Cambiemos
Domingo 08 de Enero de 2017

"El gobierno nacional va por buen rumbo, hay expectativa y esperanza"

Carlos Castellani es director del Banco Nación. Ex diputado nacional y ex candidato a gobernador. Histórico titular de la firma Apache, de Las Parejas. Miembro de una familia vinculada a la fabricación de máquinas agrícolas.

Carlos Castellani es un histórico militante del liberalismo que, ahora, está feliz porque un espacio vinculado a ese signo político gobierna el país. Al frente del directorio del Banco Nación, el empresario santafesino reivindica las acciones que lleva adelante el presidente Mauricio Macri y cita ejemplos del cambio que se produjo en la institución crediticia estatal.

   "Veo expectativa y esperanza. Dicen que hay ola de importaciones, pero nosotros no vamos a hacer peligrar a las empresas nacionales, aunque sí queremos que sean competitivas", mensura Castellani en una entrevista con La Capital. De hecho, es el único dirigente santafesino que ocupa un lugar de poder en el gobierno de Cambiemos.

   "Vamos por el buen rumbo, a veces se acierta más, a veces menos. Siempre defendí que la actividad privada sea la columna vertebral del país, se necesita producir. Volvimos a ser un país normal. Estamos en el rumbo de bajar la inflación y desde hace 70 años Argentina es el país más inflacionario que hubo. Lo importante no es que con el blanqueo traigan el dinero, sino que se den las condiciones para que se ahorre en el país. Es trabajo y ahorro, como decían nuestros abuelos", asegura el ex diputado nacional, de excelente vínculo con el presidente Macri.

   —¿En qué cosas está de acuerdo con lo que está haciendo el gobierno nacional hasta el momento?

   —Con haber implementado un sólo tipo de cambio. No puede haber diferentes clases de acuerdo al rubro. Las retenciones eran un castigo y aun así el campo demostró que funciona. Producimos alimentos para 400 millones de personas y nos vienen a comprar, porque el mundo nos necesita. Y ahí hay un campo de acción espectacular para ponerle valor agregado. Como dice el presidente: tenemos que ser el supermercado del mundo. Me gustan las palabras del ministro (Nicolás) Dujovne cuando dice que la producción no debe ser tan onerosa.

   —¿Y en su rubro empresario cómo se expresa esa mejora con el actual gobierno?

   —En la venta. El productor se animó de nuevo, porque antes estaba castigado. Banco Nación no le daba créditos al que tuviera granos, y esa restricción la eliminamos apenas asumimos. Fuimos a las exposiciones rurales, a las que la entidad no concurría desde hacía 8 años. Expoagro fue un suceso. En mi actividad vendimos más de lo que podíamos. En el rubro sembradoras, en 2011 vendimos 4000, en el 2015 fueron 1.100 y el año pasado 2.300. Y para este año, vamos a crecer otro 50%. Esto pasa con todos. Con Agrometal, Bertini, teníamos la lengua afuera. Hay 700 fábricas en todo el país.

   —De hecho, entre otras cosas por el impulso de la actividad, Santa Fe fue la única provincia cuya economía creció.

   —Claro, en estos lugares no hay desempleo y existe ánimo de invertir.

   —Pero hay toda una corriente que sostiene que el campo no derrama.

   —Sí que el campo derrama y genera alimentos. Lo que no derrama es tener inflación, llevar la plata afuera, no invertir en el país. El gobierno tiene que crear las reglas de juego a mediano y largo plazo. En Alemania también hay algún sector que funciona a veces y otras no, según los precios internacionales. Eso es lógico, pero están dadas las condiciones para que haya inversión. Y eso es lo que tenemos que hacer, lograr reglas estables. Si esto sucede vamos a conseguir mercados. Porque, ojo, el campo derrama.

   —¿Se notan cambios en materia de exportaciones respecto del gobierno anterior?

   —El gobierno anterior cobraba el 5% para los que exportábamos. Eso ya no está más. La clave está en consolidar reglas a largo plazo. Creo que Argentina va a salir adelante, será protagonista regional. Yo he recorrido fábricas de heladeras y recibimos pedidos de créditos para pymes todo el tiempo en el Banco Nación. Veo expectativa y esperanza. Dicen que hay ola de importaciones, pero nosotros no vamos a hacer peligrar a las empresas nacionales, aunque sí queremos que sean competitivas. Este gobierno hará miles de kilómetros en caminos. Recuerdo que el ingeniero Laura decía que se debían construir 12 mil kilómetro de autopistas, pero Argentina tiene sólo 2.000 kilómetros. La ventaja es que el presidente es ingeniero y quiere soluciones. Y el campo tracciona la construcción.

   —Hay microclimas: en los sectores agropecuarios hay conformidad pero en las grandes ciudades, como Rosario, se nota mucho el impacto del ajuste.

   —Pero no estábamos en el buen camino, era mentira que se iba a estar mejor. Cuando no se administra bien, como Venezuela, a la larga tiene consecuencias. En Argentina hubo desmanejo y mala administración pública. El gobierno tiene que bajar el déficit, la inflación. Lo que hay que bajar es el costo laboral, pero no en el sueldo que se lleva el trabajador. Es al revés, es en lo que muchas veces se lleva el gobierno, en las cargas sociales. Si quien quiere hacer un emprendimiento no tiene un costo impositivo tan alto, y lo logra hacer en blanco, podrá conseguir lo que quiere. A la par, los embajadores tienen que vender en el mundo los productos industriales que tenemos. Por eso estoy muy honrado de que el presidente me haya nombrado director del Banco Nación.

   —¿Y cómo está hoy el Banco Nación?

   —El Banco Nación volvió a la cancha. Regresamos a lo que fue el Banco Nación, y en 2017 cumplimos 125 años. Los empleados del Banco, los industriales, los comerciantes y los productores tienen un gran sentido de pertenencia. Carlos Pellegrini lo dijo hace mucho, y está en el estatuto: este no es un banco para el erario público, sino para los individuos, el campo y la producción. Por eso fue muy exitoso el crédito "Nación, tu casa", hubieron como 30 mil consultas.

   —Los gobiernos no peronistas que existieron en Argentina no pudieron ir más allá del intento de pagar las fiestas de gestiones anteriores, aplicando políticas de ajuste. ¿No hay riesgos de que esto se repita con Cambiemos?

   —Para hacer populismo se necesitan épocas de buena administración. Algunos hablan de ajuste, pero es bueno estar ordenados. Hacía 12 años que estábamos en default. Fui diputado nacional cuando Adolfo Rodríguez Saá dijo que no se pagaría la deuda, y todos se levantaron para aplaudir. Yo no. Nadie te daba un crédito. Ahora Argentina tiene la oportunidad de exportar mucho más.

   —¿Cómo visualiza el escenario político del macrismo santafesino?

   —Lo veo bien a Cambiemos. Y el PRO está estructurado. Del Sel hizo un gran aporte, no es fácil sacar los votos que él cosechó. ¿Quién los va a sacar? Renunció a la diputación y se va a la actividad privada. Trató de servir. Yo vivo de la actividad privada, y me pareció muy bien lo que hizo Del Sel. Tenemos buenos diputados nacionales, provinciales, concejales. Este es el año de trabajar políticamente, ojalá podamos hacer crecer a Cambiemos y al PRO.

   —¿Qué observación hace de la gestión provincial?

   —El gobierno socialista está tratando de darle lugar a la producción, porque eso es clave en Santa Fe. El tema seguridad es el que casi le cuesta la Gobernación al socialismo y deberán mejorarla.

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