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Sábado 07 de Septiembre de 2013

El futuro, por prepotencia de trabajo

En la dirección de la Escuela Itatí hay una pequeña imagen del sacerdote Santiago Mac Guire...

En la dirección de la Escuela Itatí hay una pequeña imagen del sacerdote Santiago Mac Guire. Impulsor de la creación de la escuela primaria, el cura denunció la injusticia social en el sur rosarino allá por fines de la década del 60 del siglo pasado. Pero además fue un tenaz promotor del esfuerzo y el estudio como claves para intentar gambetear a la marginación.

Por la misma senda caminó el padre Néstor Negri, otro sacerdote que estuvo al frente de la parroquia entre 1993 y 2012. Durante casi dos décadas el cura acompañó de cerca el dolor del barrio, golpeado duramente por las políticas de exclusión de los 90.

El año pasado, a poco de marcharse de Las Flores para continuar su trabajo en otro enclave de la ciudad, Negri reflexionó sobre la violencia en la zona y sus posibles salidas. Dijo al respecto: “Por más que ejerzan sobre nosotros la violencia de la pobreza o la marginación no ganamos nada respondiendo de la misma manera. Tenemos que ser acordes al desafío de buscar una vida digna y humana para todos. Y eso es con el estudio, con la formación y trabajando por la paz. Aunque nos pasen por arriba”.

De allí el esfuerzo de la escuela y las instituciones del barrio en “disputarles” los pibes a la exclusión desde un trabajo en red apuntado a la promoción y la contención de los chicos. Gastón Zencic, el director de la secundaria de la Escuela Itatí, dice: “Siempre destaco lo mismo: esto se puede hacer porque hay un grupo de gente que labura y que es fabulosa, que viene y aporta ideas buenísimas”.

“El futuro es nuestro, por prepotencia de trabajo”, decía Roberto Arlt en el magistral prólogo de Los Lanzallamas. Una potente imagen que bien sirve para reflejar la tarea cotidiana que desarrollan los docentes de muchas escuelas de la periferia rosarina. La experiencia desarrollada en la Escuela Nuestra Señora de Itatí es uno de estos ejemplos.

Esa “prepotencia de trabajo” es la que los lleva a inventar y generar constantemente propuestas para regalarles a los chicos de Las Flores otra perspectiva. Tratando de cambiar el mundo cotidiano y ponerle, como diría Juan Gelman, “pañales de horizonte”.

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