Política
Lunes 30 de Mayo de 2016

"El gobierno mostró ser más eficaz en economía que en lo social"

Rosendo Fraga nació en Buenos Aires el 3 de agosto de 1952. Es abogado y uno de los analistas políticos más importantes de la Argentina. También historiador, dirige el Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría y es consultor de distintas entidades. Publicó una veintena de libros.

Para el analista Rosendo Fraga, hasta ahora el gobierno de Mauricio Macri refleja ser "más eficaz en economía que en lo social", tanto por apelar a un equipo signado por "ejecutivos de empresas y consultores, antes que políticos", como por demorar la explicación "del grado de dificultades heredadas".

El director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría asegura a La Capital que Macri "sigue jugando con que es la opción al kirchnerismo" pero, de inmediato, advierte que próximamente "la gente irá percibiendo que los problemas son de quien está gestionando". Y, frente a los cruciales comicios de medio mandato previstos para 2017, fundamenta: "Los tiempos entre la política y la economía los pone el calendario electoral".

—A escasos días del tan mencionado segundo semestre, ¿qué tiene para mostrar el gobierno de Macri?

—En los primeros seis meses de gobierno, Macri ha mostrado una línea clara y eficaz en política exterior, incluso modificando acciones a nivel regional. En materia económica resolvió temas importantes como la devaluación, el levantamiento del cepo y el acuerdo con los holdouts. Puertas adentro está la convocatoria al "arte del acuerdo" que realizara al comienzo de su gestión, incluyendo a los gobernadores. Pero faltó rapidez para asistir a los sectores sociales mayormente afectados por el sinceramiento de la economía y, en particular, por la inflación, además de una política de seguridad pública más eficiente.

—Muchas críticas apuntan al desajuste en los tiempos de algunos anuncios y al descuido del flanco social.

—El presidente armó un equipo en el que predominan ejecutivos de empresas y consultores, antes que políticos, y eso pudo haberse manifestado en el tratamiento de algunos problemas. El gobierno mostró ser más eficaz en economía que en lo social. Pero también ocurre que, inicialmente, el oficialismo eludió asumir y explicitar el grado de dificultades heredadas, quizás bajo la idea de que la gente no quiere escuchar malas noticias. Ahora lo está diciendo, como lo hizo Macri días atrás. Es que, sin una explicación, no es fácil que los argentinos entiendan que, en gran medida, el gobierno está resolviendo problemas heredados.

—El oficialismo sostiene que no cayó su imagen pese a los tarifazos y la inflación.

—En los cinco sondeos publicados la imagen del gobierno descendió, y eso es casi inevitable. Cuando una gestión comienza, la apoya quienes la votaron y aproximadamente un tercio de los que no lo hicieron. Por eso, los niveles de aprobación iniciales pueden estar entre 60 y 70 por ciento, pero eso se pierde rápidamente. Si a los seis meses un gobierno tiene entre 40 y 50 por ciento de aprobación, como lo refleja la mayoría de las encuestas, no es malo, aunque implique un descenso de 20 puntos respecto del día inicial. Sobre todo cuando fue necesario sincerar la economía y pagar los costos.

—Curiosamente, también se asegura que la ciudadanía le sigue otorgando a Macri un plus de confianza, pese a reconocer que está peor que en 2015...

—El gobierno sigue jugando con que es la opción al kirchnerismo y con el argumento de que, si hubiera ganado Daniel Scioli, la situación hoy sería peor. Son estrategias válidas en términos políticos, pero que no durarán para siempre. A medida en que transcurra el tiempo la gente irá percibiendo que los problemas son de quien está gestionando. Pero los que votaron al oficialismo son más comprensivos con las dificultades del Ejecutivo. Los tiempos entre la política y la economía los pone el calendario electoral. Entonces, la clave para el gobierno es que los argentinos sientan que la economía está mejorando entre abril y octubre del año próximo, en el semestre previo a los comicios de medio mandato.

—¿Qué papel están jugando los gremios?

—Están en la oposición al gobierno, pero en una postura dialoguista, como ocurre con los gobernadores, con Sergio Massa (FR) y con Margarita Stolbizer (GEN). La postergación del cumplimiento de compromisos asumidos por el Ejecutivo con los sindicatos explica la movilización de protesta del 29 de abril y el impulso que dieron a la emergencia ocupacional, llamada por la oposición ley antidespidos. Aunque la devolución en cuotas del dinero de las obras sociales retenido por el kirchnerismo y el aumento del salario mínimo y del seguro de desempleo mostraron una actitud dialoguista de ambas partes.

—¿Y la Iglesia Católica?

—Desde un primer momento, como ocurrió en el tedéum cuando Macri asumió, a través del arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, le pidió al presidente que "su prioridad sean los pobres". Lo mismo ocurre casi seis meses después: alertar sobre la situación de los excluidos. Expresa, con matices, la línea que señala el Papa Francisco, no sólo respecto de la Argentina sino globalmente.

—¿Cómo evalúa la etapa en la que ingresó el peronismo?

—La división del PJ favorece a Macri en el corto plazo, aunque la movilización de las centrales sindicales y la votación de todos los sectores del justicialismo de la emergencia ocupacional en Diputados y en el Senado fueron señales de unidad. De todos modos, la conducción encabezada por José Luis Gioja es de transición. Recién a partir de los resultados electorales del año próximo, y en particular con lo que ocurra en los comicios a senador en la provincia de Buenos Aires, habrá condiciones para que emerja un nuevo liderazgo.

—En ese escenario, ¿dónde se inserta Cristina Kirchner?

—Cristina, si puede, será candidata a senadora nacional por Buenos Aires, como lo fue doce años atrás. Scioli sigue caminando esa provincia con la misma intención y Florencio Randazzo analiza una postulación en ese ámbito. Y Massa, si quiere volver a disputar la Presidencia en 2019, probablemente intentará también ser candidato a senador nacional por ese distrito. Cristina trata de recuperar liderazgo y protagonismo, pero las causas judiciales la mantienen a la defensiva. Su Instituto Patria no ha logrado una proyección importante y La Cámpora fue excluida de la nueva conducción del peronismo y del palco de la protesta sindical.

—¿Cómo se sostendrá en el tiempo la relación Macri-Massa?

—Massa tiene una alianza permanente con María Eugenia Vidal en Buenos Aires, pero no con Macri en el ámbito nacional. Es que el presidente prefiere eludir un compromiso permanente con sectores del peronismo, aunque eso implique negociar cada ley o decreto de necesidad y urgencia (DNU). Una decisión más del jefe del Estado que del líder de FR. La gobernadora, en cambio, estableció una alianza permanente con Massa y otros sectores del PJ.

—El año próximo será crucial para el futuro político del presidente.

—En nueve de las últimas diez elecciones de medio mandato, el resultado adelantó lo que iba a ocurrir después. La única excepción, desde 1946, fue 2009, cuando el kirchnerismo perdió pero Cristina fue reelecta en 2011. Lo que pase en 2017 incidirá mucho en lo que tenga lugar dos años después.

—Un desafío en el que incidirá el factor económico...

—Para ganar la elección del año próximo, Macri necesita que la gente sienta que la economía está creciendo entre abril y octubre de 2017, es decir, en el semestre previo a los comicios de medio mandato. Es la demanda principal de la política para la economía en el oficialismo.

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