Tragedia aérea en Colombia
Miércoles 30 de Noviembre de 2016

El estado de salud de los seis sobrevivientes de la tragedia aérea es delicado

La mayoría tienen fracturas de miembros inferiores. El más comprometido es Helio Neto, puesto que su vida está en serio riesgo.

Los seis sobrevivientes de la tragedia de Chapecoense, en la que murieron 71 de los 77 ocupantes del avión que los trasladaba desde Brasil a Colombia para jugar la final de la Copa Sudamericana, están internados en varios hospitales con fracturas, traumatismos y golpes, algunos de ellos en grave estado.

"Sobreviví porque me manejé con los protocolos de seguridad, puse las maletas entre las piernas para mantener la posición fetal", dijo el tripulante boliviano Erwin Tumiri a radio Caracol.

Otra de las sobrevivientes y miembro de la tripulación es Ximena Suárez, de 27 años: "Súbitamente, se apagaron las luces del avión y sentí un estruendo", dijo la azafata boliviana, quien está internada en el hospital San juan de Dios con fractura de tibia y peroné en la pierna derecha, fractura de cuello, de radio y cúbito y golpes en la cabeza. Fue llevada al hospital San Juan de Dios de la Ceja.

En tanto, los tres jugadores que sobrevivieron al accidente son Alan Ruschel, Jackson Follmann y Helio Neto. De Follmann, de 24 años, se sabe, por testimonio de un médico del hospital San Juan de Dios, que debieron amputarle una pierna. Ex jugador de Gremio, era suplente de Danilo (sobre quien circularon varias versiones sobre su estado y después se confirmó que falleció tras ser trasladado al hospital San Vicente Fundación) y se había sumado este año al Chapecoense.

Ruschel es lateral izquierdo, y tiene 27 años. Les pidió a los rescatistas que buscaran su anillo de compromiso mientras lo retiraban del avión. "¿Mis amigos? ¿Mi familia? ¿Dónde están?", dijo en medio de la desesperación. Su estado es crítico porque tiene una vértebra fracturada y una lesión en la médula.

"Después de una cirugía, en condición estable, se fue a la clínica de Río Negro para los exámenes, ya que las secuelas en las extremidades inferiores llevan a riesgo de pérdida de movimiento", informaron desde el San Juan de Dios.

Helio Neto es el que presenta más riesgo: "Tiene traumatismo cerebral y fracturas expuestas en extremidades. Fue entubado y está siendo operado", reveló un parte médico de ese mismo hospital. Tiene 31 años, jugó en Guaraní y Santos y fue el último en ser rescatado con vida. El zaguero de 31 años y 1,95 metro, fue titular y disputó todos los minutos en los dos partidos que Chapecoense jugó ante San Lorenzo, en las semifinales de la Sudamericana, que determinaron la clasificación del conjunto brasileño a la final. Jugó con el número 4. Su estado es crítico pero los médicos confían en que pueda reponerse ayudado por su gran contextura física.

En cambio, no estuvo en la nómina de los dos encuentros que Chapecoense jugó ante Independiente, en los octavos de final de la misma Copa, cuando el equipo argentino fue eliminado de la competición tras perder en la definición con tiros desde el punto penal.

También Neto había enfrentado a River, en los cuartos de final de la Sudamericana de 2015 (se clasificó el equipo argentino), aunque en aquella ocasión usaba el número 29.

Guillermo Molina, director médico del hospital La Ceja, le dijo al canal colombiano Telemedellín: "El paciente tiene un hematoma craneano, no se sabe si fractura, y otros en abdomen y tórax. Su estado es crítico y esperaremos su evolución". "Fue encontrado vivo en la madrugada entre los restos retorcidos del avión, cuando decían que no había más sobrevivientes. Es un jugador con gran porte físico y aguantó el impacto, la tormenta y el frío. Esperemos que, con la tecnología médica, su cuerpo resista el procedimiento quirúrgico".

El último sobreviviente es el periodista Rafael Valmorbida Henzel, quien tiene más de 20 años de experiencia en radio y televisión. Está internado con un trauma en el tórax y fractura expuesta en la pierna izquierda.

Fueron enormes dificultades que tuvieron los rescatistas para realizar su trabajo en una zona montañosa de la región de Antioquía, y bajo una persistente lluvia, tanto que tuvieron que suspender las tareas por un tiempo.

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