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Lunes 11 de Junio de 2012

El hada Patricia

La semana pasada la directora de una escuela ubicada en el límite de Rosario contaba a una radio local que, entre otras tantas cosas, le faltaban estufas para los salones. Hacía muy poco se las habían robado.

La semana pasada la directora de una escuela ubicada en el límite de Rosario contaba a una radio local que, entre otras tantas cosas, le faltaban estufas para los salones. Hacía muy poco se las habían robado.

Como ocurre en estos casos, hizo la denuncia, llamó al ministerio, cursó los caminos sinuosos de las "vías jerárquicas correspondientes" y no se sentó a esperar que se las manden: aprovechó la llegada del movilero para pedir una vez más ayuda pública. Y la consiguió de personas anónimas y hasta de un jardín (que seguro conoció las mismas carencias antes de haber sido alcanzado por el servicio de gas). También del FAE.

Junto con las estufas llegaron para los chicos la escucha, la mano solidaria y el afecto de hacerles sentir que no están tan olvidados. Un abrazo que no viene nada mal en épocas de ausencias.

Apenas un ejemplo breve para mostrar que los tiempos de la escuela y sus necesidades no corren siempre en sintonía con las decisiones ministeriales.

Otro hecho que denota hasta dónde llega la falta de reacción para resolver conflictos previsibles es la situación de una familia con seis hijos que vive desde el año pasado en la sala destinada a un jardín de infantes, en una escuela rural. No por usurpar el lugar, sino como consecuencia de una seguidilla de negligencias que reconoce distintas responsabilidades. La principal, de quienes están al frente de la regional de Educación.

Mientras la familia espera una vivienda digna, los chicos de jardín aprenden en los pasillos de la escuela. No hay otra.

Pero la desorientación que muestra la política educativa provincial llega a puntos extremos cuando un nene hostigado y golpeado por sus compañeros en un claro acto de discriminación, termina siendo sospechado por "falta de testigos que cuenten lo que pasó". ¿No alcanza con escucharlo?

Y en lugar de intentar asegurarle una vuelta que le devuelva la confianza en el aprendizaje se apuró el trámite del cambio de escuela, que pidió su familia.

Algo más para el asombro: entre otras medidas encaradas a destiempo, el ministerio envió a la escuela en cuestión "a la coordinadora de Ronda de Palabras". ¿Hay en la provincia un cargo de "coordinadora de Ronda de Palabras"?

Y la verdad que este cargo -si efectivamente es así-mucho recuerda a "Patricia, el hada buena del bosque", una historieta de fines de los 60 que publicaba la revista Anteojito. No es difícil suponer a qué se dedicaba este personaje que vestía de celeste o rosa, de largo, y portaba una varita con la que transformaba por arte de magia lo malo en bueno.

La presencia de esta "hada buena" alcanzaba para dejar atrás los conflictos que se sucedían a su paso en el bosque. Su varita todo lo alcanzaba. Por qué no jugar con la imaginación y pensar por un instante que quizás en este personaje se han inspirado oficialmente para generar los coordinadores de estas Rondas.

Lo preocupante es que Educación provincial no alcance a advertir la pérdida de autoridad pedagógica y para resolver problemas a la que asiste. Una muestra de esto es que los padres para pedir seguridad para sus hijos cuando van a clases, ahora acuden a la Justicia o a la policía, o cambian a los chicos de colegio. Grave por tratarse de la escuela un lugar para edificar la confianza y el diálogo.

Una buena noticia se conoció hace poco: que llegarían los cargos para el secundario, los necesarios para terminar con las horas sin clases y cumplir con la igualdad de oportunidades que debería garantizar este nivel obligatorio, y no terminar siempre castigando a los más pobres.

La pregunta que subyace es: ¿no se podría haber previsto esta demanda para que todos aprendan en las mismas condiciones y no estar todavía casi a mitad de año con horas por verse?

Igual faltan esas cátedras genuinas y una revisión profunda y participativa de la reforma del secundario para que los profesores que eligieron estudiar biología no enseñen "rondas de convivencia", por ejemplo.

¿Y las horas de Rasino?

En ese sentido, sería interesante conocer cómo utilizó hasta el momento la ex ministra de Educación de la provincia y ahora diputada nacional (FAP), Elida Rasino las 12 horas cátedra asignadas por su sucesora, Letizia Mengarelli, a fines del año pasado.

Vale mencionar que en una entrevista realizada por este medio en febrero pasado, Mengarelli confirmó esa designación de horas "para dictar capacitaciones en la especialidad de la legisladora, la educación física"; además de "unos seminarios para docentes". Sin embargo, hasta donde pudo conocer este diario dónde, cuándo y sobre qué enseñó Rasino hasta estos días es toda una incógnita.

Inexplicable ante tanta demanda de cargos.

Es tan difícil de explicar como la amenaza con descontar el día de paro a los docentes rosarinos que adhirieron a la medida de fuerza promovida el viernes pasado por la CTA del sector de Pablo Micheli. Una protesta que recibió el total respaldo de los máximos representantes del Frente Amplio Progresista (FAP). Extraña contradicción la que tiene que enfrentar el gobernador Bonfatti.

Es común que se sostenga casi como una muletilla que "los medios hablan sólo de lo malo". No siempre es así. También los espacios mediáticos se nutren de buenas historias e iniciativas valiosas que enaltecen a la educación. Pero a veces es difícil hacerlas pesar cuando son demasiadas las presiones para que paradójicamente la palabra no circule, y tan clara la ausencia de iniciativas para que ésta se corporice en acciones concretas. Y sobre todo se pierda en una evidente falta de horizonte que muestre hacia dónde va la educación en la provincia.

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