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Sábado 17 de Agosto de 2013

El escarnio público a Fito

El escarnio público se ha convertido en otra disciplina muy practicada especialmente por algunos políticos, periodistas, funcionarios y ciudadanos de a pie con el fin de denostar a cualquier personaje con el cual no se simpatiza.

El fútbol es por lejos el deporte más popular del país, pero en la era de las redes sociales, el de decir livianamente sin poner el cuerpo, sin justificar, argumentar y hacerse cargo de lo que se escribe, el escarnio público se ha convertido en otra disciplina muy practicada especialmente por algunos políticos, periodistas, funcionarios y ciudadanos de a pie con el fin de denostar a cualquier personaje con el cual no se simpatiza. Y más en esta Argentina donde de un lado y de otro se ha perdido el más mínimo criterio a la hora del debate político, y los hechos se acomodan, se ajustan, se recortan y se tergiversan según los intereses personales o el relato propio, sea K o anti-K, da exactamente lo mismo. Así, la primera víctima en esta virtual guerra que padecemos desde hace algunos años viene siendo "la verdad". Pero, ¿a quién le interesa la verdad?

Es precisamente en este marco, y no en otro, que Fito Páez fue crucificado el miércoles pasado durante 24 horas bajo el argumento de que no tenía interés en participar del recital solidario que se realizará el próximo lunes en Rosario para ayudar a los damnificados de la explosión de calle Salta al 2100. "Confirmado. Fito tiene la «agenda cargada» y no puede venir al Encuentro Fuerza Rosario para cantar GRATIS por las víctimas de la tragedia", decía sugestivamente uno de los tweets. "Si había moneda «Rosario siempre estuvo cerca», pero gratis «En esa puta ciudad»", rezaba otro, un poco menos sutil. El pelotón de "fusilamiento" al popular músico rosarino estuvo integrado por funcionarios del gobierno santafesino, periodistas afines y hasta un ex colaborador de Carlos Reutemann y productor de espectáculo, quienes instalaron el tema en las redes sociales y sitios de internet con el objetivo de someter a Fito a un escarnio público acusándolo de una supuesta falta de solidaridad. Así, fue la primera vez desde el luctuoso siniestro del martes 6 de agosto que alguien intentó politizar la tragedia que costó la vida de 21 personas y daños materiales millonarios.

El verdadero "pecado", el "delito" que parecen no perdonarle a Fito es su adhesión al gobierno kirchnerista, no otra cosa. Porque si fuera un problema de falta de solidaridad, cualquiera podría preguntarse ¿por qué estos supuestos "fiscales" de la ética y la moral son tan duros y severos con algunos y extremadamente complacientes con otros? ¿Por qué se le exige a Fito, en este caso, que trabaje gratis bajo amenaza de llevarlo al pelotón de "fusilamiento" público y no se reclama con nombre y apellido (tal cual como se hizo con el músico rosarino) la misma actitud de desprendimiento a todas las grandes empresas, empresarios y destacados profesionales de Rosario? ¿Dónde está la solidaridad de las cerealeras y puertos de la zona que facturan millones de dólares anualmente? ¿Dónde está la solidaridad de los bancos que tienen sucursales en la ciudad y que obtienen suculentas ganancias de sus operaciones locales? ¿Dónde está la solidaridad de las poderosas firmas contratistas del Estado municipal y provincial que se benefician permanentemente con importantes contratos? ¿Dónde está la solidaridad de funcionarios y legisladores rosarinos y santafesinos donando un porcentaje de sus generosos sueldos y viáticos?

Es la irrupción, una vez más, del doble estándar, de tener una mirada para unos y una diferente para otros. El lingüista y analista social Noam Chomsky sostiene justamente que la hipocresía se define como la negativa a aplicar en nosotros mismos los mismos valores que aplicamos en otras personas. Es la incoherencia entre lo que se defiende, lo que se dice, y aquello que se hace. Tal incongruencia, prosigue, no es producto de un error ingenuo, sino de la conveniencia táctica, usada para acomodar situaciones y adaptarlas de manera oportunista al interés personal o de un grupo.

Por cierto, mientras el miércoles pasado un funcionario provincial twitteaba insidiosamente contra Fito desde una oficina pública, con una computadora o Blackberry pagado por el Estado, en horario de trabajo y tomando un café con medialunas que en los despachos oficiales nadie abona de su bolsillo, el músico rosarino estaba organizando junto a Vicentico, Babasónicos, Las Pelotas, Coki Debernardi y el Chaqueño Palavecino, cuatro shows solidarios en distintas ciudades del país donde todo lo recaudado será destinado a los damnificados por la explosión de calle Salta al 2100.

Pero incluso, si Fito no hubiera tenido este gesto con la ciudad de la cual es ídolo popular y uno de sus embajadores culturales, ¿acaso habría que someterlo al escarnio público? ¿acaso es un delincuente? ¿acaso es mejor o peor persona que otras tantas que se pasean por las "vidrieras" de Rosario y no se les conoce grandes gestos solidarios con la ciudad en la que viven?

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