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Domingo 16 de Octubre de 2011

El gobierno que viene

Sin ningún tipo de repercusión mediática por el decurso de la campaña electoral para los comicios presidenciales del domingo próximo, el gobernador electo Antonio Bonfatti se encuentra en plena recta de cara a la designación de su futuro gabinete

Sin ningún tipo de repercusión mediática por el decurso de la campaña electoral para los comicios presidenciales del domingo próximo, el gobernador electo Antonio Bonfatti se encuentra en plena recta de cara a la designación de su futuro gabinete. Una vez que el 23 de octubre haya pasado, la política santafesina volverá a los primeros planos arropando en su interior un escenario institucional inédito.

Bonfatti mantuvo una reunión cara a cara con el intendente de Santa Fe y ex candidato a gobernador de la UCR, Mario Barletta, para transmitirle las futuras líneas de acción en cuanto a la alianza gobernante. Una vez que ese encuentro se filtró entre los correligionarios de la UCR, Barletta logró una reunión "ampliada" con el mandatario electo y dirigentes ucerreístas.

Aunque los cargos y los nombres en danza para ocupar ministerios desde el 11 de diciembre permanecen bajo siete llaves, cerca de la Casa Gris ronronean que Obras Públicas y Producción podrían ser ofrecidas al radicalismo, al tiempo que crecen las dudas sobre lo que ocurrirá en Justicia, ante los rumores de un pronto alejamiento de Héctor Superti.

La escarapela radical. En el radicalismo son varios los sectores anotados para participar del futuro gobierno, algo que acelera los movimientos de cara a las próximas elecciones internas en el partido, que se realizarán en marzo de 2012. Ante esta realidad, Barletta, intendentes y legisladores decidieron conformar una línea interna autodenominada La Escarapela, en alusión al símbolo que llevaba la boleta del candidato a gobernador.

Además de cargos en el gobierno, los radicales le pidieron a Bonfatti participación en la toma de decisiones del Ejecutivo, acceso a la información política más reservada y la institucionalización al fin del Frente Progresista como un vértice capaz de analizar la realidad y consensuar decisiones.

En el socialismo no están como para tirar manteca al techo: el nuevo gobierno tendrá sobre sí la permanente presión de la Casa Rosada, que verá en Santa Fe a una de las poquísimas administraciones provinciales refractarias al oficialismo, además de las esquirlas que quedarán entre la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y Hermes Binner tras los cruces protagonizados en la campaña electoral.

Sabe el radicalismo que esta vez (como nunca) el socialismo lo necesita como agua en el desierto. Además de lo ya apuntado respecto a la relación con el gobierno nacional, se formatea en la provincia un tablero institucional que necesitará de un Frente Progresista unido para evitar dispersiones en una Legislatura con mayoría justicialista, como jamás sucedió en Santa Fe. Socialistas y radicales quedaron en volver a verse las caras una vez que el 23 de octubre haya quedado en el olvido. En este mapa, Jorge Boasso reiteró en las últimas horas que la UCR debe preocuparse por otra cosa que no sean los cargos, encabezando el ala más dura.

En Rosario, Mónica Fein puede moverse con algo más de soltura respecto a la necesidad de compartir el poder con los aliados del Frente Progresista. La intendenta electa le ganó ampliamente al peronismo, consolidando el liderazgo en el primer anillo de poder del socialismo. La principal disputa interpartidaria se dará en el Concejo Municipal, ámbito en que se anotan no pocos ediles para presidirlo.

El escudo del PJ. En el caso del peronismo rosarino, no es un dato menor la división que asoma entre sus distintas corriente. Desde el kirchnerismo han dicho que sólo apoyarán para encabezar el cuerpo a un/a dirigente de ese sector y no a quienes se alinearon en otros espacios. El PRO, que tendrá cuatro concejales, podría convertirse en el fiel de la balanza a la hora de la votación por la presidencia del Palacio Vasallo. En la delegación Rosario del partido de Mauricio Macri también asoman diferencias internas por la mezcla de procedencias de sus representantes.

Un dato relevante que traerá el 2012 refiere a la ausencia de Binner en posiciones formales de poder en los ámbitos institucionales que tendrá el socialismo tanto en la provincia como en la ciudad. Aunque el mandatario dijo que no será "un gobernador" en las sombras, ni Bonfatti ni Fein podrán prescindir de un actor de relevancia en la política local. Aunque Felipe González caracterizó más de una vez a los ex gobernantes como incómodos "jarrones chinos" a los que nadie sabe en qué espacio del poder ubicar, Binner saldrá fortalecido el domingo próximo como el opositor más votado y, por ende, se constituirá en una referencia imprescindible,

El caso de Miguel Lifschitz es también singular: el intendente ha garantizado todas y cada una de las victorias socialistas en la ciudad y contribuyó claramente en la diferencia que Bonfatti le sacó a Miguel Del Sel en la geografía rosarina. Desde diciembre, Lifschitz pasará sus horas en el Senado, extrañando la adrenalina del poder. En la Cámara alta santafesina la mayoría justicialista se mixtura con la escasa presencia de legisladores del socialismo, con lo que se hace más estentórea la situación del intendente.

También el justicialismo provincial ingresará el año próximo en un terreno novedoso. La desaparición del reutemismo y del obeidismo como piezas centrales del armado partidario parece dejar la constitución del PJ en manos del kirchnerismo. Algunos dirigentes que jugaron con el PRO en las elecciones provincial han anunciado su deseo de no dar batalla en la interna del PJ en el futuro inmediato. Esa bifurcación de los senderos peronistas puede darle algo de tregua al Frente Progresista a la hora de negociar los proyectos y las leyes.

Los juegos de poder de la política santafesina terminarán de asomar sus cabezas tras las elecciones presidenciales del domingo, pero hoy el tablero ya muestra las tendencias.

 

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