El Mundo
Miércoles 13 de Julio de 2016

El gato Larry se queda

Cameron ya preparó su mudanza del 10 Downing Street, pero eso sí, el gato Larry se queda en el domicilio.

Cameron ya preparó su mudanza del 10 Downing Street, pero eso sí, el gato Larry se queda en el domicilio. Larry frecuenta las antecámaras del poder desde 2011, fecha en que fue enrolado para dar caza a ratas y ratones. El felino tendrá que habituarse al estilo de los zapatos de tacón de la nueva residente, en particular los de imitación piel de leopardo. En un primer momento se especuló con que Larry se iría junto a Cameron y familia. Pero, rápidamente se le comunicó que se le había reservado una suerte diferente a la del renunciante premier. "Es el gato de un funcionario, no de los Cameron", precisó un vocero de Downing Street. "¡Se queda!", remató.

Larry, un gato procedente de la Sociedad Protectora de Animales (SPA), fue llevado a Downing Street después de que se advirtiera, en imágenes grabadas por las cámaras de los servicios informativos televisivos, la presencia de una rata fisgoneando ante la célebre puerta negra de la residencia del premier. No obstante, la eficacia de Larry fue puesta en tela de juicio. Recibe numerosos obsequios y golosinas de sus admiradores y pasa la mayor parte del tiempo "probando la calidad (y confort) de los muebles antiguos en sus siestas cotidianas" .

Downing Street siempre contó con un felino cazador de ratas desde 1920. Han gozado del título de "cazador de ratones en jefe de la sede del gobierno", e inclusive reciben un salario por sus servicios. Humphrey, un gato callejero que se domicilió allí en pleno gobierno de Margaret Thatcher y sobrevivió a la gestión de John Major, fue jubilado en 1997 por Tony Blair, presionado por su mujer Cherie, según rumores de la época. Este recibía una pensión anual de 100 libras (120 euros). Sin embargo, Larry es víctima de las políticas de austeridad y "trabaja" gratis.

Larry ha estado en varias ocasiones a punto de enzarzarse en peleas con Palmerston, el gato del vecino Ministerio de Relaciones Exteriores. Además, mantendría relaciones bastante difíciles con Freya, la gata de la familia del Canciller de la Hacienda (Chancellor of the Exchequer), George Osborne, quien vive en la casa vecina, o sea, en el número 11. Aunque Freya pronto podría tener que mudarse si su amo no mantiene su cargo.

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