AFA
Sábado 13 de Agosto de 2016

"El error de Ceballos obligó a ubicar árbitros detrás de los arcos"

Miguel Scime, director de Formación Arbitral de la AFA, le dijo a Ovación que impulsaron el método Uefa por el penal mal sancionado ante Central en la final de la Copa Argentina.

Miguel Scime confirmó en diálogo con Ovación que la iniciativa de agregar los árbitros detrás de cada arco en el fútbol argentino se adoptó tras el grave error que cometió Diego Ceballos en la final de la Copa Argentina el año pasado que disputaron Central y Boca, en la que sancionó un penal inexistente para los xeneizes. "A partir de ese error grave solicitamos ante el comité ejecutivo, y fue aprobado, la asistencia de dos árbitros detrás de los arcos al menos en partidos decisivos. Ahora los propios dirigentes quieren que este sistema se utilice en la mayor cantidad de partidos posibles", señaló el director de Formación Arbitral de la AFA y miembro de la Comisión de Arbitros de la Conmebol, quien estuvo en Rosario brindando una clínica sobre las nuevas modificaciones en el reglamento del fútbol.

Hay una tendencia social en el país que no cree en el error y considera que todo es intencional. Y los árbitros siempre están bajo sospecha. ¿Cómo trabaja desde su función para contrarrestar esto?

—Es difícil luchar contra los prejuicios. Primero deberíamos intentar entender al ser humano-árbitro. Comprender cómo cada uno de ellos responde a los distintos estímulos espontáneos en una fracción exigua de tiempo. Y es lógico que a veces responda mal por un error de percepción, de la que depende también la interpretación. Hay una falacia que se escucha a menudo que indica "porqué los árbitros no unificamos el criterio para dirigir". Es imposible unificar criterio porque justamente hay diferentes percepciones. En lo que sí trabajamos es en la unificación de conceptos, tantos con los profesionales que ejercen como con aquellos que están en formación. Si no elija dos personas, árbitros o no, y ante idénticos estímulos, ya sean visuales, táctiles o auditivos, comprobará que responden de forma distinta. Y con la misma persona, en diferentes momentos, también hay respuestas disímiles. Parece una verdad de Perogrullo pero hay que decirlo para contrarrestar esa falacia de que hay que unificar criterio, algo que sucede también con los hinchas, periodistas, dirigentes y/o profesionales de cualquier disciplina. Lance dos autos idénticos conducidos por gemelos, con motores preparados de la misma manera, instruidos con el mismo manual de manejo, y cuando a mitad de camino se le cruce otro vehículo, los gemelos harán maniobras diferentes. Uno tal vez frene y el otro quizás lo esquive. Esto ocurre porque somos únicos e indivisibles. Hay que entender que los árbitros no nos equivocamos porque queremos, a veces vemos bien, a veces no. Ahí es cuando el margen de error se amplía.

¿Más cuando se sanciona lo que no ocurrió?

—Tal cual. Por eso nosotros a partir de un error garrafal solicitamos ante el comité ejecutivo, que fue aprobado, la asistencia de dos árbitros detrás de los arcos. Todo fue impulsado por un error grave. Más allá de la resistencia que al principio hubo por costos económicos y por otros motivos, logramos implementarlo en los partidos decisivos y que ahora los propios dirigentes quieren que este sistema se utilice en la mayor cantidad de partidos posibles. Y debemos seguir avanzando. Yo tuve la suerte de encontrarme en Paraguay con el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, y persuadirlo de que se implementa en los torneos continentales. Y le cuento que han habido jugadas muy puntuales que fueron resueltas por los árbitros asistentes y que de no haber sido por ellos se habrían sancionado mal, con toda la polémica que eso habría generado. La Uefa redujo alrededor de un 40 por ciento los errores con este método.

¿Cuando habla del error garrafal de un árbitro que generó la necesidad de poner otros dos detrás de los arcos, alude a la final de la Copa Argentina entre Boca y Central, donde Ceballos cobró un penal que no existió?

—Sí, ahí nace la iniciativa presentada ante Luis Segura y el comité ejecutivo para que al menos en los partidos decisivos se jueguen con los árbitros asistentes detrás de los arcos. Algo que en la Argentina nunca había ocurrido, por lo que tuvimos que prepararlos en Ezeiza durante un mes. Y si usted recuerda, con ellos se evitó después convalidar un gol de Colón en un clásico ante Unión, partido en el que el delantero cometió una infracción previa, que el árbitro principal por su ubicación no había visto pero que sí lo observó su compañero detrás del arco de Unión.

¿Con la tecnología cómo se ensambla la tarea?

—Bienvenida sea la tecnología que sirva como complemento porque le permite al árbitro mayor certeza técnica. Pero será el árbitro el que decidirá siempre.

En la Copa América Centenario, Perú eliminó a Brasil con un gol con una mano...

—Sí, pero la utilización de tecnología no está permitida aún para ese tipo de situaciones. Sí para determinar si una pelota ingresó o no en el arco. En la Copa América habíamos dado claras instrucciones a los responsables de la televisión que hasta que no se pusiera en movimiento otra vez el balón, no podían repetir las imágenes de las jugadas. Por eso vieron que el árbitro trató en los minutos posteriores al gol de tener mayor información sobre esa jugada por parte de sus asistentes de bandas y del cuarto hombre. Sin dudas tuvo la percepción de que algo había pasado, pero como no llegó a observar lo que ocurrió y ninguno de sus colaboradores tampoco, hizo lo que la unidad de conceptos arbitrales indica: no cobrar lo que no se ve. Fue un error, pero no se equivocó adrede. Un error que no hubiera cometido si hubiera tenido a los asistentes detrás de cada arco o con el aporte de la tecnología. El error forma parte del juego.

Ahora está recorriendo ciudades para dar clínicas con respecto a las nuevas reglas que serán aplicadas en los próximos torneos por comenzar. ¿Cómo la evalúa?

—Lo que hay que entender cuál es el concepto que tuvieron los legisladores del reglamento para innovar. Y consideramos que se trata de ayudar al juego.

Lo que es difícil de determinar es el concepto cuando se sanciona mano...

—No todas las manos son castigadas con amonestación y ahora son más sancionables técnicamente. Antiguamente se aludía a la intención de la mano, ahora se busca si su ubicación pretende achicar el espacio de circulación del balón y qué riesgo redujo ese espacio achicado con brazo y mano. Si está de espaldas o de frente ya no es determinante, pero sí el objetivo del movimiento. También se puede estirar una pierna para que la pelota no pase y en esa acción el brazo acompañó por naturaleza ese movimiento, lo que no es punible ya que no se puede sacar el brazo.

¿Es un prejuicio que el árbitro cuando dirige es condicionado por el poder de determinados equipos en detrimento de otros, fundamentalmente cuando son del interior?

—Los árbitros del interior tanto a nivel internacional como a nivel de cupos están parejos con los de Buenos Aires. Fue un trabajo que demandó casi 25 años. Nací en Rosario y tuve que irme a Buenos Aires porque vivíamos en un país que era federalista de la boca para afuera, porque para formarme como árbitro profesional tuve que ir a Capital Federal. Hoy la formación es federal. Y nos encontramos con que el mejor árbitro internacional es Néstor Pitana, del interior y también hay otros cuatro jueces con alta consideración en la Conmebol, donde no preguntan si los jueces argentinos son del interior o porteños. En cuanto a la presión, la única que tienen es la de tratar de no equivocarse porque de sus desempeños dependerá su proyección.

La AFA está en un proceso de normalización. ¿Es factible que ahora los árbitros formen parte del comité ejecutivo? Mientras dependan de la AFA las suspicacias van a continuar.

—No hay dudas de que debería ser así. Mire, el tercer equipo por estructura que mueve el fútbol es el de los árbitros. La parte organizativa y mediática de la AFA está en manos de los dirigentes, pero los servicios de seguridad, la medicina y los árbitros deberían contribuir a una mejor organización. Tendrían que tener su representación en el comité. Los árbitros, con los dos gremios, hacen su aporte en el colegio de árbitros en aspectos específicos, como designaciones, capacitaciones y entrenamientos. Pero a nivel organizativo no tiene incidencia orgánica en AFA porque la actual constitución del fútbol argentino no lo permite. Si seguimos preparando al fútbol como lo hicimos hasta ahora para el siglo pasado le estamos robando el mañana al fútbol. Confiamos en que con todas las modificaciones que se analizan a través de la comisión regularizadora entremos al nuevo siglo con la modernización y aprendizaje necesarios que otros países hace rato incorporaron tras los errores cometidos.

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