Casa Rosada
Sábado 26 de Noviembre de 2016

El gobierno prepara un Plan B para reflotar la reforma política

Podrían impulsar un tratamiento sobre tablas o proponer votar la boleta única de papel, como rige en la provincia de Santa Fe.

La cúpula del gobierno decidió concentrar los esfuerzos en conseguir el tratamiento sobre tablas del proyecto de reforma electoral tras el anuncio de rechazo de los senadores del PJ, y de no conseguirlo, impulsar como Plan B la boleta única de papel, aunque las aguas se dividen en cuanto a sus posibilidades técnicas.

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, y especialmente el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, trabajaban en negociaciones contrarreloj para que se logre un tratamiento sobre tablas en la Cámara alta que permita saltear la comisión que preside el kirchnerista Marcelo Fuentes, en la que el proyecto está bloqueado.

"Tenemos número para la aprobación en el Senado según nuestros cálculos. Si se logra consenso con algunos gobernadores, los dos tercios de los presentes (que exige el reglamento para tratar sobre tablas) se pueden conseguir", dijo un funcionario macrista.

En la conversación del jueves por la tarde que mantuvo el presidente Mauricio Macri con el equipo del Ministerio del Interior surgió una alternativa en caso de que fracase toda aprobación en el Senado: impulsar por única vez la boleta única de papel, como la utilizada en Santa Fe.

Quien propuso esta alternativa en la reunión fue el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana, y cuenta con el apoyo del asesor presidencial y apoderado del PRO, José Torello. Sin embargo, esta especie de Plan B quedó subordinado a no lograr convertir en ley la implantación de la boleta electrónica, un anhelo innegociable de Macri desde principio de año.

La boleta única de papel divide las aguas, ya que desde el equipo del secretario de Asuntos Políticos, Adrián Pérez, consideran que es fácticamente imposible su implementación en las Paso porque requeriría en algunos distritos (como la provincia de Buenos Aires) un tamaño de más de un metro cuadrado, por lo que la ven factible solo para la elección general luego de las primarias.

Debido a que el Ejecutivo convocó a sesiones extraordinarias por varios proyectos, entre ellos el de la reforma electoral, los intentos para implementar la boleta electrónica continuarán hasta mediados de diciembre.

La esperanza está puesta en volcar la voluntad de algunos gobernadores que tienen posiciones intermedias (como el pampeano Carlos Verna), aunque dan por descontado que los senadores que responden a los gobernadores de Formosa, Santa Cruz, La Rioja y Tucumán persistirán en su negativa a apoyar el proyecto.

Peña, por caso, sostuvo ayer que es "un deber del Congreso y la política dar una respuesta a la demanda de la sociedad de generar un sistema electoral más transparente", por lo que la Casa Rosada seguirá trabajando "con paciencia y mucha voluntad" al respecto.

Ocultos. El jefe de Gabinete dijo no tener dudas de que "los argentinos han decidido que quieren cambiar el sistema electoral", y señaló sobre los senadores del PJ que "da la sensación de que no quieren decir qué piensan frente a este tema porque no tienen la voluntad de expresarlo de manera transparente. No sabemos cuál es la línea".

A contramano del bloque del FpV, el gobernador de Entre Ríos, Gustavo Bordet, reafirmó su apoyo al proyecto del gobierno y resaltó que "negar la tecnología es querer tapar el sol con las manos".

"Siempre fui favorable al voto electrónico porque el sistema electoral es muy engorroso y termina deslegitimando muchas candidaturas", subrayó, y añadió: "En algún momento, más temprano que tarde, habrá que dar este debate porque mejora la calidad democrática".

En la misma línea, el gobernador de Chaco, Domingo Peppo, ratificó su apoyo y advirtió que "ese debate habría que darlo en la Cámara" alta, tras lo cual dijo ser un "convencido" de que "hay que eliminar el papel".

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