Policiales
Viernes 17 de Febrero de 2017

El hombre que asesinó a un policía en Corrientes al 300 intentó suicidarse en la cárcel

Ricardo Albertengo, que cumple condena por un homicidio y varios robos, y en marzo mató a un policía, intentó matarse en la cárcel de Piñero tomando veneno.

Ricardo Albertengo, uno de los presos más peligrosos del Sistema Penitenciario santafesino, intentó quitarse la vida tomando veneno en su celda de la cárcel de Piñero y por eso fue trasladado al Hospital Provincial de Rosario en grave estado el pasado lunes. Desde allí, tras recibir las primeras atenciones, fue derivado al Policlínico Eva Perón de Granadero Baigorria donde está bajo una fuerte custodia, hecho que alteró la cotidianeidad de ese centro asistencial y asustó no sólo al personal médico sino también a los pacientes por la presencia de siete agentes con sus rostros cubiertos y armas largas en los pasillos. Ayer, según fuentes oficiales, el hombre despertó del coma farmacológico en el que estaba sumido y en los próximos días recibirá el alta para regresar a prisión.

   ¿Quién es Ricardo Albertengo? Un hombre de 48 años sobre el que pesaba una condena unificada de 37 años de cárcel dictada en 2010 por distintos delitos, entre ellos un homicidio de 1994 en un bar de Sarmiento y 9 de Julio, y una saga de asaltos a clínicas y centros médicos del macrocentro de la ciudad perpetrados entre agosto y octubre de 2009 mientras gozaba de salidas transitorias.

   Precisamente en una de esas salidas transitorias, en marzo del año pasado, Albertengo asesinó al suboficial de policía Mauro Mansilla para encubrir el robo que había cometido días antes en un negocio de Buenos Aires al 900 y cuyos dueños se lo cruzaron en la calle, cuando caminaba por Mitre y Rioja y empezaron a seguirlo. Así fueron hasta Corrientes al 400, donde Mansilla cubría un servicio adicional en la proveeduría de la Asociación Empleados de Comercio, y dieron cuenta de la situación al suboficial.

   Al verse seguido Albertengo ingresó al Centro de Estudios Sociales (CES) de Corrientes al 300. El policía entró detrás de él para detenerlo y se cruzó con una empleada. Así, cuando Mansilla subía la escalera del CES y estaba en un primer descanso se escucharon tres disparos. Dos de esos tiros le dieron en la cabeza matándolo en el acto. Albertengo le robó entonces el arma reglamentaria y huyó, pero fue apresado a las pocas cuadras y esa causa aún está en proceso.

Aislado

En diciembre pasado, el juez José Luis Suárez ordenó al director de la cárcel de Piñero que disponga las medidas necesarias para que cese el resguardo que pesaba sobre Albertengo, aunque esa orden tuvo algunas aristas complicadas ya que el hombre está alojado en un espacio aislado en cumplimiento de un protocolo definido por el propio juez tendiente a garantizar la seguridad de los internos. Ocurre, de acuerdo a voceros penitenciarios, que el preso en cuestión tiene problemas de aceptación en la mayoría de los pabellones de la cárcel por resistencia hacia él de los demás internos.


Comentarios