Edición Impresa
Sábado 07 de Julio de 2012

El discurso escolar que pierde con los medios

El pedagogo de la UNR Pablo Urbaitel analiza por qué no es efectivo el trabajo de la escuela en temas de adicciones

Casi el 70 por ciento de los chicos santafesinos encuestados por el Observatorio Argentino de Drogas (OAD) del Sedronar dijo que recibió información en la escuela sobre consumos de distintas sustancias y los daños que pueden causar. Sin embargo, el resultado no siempre se traduce en las decisiones que toman. ¿Qué falla? ¿Qué ocurre con el discurso escolar? El pedagogo Pablo Urbaitel asocia esta relación a "la ausencia de la fertilidad simbólica de la escuela", y asegura que para hacerle frente a la situación se debe trabajar "sobre las condiciones de receptor de los alumnos, en informar y en reinterpretar la información a la que acceden a través de las distintas tecnologías".

Pablo Urbaitel es profesor en ciencias de la educación (UNR) y en el Instituto Superior Olga Cossettini, además de investigador y especialista en temas de culturas juveniles. Dice que si el discurso escolar frente a estas problemáticas falla es porque en cierta manera muestra "la ausencia de fertilidad simbólica de la escuela".

Cita luego a pedagogos que han investigado sobre estos debates, Cristina Corea e Ignacio Lewkowicz, para recordar que "históricamente las nuevas generaciones se moldeaban por una subjetividad institucional", como la familia y la escuela. "Una subjetividad que tenía que ver con internalizar normas y con apropiarse de conocimientos y saberes". En cambio, "hoy estamos más vinculados a una subjetividad mediática".

Para Urbaitel, es aquí "donde las leyes están más difusas y juega por sobre todo la imagen", por eso advierte: "Creo que en general es una batalla ganada por los medios, que construyen mucha más subjetividades que la escuela".

El educador explica que si bien de alguna forma desde las aulas se intenta trabajar con problemáticas como el consumo de sustancias, paralelamente "los medios exacerban, por ejemplo, el consumo alcohólico con las propagandas de cerveza".

Vale recordar que la cerveza —según el Sedronar— es la bebida alcohólica que más consumen los chicos. "La cerveza tiene que ver con la parafernalia propagandística, la cerveza es el «encuentro», la «diversión», es «la fiesta»", añade.

Tensión. Según se explaya, "siempre hubo una tensión entre lo que ofrecían los medios y la escuela, pasa que cada vez es más asimétrica". Alude entonces a la imagen de James Dean fumando en el filme "Rebelde sin causa" (1955, Nicholas Ray): "Fumaba porque el fumar tenía que ver con la autonomía, con la libertad". Y en ese momento "la correlación de fuerzas entre la escuela y los medios era distinta, sin dudas pesaba más la escuela. Eso ahora cambió".

Si bien considera que no se puede responsabilizar a la escuela de todos los males, la pregunta qué hacer debe entrar. "La lucha es desigual, porque la escuela ha perdido el monopolio del saber. Lo que tiene que hacer es reinterpretar, es decir mostrar la propaganda de cerveza y decir «miren chicos la fiesta no es sólo esto». Esto tiene que ver con decodificar, interpretar y reinterpretar ese inmenso flujo de información que es imposible de controlar".

Para Urbaitel es clave "trabajar sobre las condiciones de recepción, porque que sea desigual la relación eso no implica no hacerse responsables. Hay que responsabilizarse y trabajar en informar y en reinterpretar la información a las que acceden los chicos a través de todas las tecnologías".

"Ortopedias". El pedagogo de la UNR sostiene que lo que ocurre con el consumo de alcohol en los adolescentes secundarios no es extraño a lo que pasa en la sociedad y que involucra a distintas generaciones. "Estamos acostumbrados a valernos de ortopedias para resolver problemas, como el pelotero para los chicos, la computadora para la crianza, los fármacos para sostener a los adultos, es decir cada vez más hacen falta estímulos externos para desenvolverse. El alcohol es uno de esos estímulos que usan los chicos para sostener la idea de fiesta perpetua y de alegría".

Agrega que en general "el alcohol y las drogas estimulan a «lo posible», ya que «nada está prohibido» se necesitan estímulos para poder hacer lo que de otra manera no se podría hacer: si se quiere sobrevivir despierto hasta las 10 de la mañana necesita de eso; y como la prohibición horaria no está más aparece esto". En esta escena "los medios estimulan al encuentro, a la fiesta, donde el alcohol permite sostener el placer a cualquier precio"; en tanto que "la escuela aparece absolutamente debilitada para dar respuesta, sobre todo porque tiene menos eficacia en su escucha".

Comentarios