Ovación
Martes 22 de Noviembre de 2016

El director técnico, el gran fusible

Transcurrida apenas la tercera parte del campeonato, once entrenadores debieron dejar sus cargos por falta de buenos resultados. Antes de fin de año es factible que la lista se agrande.

El torneo de primera división comenzó el 26 de agosto, hace menos de tres meses, con el partido entre Sarmiento y Arsenal. Ganó el equipo de Junín 1 a 0, pero esa no es la historia que intentará describirse. En ese entonces, hace poquito, acá a la vuelta, los entrenadores de ambos equipos eran Gabriel Schurrer y Sergio Rondina. Ya no están. Los reemplazaron Jorge Burruchaga y Lucas Bernardi. El segundo partido de la primera fecha, de aquel viernes 26 de agosto, fue Godoy Cruz 1, Huracán 0. Hace unas cuantas fechas que Eduardo Domínguez dejó Huracán y fue reemplazado por Ricardo Caruso Lombardi, cuya continuidad pudo quebrarse si el Globito no lograba empatarle el sábado último a Racing aunque sea con un gol con plancha.

Anoche terminó el primer tercio del campeonato. Un torneo de 30 fechas que supone un reaseguro para los proyectos de los entrenadores que siempre necesitan al menos un año para poder calificar su trabajo. En el fútbol argentino ese tiempo no existe. Pero no es de ahora. En el Apertura 2004, se recuerda, Víctor Púa dirigió sólo dos partidos a Central. Perdió 3 a 1 con Arsenal en Sarandí y 1 a 0 con Newell's en Arroyito. Había llegado para reemplazar a Miguel Russo y lo acompañaba una impactante foja de servicios al frente de las selecciones juveniles de Uruguay. Lo reemplazó, por supuesto, don Angel, el gran bombero canalla. "Vine como profesional y me voy como hincha de Central", sorprendió don Víctor, que había comandado el equipo desde el primer día de la pretemporada. Todo muy lindo, pero marche preso.

El 27 de agosto de este año —el domingo recién se cumplirán tres meses— se disputó la jornada sabatina de la primera fecha del torneo.

Ese día, Gimnasia le ganó 2 a 0 a Vélez, Central igualó 0 a 0 con Defensa y Justicia, Racing y Talleres empataron 1 a 1 y Atlético Tucumán derrotó 1 a 0 a Atlético de Rafaela.

Christian Bassedas ya no es más el entrenador de Vélez, Ariel Holan renunció a su cargo en Defensa tras perder justamente con el equipo de Liniers el domingo 13 en un partido adelantado de esta décima fecha, Claudio Ubeda ahora conduce la selección Sub 20 tras un arranque flojo en la Academia de Avellaneda (dirigió sólo una fecha) y Juan Manuel Azconzábal renunció a la conducción de Atlético Tucumán el sábado tras perder 1 a 0 con Lanús, aunque ya lo había anunciado antes de enfrentar al último campeón.

Es impresionante. En los primeros seis partidos de la cartelera de la primera fecha hubo siete entrenadores que ya no están en sus cargos habiendo transcurrido sólo la tercera parte del campeonato.

Pero hay mucho más.

El domingo renunció Esteban González, ahora ex DT de Belgrano, tras perder en el Kempes 2 a 1 con Sarmiento en el debut de Burruchaga.

El equipo celeste marcha penúltimo con 7 puntos en 10 partidos, pero está en la semifinal de la Copa Argentina. Los piratas tuvieron a Ricardo Zielinski durante más de 5 años, pero no pudieron sostener a Teté ni siquiera un tercio de campeonato. Belgrano también quedó eliminado de la Copa Sudamericana a manos de Coritiba de Brasil por penales, pero después de sacar de competencia nada menos que a Estudiantes. Y llegó más lejos que nunca en la Copa Argentina, pero la derrota del domingo arrasó con todo. Buena noticia para Central entre paréntesis.

Leonardo Madelón decidió irse por su cuenta de Unión tras ganarle por la octava fecha 1 a 0 a Sarmiento y lo reemplazó Juan Pablo Pumpido, el hijo de Nery.

Aldosivi arrancó el torneo 0-2 en La Feliz ante Colón el lunes 29 de agosto y dos meses después se quedó sin técnico. Fernando Quiroz renunció el 31 de octubre tras perder en Mendoza 3 a 1 con Godoy Cruz el domingo 30. Lo reemplazó Darío Franco, que volvió al club, pero hasta ahora no logró reencauzar al equipo. El Tiburón sumó apenas un punto de seis en la flamante gestión del ex volante de Newell's.

Gustavo Alvarez sustituyó a Carlos Mayor al frente del plantel de Temperley al final de la novena fecha y debutó el sábado con una derrota ante Unión en el 15 de Abril.

Transcurrida apenas la tercera parte, el torneo de primera división ya se llevó puesto a un equipo entero de entrenadores.

Schurrer, Rondina, Domínguez, Bassedas, Holan, Ubeda, Azconzábal, González, Madelón, Quiroz y Mayor ya no están más en sus cargos y, si algunas tendencias se mantienen, se empezará a conformar antes de fin de año el banco de suplentes de directores técnicos despedidos o renunciantes.

De aquí a fin de año se disputarán cuatro fechas más y nadie puede atreverse a asegurar que Pablo Lavallén (San Martín), Christian Díaz (Olimpo) y Juan Manuel Llop (Atlético de Rafaela), por ejemplo, vayan a continuar en sus puestos si los resultados no acompañan. La tendencia proyecta que sólo los resultados podrán sostenerlos. Ninguna otra contingencia del juego los mantendrá en sus asientos.

Es más, se vienen clásicos fuertes antes del receso. ¿Alguien podría apostar por la continuidad de Ricardo Zielinski en Racing o Gabriel Milito en Independiente después del próximo domingo? Ese día se jugará el clásico de Avellaneda y ninguno de los dos parece tener la espalda lo suficientemente fornida como para resistir un resultado drástico. No los desbordaría una derrota convencional aunque los mantendría en observación, pero sí les movería el piso violentamente una goleada en contra.

Boca debe enfrentar sucesivamente a San Lorenzo, Racing y River. Si los resultados no son buenos, ¿continuarán los mellizos? Nadie puede saberlo, pero sí imaginarlo.

En medio de la picadora resultadista, porque al fin y al cabo para eso se juega, para ganar, muchos entrenadores creen tener la razón cuando anteponen sus sistemas a las necesidades de sus equipos. Ese combo explosivo muchas veces los deja fuera de carrera.

Más allá de la endeblez y precariedad de gestión de los dirigentes para sostener los proyectos cuando las papas queman, los técnicos suelen meterse en un camino sin salida. O mejor dicho con una sola salidad, la de ellos.

Los planteos deben ser acordes a las posibilidades. Por ejemplo, los equipos chicos no pueden salir a cambiar golpe por golpe contra rivales poderosos porque se sabe cuál será el resultado. Pero, se insiste, muchos anteponen su idea a las necesidades de la entidad para la que trabajan. Y eso no está bien.

No hay nada más importante que las instituciones. Ni los jugadores ni los técnicos ni los dirigentes. Ese debe ser el primer mandamiento.

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