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Domingo 20 de Noviembre de 2016

"El diseño goza de muy buena salud"

Luis Sarale es diseñador industrial con una gran trayectoria en el ámbito profesional y académico. Presidente de Disur, red de carreras de diseño en universidades públicas de Latinoamérica, analiza la actualidad de la disciplina

Luis Sarale es diseñador industrial con una gran trayectoria en el ámbito profesional y académico. Presidente de Disur, red de carreras de diseño en universidades públicas de Latinoamérica, analiza la actualidad de la disciplina

"El diseño goza de muy buena salud", advierte Luis Sarale, actual presidente de Disur, una red de carreras de diseño en universidades públicas de Latinoamérica. Sarale, con una amplia trayectoria en la profesión y el ámbito académico, destaca el carácter "mutante" del diseño como disciplina frente a los cambios que operan en el territorio comunicacional.

El diseño está cambiando, siempre está cambiando. Eso es lo que opina Sarale, diseñador industrial y máster en comunicación y educación. Y esa característica se extiende también a Disur, una trama que nuclea a diversas carreras de la especialidad en el país y la región que enfrenta nuevos desafíos.

Uno de ellos es lograr convertir al Comité Académico de Diseño (CAD) de la red en un espacio de generación de conocimiento, a través del desarrollo de investigaciones.

Investigadores categorizados, posgraduados y doctores de las carreras de diseño de universidades del país, de Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil conforman el CAD. Desde gestiones anteriores y en la actual presidencia de Disur, que Sarale lidera, se busca que el comité se transforme en una especie de laboratorio desde el cual se genere conocimiento "con el objeto de adecuarse a la nueva discursividad que está teniendo el diseño".

"El diseño es una disciplina mutante y está adecuándose a nuevos discursos. Las nuevas tecnologías, los cambios culturales y económicos que esto provoca inciden en los formatos de producción de diseño y lógicamente en las unidades académicas", explica Sarale.

Ante esa realidad no siempre el ámbito académico logra ponerse a tono, ya que las instituciones educativas del sector "tienen un proceso un poco más lento que la producción".

Los cambios que en la actualidad afectan al diseño implican en el ámbito académico poner en movimiento "instrumentos burocráticos que lentifican los procesos".

Desde Disur, y específicamente desde el comité académico de la red, la idea es trabajar en mecanismos de vinculación y articulación para salvar esas cuestiones.

"Esa sería una de las particularidades, fortalecer el CAD, ampliar un poco el área de intervención en naciones e ir adecuando los nuevos discursos a la formación académica", especifica.

Otra idea que Sarale busca incentivar en su gestión es "la creación de un posgrado latinoamericano en diseño, que permita el cursado de los distintos módulos que componen un formato en distintos puntos de América Latina, con una metodología semipresencial". En este tema, el comité trabaja especialmente sobre el tema de las evaluaciones de los alumnos del posgrado y sobre los modelos investigativos con los que se trabaja en el sector.

Visibles

Un tercer tema que Sarale destaca es la necesidad de otorgarle visibilidad al diseño como disciplina. Más aún ante los cambios que operan sobre sus competencias profesionales.

"Generalmente al diseño se lo reconoce con relación a tareas más bien superficiales, interviniendo en la forma solamente. Pero desde hace un tiempo el diseño ha pasado del formato del hacer al formato del pensar", afirma.

Y ahí está la mutación hoy. Hay un cambio metodológico, señala Sarale. "Ya hay una metodología que se llama pensamiento diseño que incluye no sólo una cuestión predictual sino también un componente muy interesante que es la empatía con los sujetos de destino del diseño", remarca.

Ese cambio de paradigma del diseño, de pensar en el objeto e incorporar al sujeto en el centro de la escena, es la mutación más reciente.

"Ahora se habla del diseño para la innovación social. Son programas de diseño que buscan resolver sistemas de relaciones o sistemas de objetos pero no con la intención funcionalista clásica con la que se interpreta al diseño. Se trabaja el objeto en un contexto, es lo que se conoce como metaproducto", agrega.

El caso más común es el de los smartphones. "Vos tenés el producto en sí, el objeto, sobre él operaría el diseño tradicional. Pero el aparato no funciona como tal si no está relacionado con la web, y ahí aparece el concepto de metaproducto", detalla.

Ya no se trata, según Sarale, de diseñar sólo el producto, "sino toda la virtualidad en torno al objeto y esas son intervenciones nuevas en diseño que antes no estaban".

Sarale es enfático: "El diseño tiene muy buena salud, están equivocados los que hablan de la muerte del diseño, porque se ha ampliado a campos inesperados", asegura, y comenta que además de la cuestión del metaproducto también se trabaja en diseño para la innovación social. Y ejemplifica a través de programas de diseño que incentiva el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). "Se trata, por ejemplo, de programas para personas con capacidades diferentes que incluyen lo relacional, la interacción de esos sujetos con el objeto diseñado y la vinculación con el entorno", detalla.

Así, el diseño se aleja de sus propias fronteras, como lo fue la mera creación de objetos y de funcionar como valor agregado en las cadenas de producción, para pasar al concepto de valor intrínseco, que nace al correr del centro de la escena al objeto para ubicar al sujeto en el foco de las miradas, "en una relación de encuentro de saberes, para cotejar las problemáticas y acordar con ese sujeto un recorrido hacia la solución de la problemática", afirma Sarale.

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