Economía
Domingo 27 de Noviembre de 2016

"El gobierno erró el diagnóstico sobre lo que estaba pasando"

Mientras crece la preocupación de los comerciantes, los usuarios modifican sus hábitos.

El economista Alejandro Barrios está convencido de que el presidente Mauricio Macri "erró el diagnóstico sobre lo que estaba pasando en el mundo y la región". Por eso la economía no arrancó a cabo de un año en el que se avanzó en un fuerte ajuste con la intención de dar señales a determinados actores del mercado que debían "prender el motor" del nuevo modelo. Un modelo que está en disputa con el que guiaba la política económica hasta diciembre del año pasado, que es el que defiende el docente de las universidades nacionales de Moreno y Buenos Aires, que estuvo en Rosario invitado por la Asociación de Empleados de Comercio (AEC). Autor del libro, "Las buenas herencias 2003-2015", Barrios consideró que "si la crisis económica no se trasladó al terreno financiero es precisamente por la buena herencia que recibió el gobierno de Cambiemos en términos de desendeudamiento.

–¿Qué análisis hace del primer año del gobierno de Macri en materia económica?

–Macri erró el diagnóstico que hizo sobre lo que estaba pasando en el mundo y la región. Su equipo creía que con una señal al mercado, el motor de crecimiento, que hasta 2015 había sido el mercado interno, iba a ser reemplazado por un fuerte shock exportador. Pero estaba equivocado. Todos los informes de los organismos internacionales dicen que el mundo no da señales de volver a crecer en forma importante. Por eso, apostar a las exportaciones no sólo es apostar por un motor chico sino que difícilmente se prenda. Por eso, parece que a fines este año decidieron rever esa estrategia y comenzar a ejecutar algo de obra pública.

–Durante gran parte del año el gobierno frenó la obra pública como forma de ajustar el gasto. Pero finalmente subió el déficit fiscal. ¿Qué falló?

–El equipo económico primero apostó a las señales al mercado. Luego vio que no se registraron los famosos brotes verdes que se esperaban para el segundo semestre y tuvo que salir a ejecutar obra ública. Pero eso no alcanza. En el capitalismo, el motor de crecimiento es la inversión privada. Si los privados no asisten, la obra pública puede parar la caída pero no generar crecimiento. Por eso, esta reactivación de los planes de infraestructura es para darle señal al sector privado. En el gobierno están muy enojados con el sector privado porque le dieron todo y no está invirtiendo. ¿Y por qué no invierten? Porque cayó el consumo. La industria trabaja al 60% de capacidad instalada. Supongamos que repunta un poco el consumo con el aguinaldo. ¿Va a aumentar la inversión? No. Porque la industria tiene las máquinas paradas por la recesión de 2016. Entonces el gobierno tiene un problema. No financiero, por la emisión de deuda, pero sí económico, y de difícil solución.

–El gobierno y algunos economistas hablan de un crecimiento de 3 ó 3,5% para el año próximo.

–Apuesta a un crecimiento estadístico, porque va a comparar un mes malo de 2016 con 2017. Pero si ese crecimiento es 2% ó 3%, va a estar en el mismo nivel de 2015. Después de todo lo que se hizo volvemos a diciembre de 2015.

–¿Esto fue por la herencia?

–A mi modo de ver esa discusión quedó saldada. Entiendo al gobierno que, frente al fracaso de sus predicciones, tiene que dar una explicación. En lugar de admitir que erró el diagnóstico dice que tiene una mala herencia. Si uno compara la herencia económica que dejaron Néstor y Cristina con la que con la que dejaron la dictadura, Alfonsín, Menem y De la Rúa, es claro que es por lejos la mejor herencia posdemocracia en términos de empleo, inclusión y desendeudamiento, por ejemplo. Dejaron un país totalmente manejable. Por supuesto que había que hacer correcciones pero es obvio que Cambiemos encontró una economía mucho mejor que la que encontraron todos sus antecesores.

–El endeudamiento se apalanca en esa herencia.

–Este gobierno tiene crisis económica pero, por la buena herencia, no tiene crisis financiera. Deuda sobre PBI igual al 40%, deuda en dólares sobre PBI igual a 10%. El país puede salir a pedir crédito. Por eso el gobierno colocó 50 mil millones de dólares en 10 meses.

–Lavagna comparó el modelo de Macri con el de los 90 y el de la dictadura.

–No coincido con Lavagna. Esto no es igual que los 90 y no es igual que lo que pasó con Martínez de Hoz. Los instrumentos de política económica sí pueden ser similares: la apertura financiera, la tasa de interés positiva, etcétera. Pero los economistas que estamos formados también en la militancia política entendemos a la economía como un conjunto de articulaciones entre sujetos económicos El modelo del 76 benefició a los capitanes de la industria argentina. El de los 90 benefició a las corporaciones argentinas que participaron de las privatizaciones. Hubo un sujeto económico claramente favorecido por ese modelo. El modelo de Cambiemos, si bien fue apoyado por la UIA, tiene ahora a estas cámaras con la ñata contra el vidrio. No hay un sujeto económico local que se apropie de ese escenario. Este modelo no incluye a los actores locales.

–¿Cómo ves el 2017?

–Soy pesimista en cuanto al empleo. Porque si van a seguir apostando a las exportaciones, están muy concentradas en términos sectoriales y geográficas. Sólo se benefician los sectores rurales de la pampa húmeda. No las economías regionales ni los centros urbanos. En términos sociales soy más optimista porque el pueblo argentino aprendió mucho desde 2001 y las organizaciones sociales también. La CGT aprendió mucho. Y lo que lograron con la aprobación de la emergencia social es muy importante. Hay un salto cualitativo de las organizaciones que lamentablemente no estoy viendo en el subsistema político. Tengo expectativa en que los trabajadores puedan llevar esto a un escenario en el que se pueda revertir esta política económica.

–¿El debate económico resultó más intenso en este cambio político que durante en los 90?

–Sí. Estos 12 años dejaron a muchos compañeros y centros de estudios que hoy dan la pelea en la discusión pública. Néstor y Cristina dieron más protagonismo a la heterodoxia. Porque si bien los gobiernos desde el 83 tuvieron cierto velo de progresismo, terminaban recurriendo a economistas ortodoxos. La única vez que los heterodoxos tuvieron una participación activa en el gobierno nacional fue con el kirchnerismo. La sociedad ya no sólo quiere escuchar lo que dicen los economistas liberales sino también a otros economistas.

–¿La necesidad política del gobierno puede hacerlo cambiar de rumbo económico?

–El gobierno está intentando contener abajo. No son los neoliberales de otras épocas. Están haciendo política y generando acuerdos con gobernadores, intendentes y organizaciones sociales. Tienen vocación de hegemonía. Les importa que Argentina sea un país liberal. Nosotros queremos un país con densidad nacional. Los dos proyectos están en disputa, por suerte en forma democrática.

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