Turismo
Domingo 04 de Septiembre de 2016

El imperio del vino y los sentidos

Ruca Malen y Casa de Uco, donde la sangre de la uva se une con el sabor de exquisitos platos artesanales

Todo se mezcla. Los aromas, los sabores de la sangre de la uva, la tonada, el buen comer, una cordillera blanca de tanta pureza. ¿Hace falta decir de qué se habla? Volver a Mendoza en cualquier época del año es regalarle al alma una caricia interminable, es una escapada a los confines mismos de la paz y la serenidad.

Planteada así, la propuesta se asemeja más a un retiro espiritual que a un viaje de placer junto a buena gente y bellísimos paisajes. Lo segundo fue lo que pasó, la vivencia de poco más de 48 horas donde el vino fue el convocante por los pagos de Agrelo, donde la gente de la bodega Ruca Malen, primero, trató se hacernos sentir el sabor de sus vinos acompañados de exquisitos platos gourmets que lograron sacar la más variada gama de gemidos de placer ante cada degustación.

No importa que los franceses Tibeau y Montalamber hayan tenido una idea madre allá por 1998 de hacer una bodega que luego vendieron en 2015. No importan los prolijos toneles de roble francés o americano y alguna que otra barrica traída de Hungría (sí, roble húngaro). Importa el trato de Lucas Bustos y Juan Ventureyra, los chefs que compartieron cada instante del almuerzo y el apoyo del enólogo Pablo Cúneo para hacer más placentera la jornada en el restaurante de la bodega, una moda que se extiende por la provincia.

Ya el cansancio se robó la noche después de un día agitado pero lleno de sabores difíciles de olvidar. El sueño reparador viene bien en una de las cómodas habitaciones del hotel boutique Lares de Chacra, en el corazón mismo de la bella Chacras de Coria.

Es otro el día. Cien kilómetros al sur, por la mítica ruta 40, las nubes pesadas y subidas de tono se empeñan en arruinar el paisaje pero no lo consiguen. Es invierno aún en Mendoza y ha llovido mucho, demasiado para esta tierra de clima seco, según dicen. La traffic busca el Valle de Uco, una región que supo ser del huarpe y que hoy es un imperio de viñedos y bodegas matizado de colores. ¿El destino? Casa de Uco Vineyards & Resort, un hotel fuera de lo común. Porque la imaginación y visión del arquitecto Alberto Tonconogy convirtieron un terreno árido en un bastión amigable donde el placer se mezcla con los negocios.

¿Por qué? Porque su master plan incluyó viñedos, hotel, bungalows, casas privadas y bodegas. Y así surgió Casa de Uco, un complejo de 16 habitaciones de ensueño con el Tupungato y el Cordón del Plata como parte de la escenografía natural.

Ningún detalle fue librado al azar. Ni siquiera cómo se debe tratar al pasajero. Porque el proceso comunicacional que despliegan Federico, Ursula, el Ruso Torres -un chef de aquellos-, su hermano Martín, el wine director Juan Pablo, hacen que las ganas de volver vivan encendidas.

Un predio de 320 hectáreas de viñedos, de las cuales 70 fueron cultivadas con distintos tipos de cepas, un spa de alta calidad, pileta de natación, una cancha de tenis, una sala de juegos con espacios de lectura, un restaurante de nivel internacional, distintas actividades para compartir, desde caminatas, escapadas en bicicletas, actividades vitivinícolas, rafting, paseos en globo y hasta cuestiones más domésticas como ir buscar agua en la montaña, todo eso hace de Casa de Uco una experiencia inconmensurable.

Padre sol fue benévolo en esa despedida. Una escapada a la montaña por la mañana, pasando el Manzano Histórico, por un camino donde un puesto de Gendarmería marca el último contacto con la civilización. Después, la montaña abre sus entrañas para el visitante. Y lo trata bien, mostrándole sus bellezas naturales y sus secretos más reservados. Un Cristo encajonado en medio de la nada hace flashear a más de uno y parece un paisaje surrealista. Y no lo es: la imagen del Cristo es tan real como la belleza del paisaje. Y como las sensaciones que son casi imposibles de transmitir. Eso es Mendoza también: el imperio de los sentidos a flor de piel.

Un asado al aire libre podría ser el cierre ideal, el broche de oro a tan poco tiempo material vivido a pleno segundo tras segundo. El grupo sueña en voz alta y Casa de Uco se roba las emociones. Pronto, en horas nomás, un avión depositará al viajero en la realidad. La apuesta, el desafío, es volver. Más información: http://www.casadeucoresort.com/ http://www.bodegarucamalen.com/

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