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Sábado 27 de Febrero de 2016

"El examen es una instancia límite, siempre genera temor en los estudiantes"

La psicopedagoga Carolina Tornincasa dice que es un cambio clave que deben superar los ingresantes

"El examen resulta una instancia límite: dar cuenta de lo que uno sabe a otra persona experta en un determinado tema siempre genera temor en los estudiantes", admite la psicopedagoga Carolina Tornincasa. Aquellos cambios que debe afrontar el ingresante a la universidad se ponen en juego a la hora de rendir los primeros exámenes y son los que demuestran si tiene y tendrá un buen desempeño en su aprendizaje y adaptación. "El pánico más generalizado aparece ante esta situación, y es lo que manifiestan los estudiantes el primer día de clases, también sienten temor de no hallarse, no hacer amigos, fracasar, no saber estudiar o equivocarse". La profesora de la carrera de psicopedagogía del Instituto Universitario del Gran Rosario (Iugr) reflexiona sobre estas preocupaciones frecuentes y se refiere también a las técnicas que optimizan las horas de estudio.

"Gran parte de la inseguridad que enfrentan los estudiantes ante un examen se debe a la incertidumbre de no saber si lo que estudian está bien o mal, tampoco saben qué espera el profesor de ese examen ni qué posicionamiento ideológico tiene la cátedra. No digo que no vayan a sentir temores a la hora de un examen final pero si cuentan con un espacio de contención pueden llegar con algunas cuestiones más claras", y en este aspecto la educadora destaca el acompañamiento de parte del docente durante el cursado de la materia.

"Los estudiantes deben ser conscientes de que no pueden saber todo, tienen que confiar en lo que saben y entender que equivocarse no es el fin del mundo, y que tendrán muchas oportunidades. Hay chicos que no asumen el fracaso de un examen reprobado varias veces y abandonan la universidad. Tolerar las instancias de frustración son posibilitadoras de mayor subjetividad y profundidad del aparato psíquico". Para Tornincasa el examen es una instancia de aprendizaje, "no el momento donde matamos al que tenemos en frente".

Entre las dificultades que debe atravesar el estudiante aparece también la falta de organización con los tiempos de estudio, inconvenientes para realizar la selección y sistematización de determinada información a la hora de rendir, y adquirir una postura crítica frente al aprendizaje. La profesora señala además que existe una rutina a respetar y un esfuerzo de parte del estudiante: "No hay modo de transitar lo académico si el alumno no se compromete".

Acompañamiento. ¿Puede un estado de nervios bloquear por completo al alumno? "Desde luego que sí. Están quienes estudian mucho pero cuando se equivocan por primera vez tienen una laguna, también el estrés que genera para algunos estudiantes el pin pon constante entre el trabajo y el estudio puede jugar una mala pasada. A veces sólo basta con darles un ratito, que salgan del aula, tomen aire o un vaso de agua y repasen, esto no lo hará aprobar el examen pero sí le dará mayor seguridad. En carreras que no tienen muchos alumnos, el docente sabe identificar aquel que ha tenido un buen rendimiento académico durante el cursado. A veces sienten temor a decepcionar al profesor, entonces es importante aclararles que cuando uno atraviesa la puerta se olvida cómo les fue o cuánto sacaron", dice la profesora.

También se refiere a aquellos jóvenes que nunca se sienten seguros y postergan eternamente las evaluaciones finales. El examen es la conclusión de un período de acompañamiento de la cátedra a lo largo del cuatrimestre o del año. "Algunos docentes no les prestan demasiada atención a los parciales y proponen una evaluación más laxa para que puedan empezar de a poco, pero no coincido con esto. El compromiso como docente es posibilitar herramientas durante el cursado para que el alumno llegue más tranquilo y seguro al final. Muchas veces, en primer año, los parciales son de exposición grupal, el alumno nunca se encuentra a solas con el material a preparar y sistematizar, entonces siempre que haya otros actúa más relajado", argumenta la docente universitaria de primero y cuarto año.

Los parciales resultan la mejor herramienta para afianzar conocimientos y sistematizar la información; también las guías de lectura, las consultas y los trabajos prácticos corregidos a tiempo. "Profesor y alumno no pueden estar más en veredas opuestas y esto resulta un desafío, sobre todo para las universidades nacionales que cuentan con gran cantidad de alumnos". Tornincasa destaca el espacio de tutoría universitaria pensado para acompañar estos procesos donde el estudiante expresa su preocupación en torno a los exámenes, organización con el estudio y miedos.

 

Cómo prepararse. "Parece una pavada pero en primer lugar, los alumnos deben comer y dormir bien antes del examen. En segundo término, cuando el examen final es oral siempre es preferible presentar un tema, la mayoría de los profesores de las universidades de ciencias sociales permiten este recurso que baja mucho la ansiedad. Si el alumno empieza a preparar la materia con el tema que más le interesa, tiene el cincuenta por ciento del examen ganado, y luego puede hacer las múltiples relaciones con el resto de la materia. Es importante entrar seguro con aquello que preparó pero por supuesto después el profesor tiene el derecho de tomarle el resto de los temas", aclara Tornincasa.

Nominalizar, resumir, hacerles preguntas a los textos, armar grupos de estudio, buscar un compañero más obsesivo si uno es más relajado, o a la inversa, aumenta las posibilidades de rendir exitosamente. "El primer acercamiento a la lectura con otros es excelente porque los obliga a sentarse, después normalmente necesitan un momento de fijación en soledad. También reunirse a repasar sobre el final genera un intercambio, afianza contenidos y ponen a prueba cuánto saben o no de la materia", enumera. El lugar elegido para el estudio también es determinante porque asegura mayor concentración: "Si viven tres chicas en un monoambiente no pueden estudiar allí, salvo que quien estudie quede sola un buen rato. Algunas personas no logran concentración en su casa y prefieren estudiar en la biblioteca o en un bar, cada uno debe encontrar su espacio y mejor horario".

Otra recomendación que sugiere es concluir el estudio un día antes del examen, y no apurar la fecha de la prueba en regímenes de materias que son cuatrimestrales, porque los conceptos no están del todo internalizados y las materias del siguiente cuatrimestre seguramente afianzará lo estudiado en el período anterior.

Con o sin resumen. "Podemos ofrecer secretos o pistas, pero cada uno tiene que hacer su proceso", destaca la profesora con respecto a las técnicas de estudio que cada alumno debe personalizar. Algunos nunca hicieron un resumen y guían su estudio a través de palabras indicadas en cada párrafo que referencian el tema, otros en cambio, hacen un resumen e incluso luego otro más sintético, y suelen tardar bastante pero cuando terminan ya lo tienen estudiado.

"Cuando los jóvenes no logran interpretar o descifrar un texto es preocupante, no se escribe y no se lee, y esto lo demuestra la preferencia que manifiestan por rendir oralmente". La profesora de psicopedagogía se refiere a los Cursos Preparatorios Universitarios (CPU), y cita el ejemplo de un texto que les propone a sus alumnos acerca de la polinización, que nada tiene que ver con la materia, y que sin embargo sirve para organizar el contenido afín, titular, ordenar y dar coherencia. "Esta práctica que parece una tontería les lleva tres horas pero seguramente les servirá para el resto de las materias. No se trata sólo de leer sino de armar párrafos por grupos de ideas, hacer preguntas, y pensar cómo se puede organizar un resumen", reflexiona.

Primer año, el de mayor estrés

Para Tornincasa, el mayor estrés se da en los ingresantes. El sistema universitario implica nuevos modos de vincularse con otros compañeros diferentes a los del secundario, alejamiento del lugar de origen, una normativa institucional, mayor autonomía y autogestión, rendir en los tiempos establecidos y aprovechar las clases de consulta. “Circula mucha información que no puede pasar por alto y es responsabilidad del alumno”, asegura. Recomienda al inicio de la carrera no sumar actividades nuevas que generen mayor presión, principalmente cuando se requiere de serenidad para la lectura, armar un escrito y concentrarse en clase. “Además del aprendizaje, la dimensión afectiva es muy importante en los primeros años porque se genera una reestructuración del sujeto que hace que los jóvenes muestren su mejor o peor adecuación a la reglas universitarias”, concluye.

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