Escenario
Sábado 18 de Junio de 2016

El Duque Blanco, tan fugaz como perdurable de la mano de Pablo Jubany

El músico rosarino interpreta en vivo el disco completo de David Bowie, "Station to station", hoy en la lavardén. "Fue el punto de inflexión de su carrera", dice.

La idea de tocar en vivo "Station to Station" Pablo Jubany la tenía tiempo antes de la muerte de David Bowie, el autor del disco. Planeaba llevar a cabo el proyecto para el 40º aniversario del álbum lanzado en 1976. El rockero rosarino había hecho algo similar en 2012 con "Ziggy". Ahora presentará "Station to Station" en el Gran Salón de la Plataforma Lavardén, hoy a las21.30.

   Ahora, ¿por qué éste disco?. "Habiendo estudiado tanto a Bowie, durante más de 20 años, uno piensa mucho, y desde muchos puntos de vista, en cuál es la obra cumbre, el álbum de la isla desierta, digamos. Yo, personalmente, llegué a la conclusión que «Station To Station» es, o su mejor disco, o al menos aquel de entre los mejores que es el más representativo del núcleo y, al mismo tiempo, la vastedad de toda su obra. Es el disco entre «Young Americans» y «Low»: ese hecho cronológico es bastante gráfico", dice el músico que sorprendió hace dos años a propios y extraños con su disco "La espera".

   Jubany, un artista de rock diferente de la ciudad, es también un tipo puntilloso a la hora de hablar de su proyecto de abordaje de la obra del Duque Blanco: "Lo hacemos con la misma libertad que Bowie le hubiera dado a su propia banda. Estos temas fueron interpretados por él mismo con muchísimos músicos distintos, a lo largo de casi treinta años. Estas formaciones hicieron, en general, lecturas respetuosas, pero idiosincrásicas. Nosotros hicimos más o menos lo mismo: tocamos los temas con sus arreglos originales, pero sin la intención de hacer un ejercicio de recreación, al estilo banda tributo; lo mismo en relación a la voz y a la puesta en escena. A esta altura, no me expondría a algo así, ni tampoco a mis compañeros".

   —Un disco que flota entre el funk del pasado y la electrónica alemana , hay mitología, religión y algo de Nietzsche en su lírica, y sobre todo, aparece el Duque Blanco... y además es el maldito 1976: ¿Ponés en la mochila que llevás al show todos estos elementos?

   —Bueno, ciertamente no pienso mucho en nuestra historia más cercana, cuando trato de contextualizar la mitología y la obra de Bowie. Sí se me antoja más relacionable al espíritu del disco el pulso social de aquel 76, el de los escenarios, en donde se desarrollaban estas acciones, donde se escribían estas páginas. Con respecto al aspecto musical que mencionás, es a eso a lo que me refería antes; "Station" es ese punto de inflexión que funciona, retrospectivamente, a modo de síntesis. Por eso también el Duque Blanco fue un personaje fugaz pero al mismo tiempo tan perdurable. También tiene que ver con lo que mencionás de esa confluencia de temáticas. Todos, todos estos aspectos son los que hacen que "Station To Station", su personaje, su temática, la gira de presentación... sean el punto álgido de la evolución de Bowie como artista.

   —Con cuál tema de "Station to Station" te sentís más identificado?

  —No lo sé. Quizás "Station to Station", por lo ambicioso de su arquitectura y la amplitud del paisaje que evoca. A veces creo que es su mejor tema.

   —Algunos dicen que es el disco más accesible de Bowie, otros, el más impenetrable, ¿vos que pensás?

   —Aunque durante muchos años fue menos recordado que "Hunky Dory", "Ziggy" o "Low", lo cierto es que, cuando salió, "Station To Station" fue muy exitoso en los dos mercados predominantes. En Estados Unidos había sido su mayor éxito hasta la llegada de "Let's Dance". Creo que es una especie de caballo de troya, como muchas obras de Bowie: por un lado tenemos un temática tan personal como surrealista, por momentos indescifrable, llena de imágenes, sobre una música llena de sorpresas, irregularidades y muchas capas de elementos sónicos; mientras que por el otro lado tenemos ese elemento tan seductor de la belleza de las palabras bailando sobre esos grooves y esas cadencias, naturales e irresistibles. Estas dos descripciones del mismo disco, las dos son verdad Bueno, creo que ahí está el punto.

   —¿Qué aprendizaje te deja hacer un disco completo de Bowie?

   —Más que nada, la música. Nos pasó cuando hicimos "Ziggy", y esta vez fue más aún: a medida que empezamos a tocar el disco, nos encontramos con un montón de cosas que uno no sospecha, aún habiendo escuchado el disco durante años, hasta que se ve la necesidad de aprenderlo y tocarlo. Me refiero a anomalidades rítmicas y armónicas que son asombrosas, que en general no se encuentran en otros compositores de pop o rock, salvo esos que lo hacen para que se note. En Bowie no se distinguen, pero están, y siempre en función de la canción. Creo que, de entre todos los compositores en los que abrevo Bowie es el que menos pude descifrar cabalmente. Todavía hoy.

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