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Domingo 18 de Octubre de 2015

El fútbol da lecciones de juego y también de vida

 El fútbol enseña. Ubica. Da lecciones de juego. También de vida. Y varias veces llegan a tiempo. Otras no. Mucho depende de la inteligencia individu

 El fútbol enseña. Ubica. Da lecciones de juego. También de vida. Y varias veces llegan a tiempo. Otras no. Mucho depende de la inteligencia individual. Y de la conciencia colectiva. La humildad es el mejor jugador para capitalizar el aprendizaje que el tiempo impone. Aunque el tiempo no siempre es garantía de crecimiento, ya que durar no es progresar. No son sinónimos. Porque como escribiera alguna vez Ernest Hemingway, el secreto de la sabiduría, el poder y el conocimiento es la humildad.

Y esto es tal vez lo que necesite con mayor frecuencia este cuerpo técnico y algunos integrantes del plantel de Newell’s. Comprender que la petulancia no es buena compañía a la hora de hacer correcciones. Ni simplificaciones retóricas para evitar la autocrítica.

La contundencia de un resultado dejó reflejada de manera cabal la distancia entre uno y otro equipo. Fue tanta la diferencia que por primera vez las declaraciones debieron asumir lo evidente. Lo obscenamente transparente. La goleada táctica, técnica y en goles. Las que configuraron una derrota inapelable.

Una caída que no constituye drama ni catástrofe, pero a la que deben tomar como punto de partida para aprender, corregir y progresar. A sabiendas de que no son sabios ni iluminados ni distintos. Son terrenales. Sólo eso.

Así evitarán errores elementales y sistemáticos como los que cometieron ayer ante el endeble Nueva Chicago, un adversario que logró apenas la quinta victoria en 28 partidos y que su destino de descenso está muy próximo.

Bernardi dijo que “no fue partido”. Y acertó. Agregó que en el torneo “no hay rivales fáciles” y aquí tal vez se haya equivocado. Porque para Nueva Chicago ayer Newell’s fue un equipo fácil. Demasiado fácil. Y de esto se trata, de que deje de serlo de ahora en más.

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