Ovación
Lunes 27 de Junio de 2016

El fantasma de la desafiliación

La Fifa podría decidir hoy que la selección y los clubes argentinos queden al margen de las competencias internacionales.

El fútbol argentino correrá hoy el riesgo de vivir una de las jornadas más tristes de su historia, cuando la Fifa tome notificación formal del rechazo de la AFA a la intervención de un comité de regularización y, según la interpretación que haga de esta negativa, pueda determinar la prohibición a clubes y seleccionados del país para jugar competencias internacionales.

Un dato sugiere una tendencia de lo que será la lectura de Fifa: la respuesta de la AFA obedece a una orden de la jueza María Romilda Servini, quien lleva adelante la causa por el manejo de los fondos de Fútbol para Todos. "Es una intervención judicial", analizaron directivos de clubes, algo que los estatutos de la entidad madre del fútbol internacional prohíbe.

En lo inmediato, la preocupación por una desafiliación sobrevuela a Boca (debe jugar las semifinales de la Libertadores ante Independiente del Valle de Ecuador); a River (afrontará la Recopa Sudamericana contra Independiente Santa Fe de Colombia) y al seleccionado, al que le espera la continuidad de las eliminatorias para el Mundial de Rusia 2018 (el partido más cercano será con Uruguay, en septiembre).

La AFA, en una profunda crisis de los últimos tiempos, se partió en dos: un sector encabezado por el presidente de Independiente, Hugo Moyano, con quien se encolumnan clubes chicos, del ascenso y del interior, y otro liderado por las dos instituciones más grandes, Boca y River (con Daniel Angelici y Rodolfo D'Onofrio), que impulsan la creación de una superliga.

En el centro de la pelea están, entre otras cosas, el dinero que se reparte por la televisación de los partidos y el manejo de un deporte que tiene impacto directo no ya en el humor social, sino en la vida política nacional. Esto llevó a que el presidente de la Fifa, el suizo Gianni Infantino, decidiera enviar a dos dirigentes para analizar las salidas posibles.

Así llegaron el suizo Primo Corvaro (Fifa) y la paraguaya Monserrat Giménez (Conmebol). Del relevamiento realizado surgieron algunas recomendaciones, como bajar la cantidad de integrantes del comité y de la asamblea de representantes, y también la medida, que se dio a conocer el viernes: la creación de un comité de regularización, conformado por entre cinco y siete miembros y con potestades plenas hasta el 30 de junio de 2017 y el apartamiento de Luis Segura, reemplazado por el actual secretario ejecutivo, Damián Dupiellet, hasta la asunción del nuevo organismo.

Ese era el camino hasta el viernes entrada la tarde, más allá de las quejas de Segura desde Estados Unidos y de varios clubes en Buenos Aires, cuando Servini llegó a Viamonte, se reunió con algunos de los directivos y dejó una orden por escrito: desconocer la intervención de la Fifa y prohibir a Dupiellet tomar decisiones inherentes a la presidencia.

Servini cuestionó la intervención de la Fifa por considerarla inoportuna. "Hay que hacer las cosas con respeto", se quejó el ex magistrado Alberto Piotti, uno de los veedores designados por la jueza. "El expediente está encaminado", agregó.

El viernes por la noche, el mismo Dupiellet envió la notificación a la Fifa, aunque por cuestiones horarias recién ingresará esta mañana y dejó al margen de los riesgos a la selección en la final que disputó anoche frente a Chile por la Copa América Centenario.

Así, mientras Servini llamó a una audiencia a todos los integrantes del comité ejecutivo y a los veedores de la IGJ para analizar los pasos a seguir, hoy la Fifa responderá al rechazo de la AFA para su intervención y podría dejar el escenario inédito del aislamiento del fútbol argentino.

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