Corrupción
Domingo 30 de Octubre de 2016

El incierto y complicado rumbo de un Partido Socialista Obrero Español descabezado

Su principal reto es encontrar un nuevo líder que una a la agrupación política y la mantenga como primera fuerza de la oposición.

Tras votar ayer por la abstención en la investidura del conservador Mariano Rajoy como presidente del gobierno de España, el Partido Socialista (PSOE) tiene un futuro incierto y complicado, con un reto principal: encontrar a un líder lo suficientemente fuerte como para lograr que el partido no pierda su hegemonía dentro de la oposición. El pasado domingo, los miembros del comité federal decidieron que el partido se abstuviera en bloque en una segunda votación de investidura. Sin embargo, ayer fueron varios los diputados que no quisieron seguir esta disciplina y 15 de ellos continuaron votando "no", una situación que puso de manifiesto la fuerte fragmentación existente en la formación. Además, su ex líder, Pedro Sánchez, se ganó los titulares al anunciar que dejaba su acta de diputado para no tener que participar en el voto y verse obligado a facilitar el gobierno del conservador Rajoy.

   Los ojos iban a estar puestos ayer sobre él para ver si se atrevía a desobedecer también a su partido, que le forzó a dimitir hace un mes ante la división interna por este asunto. Sin embargo, Sánchez prefirió apartarse para no ir ni en contra del PSOE ni en contra de su compromiso electoral, tan defendido en su icónico "no es no". El PSOE tenía la llave del gobierno y decidió dársela a su máximo rival, Mariano Rajoy, quien hace no mucho tiempo era el gran símbolo de la corrupción. En opinión del politólogo Pablo Simón, profesor en la Universidad Carlos III de Madrid, la decisión tomada es "traumática", provoca un mayor "desgarro entre la militancia y los dirigentes" y "tendrá una penalización en las encuestas inmediatas".

   El horizonte para el partido es, por lo tanto, "complicado" y tendrán que conseguir recuperarse para no ser superados por la formación izquierdista de Podemos. Tendrán que hacerlo, explica Simón, con "una oposición dura" para recuperar a los críticos, pero no tanto como para que el PP se vea acorralado y convoque elecciones pronto. "Tendrá que ser una oposición en la que asfixien pero no ahoguen, porque si no el PP les convocará unas elecciones y los barrerá", explicó Simón, quien cree que un adelanto electoral solo beneficiaría al partido conservador.

   Para Ramón Cotarelo, catedrático emérito de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, lo que más le urge al PSOE es la búsqueda de un líder adecuado para el objetivo de "conservar la jefatura de la oposición". Y es que, si se deja vencer por Podemos, el partido corre el riesgo incluso de desaparecer.

   Aun así, confía en que dentro de la formación "también existe la fuerza para remontar", ya que "el PSOE tampoco es la primera vez que se encuentra en una situación así en su historia, a punto de desaparecer, sino que ya le ha pasado varias veces".

   Sobre quién debe encabezar la formación, el politólogo piensa que debería ser alguien lo más neutral posible y cree que la actual presidenta de Andalucía, Susana Díaz, "ha quedado muy tocada y levanta mucha oposición dentro de su propio partido", por lo que no sería una buena candidata. Así, el ex presidente del Parlamento Europeo y ex ministro de Felipe González, Josep Borrell, podría ser una buena elección, una figura que goza de "muchísimo prestigio". Simón está de acuerdo con que Borrell podría ser una buena opción, ya que es "alguien de la vieja guardia" que no ha quedado tocado en la crisis por la que atraviesa el partido hace semanas. "Todos los involucrados en el apoyo o en la conspiración están muy tocados, deteriorados frente a la militancia" por lo que una buena opción sería alguien "veterano" y "con autoridad", alguien que sea una transición hacia un nuevo PSOE, hasta que el partido logre encontrar otra figura que pueda ser candidato a la presidencia y hacerle sombra a los conservadores el día de mañana.

Volver a empezar. Emocionado y con la voz cortada, Sánchez anunció su renuncia como diputado pero que no dejaba la política, ya que volverá a "empezar como un militante socialista más", y trabajará para "construir un Partido Socialista alejado del PP (Partido Popular), abierto, unido" y del que "participen los militantes". Apenas unas horas antes de que el PSOE se dispusiera a facilitar mediante la abstención la reelección de Rajoy, el ex secretario general reiteró que está en "profundo desacuerdo" con la decisión, y "como muchos socialistas" mantiene un "'no firme y claro". Según explicó, después de haber sido el máximo líder del PSOE no podía desobedecer al comité federal que fijo la posición de abstención, pero tampoco incumplir con su compromiso con los votantes y militares que lo eligieron. Sánchez recordó ayer que tras la investidura expira el mandato de la gestora, por lo que mañana ésta deberá anunciar "fecha, hora y lugar" del congreso extraordinario para elegir al nuevo líder del partido. El ex líder dijo que no se aleja de la política y anunció que se lanza a la carretera para escuchar a los militantes, que no han sido escuchados. Esto hace pensar que podría participar en las elecciones internas y presentarse ante la militancia, que ya lo eligió como líder en julio de 2014.

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