Carlos Menem
Domingo 19 de Junio de 2016

El escenario que cobija discursos que muchos parecen haber olvidado

El escenario es el mismo. El auditorio, cuidadosamente elegido para que no incomode. El tiempo suele teñir de olvido las circunstancias que alguna vez emocionaron o llamaron a la reflexión

El escenario es el mismo. El auditorio, cuidadosamente elegido para que no incomode. El tiempo suele teñir de olvido las circunstancias que alguna vez emocionaron o llamaron a la reflexión. El archivo lo revive y vuelve a plasmar esa realidad argentina tan disímil y; a la vez, tan parecida.

   Raúl Alfonsín llevaba seis meses al frente de su gobierno cuando encabezó, un frío 20 de junio de 1984, el acto del Día de la Bandera en el Monumento. Mañana, cuando presida el mismo acto en el mismo lugar, Mauricio Macri también llevará ese período de tiempo al frente de su incipiente presidencia.

   El legendario caudillo radical encabezaba por entonces los sueños de millones de argentinos que despertaban a una democracia tras los años más siniestros de la historia del país.

   Allí, delante de cientos de uniformados que esperaban que les tomara el juramento de la bandera, y una multitud que se agolpó para recibirlo, trazó algunos conceptos de lo que su gobierno intentaría llevar adelante.

   "Ustedes son la protección armada de la patria. A ustedes el pueblo argentino les confía sus armas. Comprendan que llevarlas los hace invencibles", les dijo a los militares. Tres años más tarde, un grupo de insurrectos se amotinó en la Semana Santa de 1987 exigiendo la finalización de procesos judiciales iniciados contra represores que actuaron en el terrorismo de Estado.

   Alfonsín no sólo enfrentaba por esos días al partido militar, también debía llevar adelante modificaciones económicas que eran observadas por los foros internacionales.

   Treinta y dos años después, esos mismos foros siguen de cerca la economía argentina. Por eso es interesante analizar qué decía Alfonsín por esos días y qué está sucediendo hoy. Tal vez mañana, frente a un auditorio muy distinto (no habrá militares ni militantes políticos, sólo niños de cuarto grado con sus blancos guardapolvos) Macri siga trazando paralelismos entre los presidentes no peronistas.

   "Todos los foros se han abierto nuevamente para escuchar nuestras propuestas", decía Alfonsín aquel 20 de junio de 1984 en el Monumento. Y remarcaba: "Hemos afirmado con sencillez pero con firmeza, que no aceptaremos imposiciones que afecten el salario de los que más necesitan. Hemos dicho que no queremos que nuestra economía sea manejada recesivamente".

   Eran días de esperanza pero a la vez con un horizonte plagado de adversidades. Con el partido militar tomando cuarteles y desafiando a la democracia y las centrales obreras que llevarían adelante 13 paros generales contra su gobierno, la disparada inflacionaria terminó en 1989 con los anhelos del caudillo radical.

   Ahora bien: ¿dónde quedaron los preceptos de no aceptar imposiciones que afecten el salario de los que más necesitan? ¿Cómo explican los radicales que hoy acompañan al gobierno nacional las medidas de tarifazo, ajuste y apertura desmedida de importaciones que han caído, precisamente, sobre los que más necesitan?

   El líder radical tuvo una parada brava por entonces. El pueblo sin dudas se lo reconoció en su multitudinario funeral y la historia se lo seguirá reconociendo. Cuánta hipocresía gobierna las mentes de muchos de los hombres que crecieron bajo su ala política y hoy ni se detienen a analizar aquellos conceptos.

   Los dijo acá, en esta ciudad. En el mismo lugar donde mañana estará Macri. En el marco de un acto que fue mutando de acuerdo a la impronta de cada uno de los presidentes. Se volvió popular y cada vez más político con los peronistas Carlos Menem, Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Fue olvidado y hasta ninguneado por Fernando De la Rúa, que lo trató de "acto local"; y ahora todo parece indicar que adquirirá una dimensión escolar.

   Por primera vez la ceremonia se realizará en el Patio Cívico. Se espera que dure no más de 40 minutos. Es difícil pensar que haya coincidencias de discursos con Alfonsín.

   Mientras tanto, en los dispensarios empiezan a recibir a rosarinos que hasta hace poco tenían obra social y en los comedores comunitarios se percibe la llegada de nuevos comensales. Dos indicadores que demuestran que, por el momento, las medidas económicas tienen un alto impacto en los sectores populares.

   Aquel fue el 20 de junio de la esperanza y del júbilo del renacer democrático. El tiempo dirá qué mojón impondrá el acto de mañana.

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