Opinión
Miércoles 21 de Septiembre de 2016

El gobierno apuesta a la remontada

Economía. Las reuniones del presidente en Nueva York son fundamentales para transmitir confianza y atraer capitales.

Tras el Foro de Inversión y Negocios, cuyo impacto real sobre la economía podrá verse solo en el mediano plazo, el presidente Mauricio Macri emprenderá otro capítulo en su intento por seducir a inversores internacionales, en el marco de la Asamblea de la ONU y su paso por Wall Street.

La política económica del gobierno sigue teniendo el problema de que los datos positivos no se pueden traducir rápidamente en resultados, mientras las urgencias sociales se agolpan semana tras semana, y se traducen en protestas sociales cada vez más fuertes. En el gobierno admiten que la sucesión de malas noticias en los primeros meses de gestión —devaluación, inflación y despidos—, dejó una huella de pesimismo difícil de remontar.

El gobierno no cede en su actitud de transmitir optimismo, pero cuando las necesidades básicas apremian es casi imposible hablar de proyectos de largo plazo para transformar la estructura económica del país. "Las ideas de Macri son buenas y el rumbo correcto. La duda es si tendrá espaldas políticas para aplicarlas", repetían dos CEO de multinacionales. Allí el interrogante que sobrevoló fue qué nivel de previsibilidad es capaz de ofrecer Macri a largo plazo, más allá de que el mundo del capital se sienta mucho más cómodo con esta administración.

Hubo coincidencia en que la Argentina volverá a crecer en el 2017, y que ese repunte del PBI podría rondar el 4 por ciento. Pero por ahora casi todas son malas noticias: la industria se desplomó 8 por ciento; la construcción 23 por ciento; el consumo no arranca, sino todo lo contrario, y el desempleo crece. Demasiados datos adversos como para tratar de disimularlos prometiendo un porvenir venturoso.

Hay urgencias aquí y ahora, y el gobierno sabe que debe atenderlas con eficacia para no dar pasto a las fieras, como quedó demostrado con los intentos de Cristina Fernández de instalar que se generaliza el "hambre" en la Argentina, como si sus ocho años de gestión y su constante derroche de recursos públicos no fueran parte de este presente.

Más allá de que el índice de inflación haya empezado a amainar, con 0,2 por ciento en agosto, la administración Macri sabe que en octubre, cuando espera aplicar el ajuste en las tarifas de gas, se disparará de nuevo.

En este escenario, preocupa el estado real de las cosas en el conurbano profundo, allí donde el peronismo está acostumbrado a mandar y también a hacer sentir el peso de su capacidad de movilización y protesta. Por ahora, Macri sigue su estrategia de reclamar inversiones y hablar de las numerosas oportunidades que ofrece la Argentina. Lo hace casi todos los días, y lo repitió en el Foro de Inversión y Negocios, donde lo más saliente fueron los 5.000 millones de dólares anunciados por la alemana Siemens, y no mucho más. Igual, el gobierno contabilizó unos 40.000 millones de dólares en promesas de inversión "consolidadas"; es decir, las habían hecho, y las ratificaron en persona. La estrategia se seguirá al pie de la letra en Nueva York, donde Macri les seguirá hablando a los inversores y los tratará de convencer de que la etapa de un gobierno refractario al capital se terminó por largo tiempo en la Argentina.

Una nutrida presencia empresarial acompañará las gestiones del presidente, quien en EEUU estará junto con el ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay. El jefe de Economía nunca dejó de alimentar los numerosos contactos que le dejó su paso por el JP Morgan, cuando hacía sus primeras armas en el mundo de las finanzas.

Ante los referentes de Wall Street, Macri habló en una jornada con título inequívoco: "Abriéndose al capital global, transformando la economía". Pero el gobierno deberá transmitir con claridad cuáles son los focos potenciales de inversión que ofrece el país: energía e infraestructura lideran ese ranking, pero también hay oportunidades en tecnología de punta.

Si bien el plato fuerte de la presencia de Macri en Nueva York fue ayer primera exposición como mandatario en la ONU, hay expectativa en el equipo económico por la participación en la jornada "La Nueva Argentina", en la Bolsa de Nueva York.

El capital ya sabe que tiene un amigo en el gobierno argentino. Sólo quiere saber si llegó para quedarse largo tiempo en la Casa Rosada, o está de paso.

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