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Jueves 13 de Noviembre de 2008

El gasto público porteño está nacionalizado

La discriminación entre Buenos Aires y el interior en la política de transporte de pasajeros se sigue profundizando y ya adquiere ribetes escandalosos. La última medida en este sentido es un mazazo al federalismo. El gobierno de Cristina Kirchner firmó un convenio sin licitación previa para la compra de 279 coches destinados a las líneas de subterráneos de Buenos Aires.

La discriminación entre la ciudad de Buenos Aires y el interior del país en la política de transporte de pasajeros se sigue profundizando y ya adquiere ribetes escandalosos. La última medida en este sentido es un mazazo al federalismo. La semana pasada, el gobierno de Cristina Kirchner firmó un convenio sin licitación previa con la empresa estatal china Citic, para la compra de 279 coches destinados a las líneas de subterráneos de Buenos Aires. El Estado nacional desembolsará así 850 millones de dólares (con fondos que obtiene de todos los contribuyentes del país) para mejorar exclusivamente el transporte de los porteños, quienes encima pagan sólo 90 centavos el boleto tanto de subte como de colectivo urbano, gracias a los millonarios subsidios que les envía el gobierno central. Mientras, en el interior el costo del pasaje es significativamente mucho mayor (en Rosario 1,60) porque esos mismos fondos acá no llegan.

¡Qué curioso! Aquellos que se escandalizaron por el ahora paralizado proyecto del tren de alta velocidad entre Buenos Aires-Rosario-Córdoba calificándolo de “disparate” y “faraónico” porque el Estado nacional se iba a endeudar en 3.800 millones de dólares, no dicen ni una palabra de que se destine casi una cuarta parte de esa cifra sólo para beneficiar a los habitantes de la Capital Federal. De más está decir que esta megacompra de vagones (una verdadera donación del país a Buenos Aires) no se va a frenar como el tren bala, por más que sea un escándalo al no haberse hecho a través de una licitación. Nadie presionará para ello.

No es que defienda ciegamente el proyecto del tren de alta velocidad, sino que estoy indignado por cómo se gastan los dineros de todos los argentinos. Cuando se destinan a obras que benefician a los porteños no se escuchan cuestionamientos, pero cuando éstas vienen para el interior hay un coro de críticos buscando dinamitar las iniciativas. Ya lo hemos vivido con el puente Rosario-Victoria: cuando sólo estaba en los planes, numerosos políticos y medios alzaron su voz calificándolo de “disparate” (sólo basta con revisar los archivos para refrescar la memoria).

Sin duda que antes de concretar un proyecto de las dimensiones del tren de alta velocidad debería discutirse en profundidad su viabilidad económica, pero de lo que no hay duda es que tendría un impacto muy positivo en las provincias de Santa Fe y Córdoba.

Hay un argumento central en la crítica al tren bala: que el país tiene otras prioridades antes que concretar este millonario proyecto. Sí, ya veo: gastar ese dinero de todos los argentinos sólo en los límites geográficos de la ciudad de Buenos Aires y su conurbano.

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