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Viernes 08 de Abril de 2011

El Instituto Balseiro quiere más alumnos y los busca en Rosario

Cada año un centenar de jóvenes universitarios de todo el país aspira a ingresar al Instituto Balseiro de Bariloche. Entre los que lo logran hay un buen número de estudiantes rosarinos.

Cada año un centenar de jóvenes universitarios de todo el país aspira a ingresar al Instituto Balseiro de Bariloche. Entre los que lo logran hay un buen número de estudiantes rosarinos. Se trata de un centro de educación pública de alto rendimiento académico, donde se estudia licenciatura en física, ingeniería nuclear o ingeniería mecánica, además de maestrías y doctorados en estas disciplinas. Aseguran que no es un lugar “para genios”, sino donde lo que cuenta es “el esfuerzo”. Los que ingresan reciben una beca completa que les permite dedicarse sólo a la carrera. Desde la institución anticipan que quieren más aspirantes. Hasta el 27 de mayo hay tiempo para anotarse a la prueba de admisión que se toma el 3 de junio próximo.

“Este es un momento notable para las carreras científicas”, dice a La Capital el vicedirector del área de ciencias del Instituto Balseiro (IB), Alejandro Fainstein, para enmarcar el contexto en que los universitarios ingresan hoy a este centro.

Se entusiasma y agrega que es una “época superatractiva para estos estudios, porque se nota claramente un cambio en el paradigma de modelo de país”; y subraya la alta demanda laboral que hay de científicos y técnicos.

¿Y qué se aprende en el Balseiro? En el instituto, con sede en Bariloche, se estudian las carreras de grado de licenciatura en física, ingeniería mecánica e ingeniería nuclear; además de las maestrías en física e ingeniería, en física médica, y los doctorados en física, ciencias de la ingeniería e ingeniería nuclear, además de la especialización en aplicaciones tecnológicas de la energía nuclear.

Un dato que destaca el vicedirector Fainstein y ratifican los mismos estudiantes (ver aparte) es que son carreras gratuitas y becadas.

Cómo es el ingreso

A diferencia de las demás universidades, para ingresar al Balseiro hay que haber aprobado previamente dos años y medio de ingeniería o física, más un examen de ingreso. Esta prueba de selección se toma el mismo día (este año será el 3 de junio) en siete ciudades del país, entre ellas Rosario (en Ingeniería de la UNR).

Fainstein explica que se trata de un examen con problemas de física y matemática, también que en la página www.ib.edu.ar se pueden consultar exámenes de años anteriores y contactarse para consultas con cátedras virtuales. Luego se pasa a una entrevista que se realiza en Buenos Aires (se les paga el pasaje).

“El año pasado ingresaron 41 chicos. Se están presentando unos 100 candidatos al año. Si hubiera más candidatos que aprobaran el examen de ingreso, tendríamos más becas para financiarlos. El límite ahora no son los recursos, sino los aspirantes”, aclara.

Para el educador es necesario desterrar “el mito de que sólo los genios logran ingresar”. “Para entrar hay que haber hecho una carrera razonable, estar muy motivado y sobre todo preparado para el esfuerzo. Los que se ponen las pilas para estudiar pueden aprobar”, concluye y mira con expectativas a los alumnos de la UNR y de la UTN Rosario.

“Si el país aumenta el número de estudiantes de ciencias e ingeniería se habrá producido un cambio mayor en nuestras oportunidades futuras”, dice y en la misma líinea de pensamiento agrega: “El Balseiro es un lugar excelente, que requiere mucho esfuerzo, y gente motivada en participar en un proyecto especial, trascendente para sus vidas, para el país y para el conocimiento”.

Algo muy atractivo, y que descarta dejar afuera de estas carreras a jóvenes de escasos recursos, es que la beca que reciben los ingresantes es completa, les alcanza para vivir en el campus o en otro lugar, y tienen como condición “dedicarse full time al estudio”.

Presencia de la UNR

Al Balseiro llegan jóvenes de todo el país (no hay límite de edad para ingresar). “De Rosario y la zona, en especial por la influencia de la UNR, siempre hay estudiantes que ingresan. En los últimos tres años el 15 % de los que entraron pertenecen a la UNR”, resalta el vicedirector.

También en los últimos años han ingresado más alumnos extranjeros, en especial en los posgrados. “Es política del gobierno nacional abrir las puertas a los estudiantes latinoamericanos en las mismas condiciones de mérito que los argentinos”, comenta.

La pelea se sigue dando para que ingresen más chicas. “El año pasado excepcionalmente ingresó un 20% de mujeres. Pero fue algo atípico porque históricamente el instituto recibe sólo un 10 % de mujeres. Por eso estamos impulsando fuertemente que las chicas se animen y vengan porque no hay nada en la ciencia que las excluya”, explica Fainstein.

La diferencia

Actualmente estudian en el Balseiro unos 250 alumnos, entre las carreras de grado y posgrado. Las clases van de julio a diciembre, y de febrero a mayo.

—¿Qué diferencia al Balseiro de otras universidades?

—(Fainstein)De partida, los estudiantes tienen dedicación completa al estudio. Tienen clases todos los días, desde las 8.30 y hasta la tarde. La asistencia es obligatoria y la relación profesor-alumno es altísima. Hay entre 10 y 15 alumnos por materia, y entre 3 y 5 docentes con ellos. El contacto se da también en el tiempo que se comparte en el mismo campus, por fuera de las clases diarias. Además, todos los profesores son investigadores de las áreas en las que enseñan. A eso se suma que el instituto está inmerso en un centro de investigaciones que en el área de física es de excelencia a nivel internacional, y a nivel de ingeniería nuclear es el único en todo el país y Latinoamérica. Los estudiantes acceden y aprenden a manejar un equipamiento nuclear que no sé si existe en el mundo. Por otra parte, la ingeniería mecánica es una carrera relativamente nueva, pero muy asociada a todos los proyectos tecnológicos que está llevando adelante la Comisión Nacional de Energía Atómica. De esta manera, los estudiantes están en un ambiente muy activo, desde muy temprano en los laboratorios, nadie les cuenta cómo es, las cosas aquí se ven y se viven.

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