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Miércoles 27 de Julio de 2016

El día que Montes de Oca quedó a merced de un grupo de delincuentes

Redujeron a policías y directivos, tomaron a un uniformado como rehén. En el pueblo sospechan de una "batida"

La intensidad del viento gélido no fue impedimento para que los vecinos abordaran en las calles el tema excluyente del día: durante la madrugada, un grupo comando copó la comisaría del pueblo y luego robó la sede social y la mutual del Atletic Club Montes de Oca, de la localidad homónima de poco más de 3 mil habitantes ubicada en el departamento Belgrano.

Los seis individuos que integraban la banda se movieron con tranquilidad y asombroso profesionalismo, redujeron al personal de seguridad del pueblo y se alzaron, según las primeras estimaciones, con una cifra que superó los 660 mil pesos.

Para lograrlo exhibieron armas, repartieron golpes y dejaron en el tranquilo pueblo del oeste provincial, distante 150 kilómetros de Rosario, el sabor amargo de que el asalto fue planificado con información certera.

"El pueblo fue entregado por alguien", disparó el jefe comunal, Leandro Dietschi, y confirmó con tristeza lo que sospechaban los vecinos: "Hubo inteligencia previa y el «datero» está entre los nuestros", como especularon a media mañana en la vereda de la entidad asaltada.

Todo comenzó minutos después de la 1 de ayer, cuando en la Comisaría 4ª, frente a la plaza central, sonó el teléfono. El policía que atendió, escuchó un aviso de que había un vehículo con un desperfecto mecánico y con el capot levantado en la ruta provincial 28, el único acceso pavimentado a la planta urbana. Hacia allí se dirigieron dos policías de los cuatro que cumplían turno en ese horario. Cuando llegaron al lugar fueron reducidos y luego conducidos en el mismo patrullero hasta la comisaría.

Una vez allí, dominaron a los otros dos efectivos que habían quedado en la dependencia policial y a un efectivo de la Guardia Municipal que también estaba en el lugar. Les precintaron las manos y los encerraron en un calabozo. Dos de los seis asaltantes se quedaron en la comisaría, dos en el auto y otros dos viajaron en una camioneta patrullero junto a uno de los policías hasta la sede social del Atletic Club, ubicada a dos cuadras de allí.

"Creí que eran policías".En el bar de la institución, el conserje, Daniel Zeballos, había despedido al último parroquiano. "Justo había ido al baño cuando escuché una sirena. Salí al salón para ver qué pasaba y me encontré con dos sujetos. Uno estaba vestido de policía y el otro me preguntó quién era y me ordenó que lo acompañara hasta la policía. Estaba convencido de que eran policías", dijo Zeballos.

"El tipo me empezó a pegar; le pedí que no lo hiciera y salimos hacia el frente. Ahí vi que estaba el móvil policial. Interiormente seguía pensando que eran policías que no me conocían porque son nuevos en la localidad", explicó, y agregó que luego lo obligaron a subir a la caja de la camioneta donde lo transportaron hacia la comisaría.

"Ahí me precintaron las manos y me llevaron junto a los policías y al inspector municipal. Nos dijeron que no nos pasaría nada, que nos quedemos tranquilos que en poco tiempo se irían. Tenían entre 30 y 40 años; usaban capuchas y tenían armas", dijo el conserje.

Mientras tanto, otros integrantes de la banda ingresaron desde la sede social a la secretaría del club, ubicada en el primer piso. Allí rompieron con soplete la cerradura de una caja fuerte de la que se llevaron unos 260 mil pesos. "Había dinero de algunas subcomisiones, para el pago de sueldos y abonos de un bingo interclubes del que participa la institución", dijo un integrante de la entidad.

En busca del gerente.Luego, los delincuentes intentaron infructuosamente cortar, con la misma herramienta, las bisagras de una puerta que comunica el salón social de la sede con las dependencias de la entidad mutual. Tras varios intentos decidieron buscar al gerente de la mutual. "Hicieron llamar a un policía a través del teléfono de la comisaría. Le preguntaron si podía ir hasta la mutual porque sonaba una alarma", dijo uno de los testigos y aseguró que "ahí lo obligaron a abrir la puerta del frente y entraron sin romper nada. Estaba todo pensado. Querían entrar por acá, por la puerta lateral. Pero al no poder romperla recurrieron al plan B, buscar al gerente", dijo Zeballos.

Para Adrián Sacrispanti, el presidente del club que se enteró de lo sucedido cuando le avisaron por teléfono a las 6, los movimientos fueron muy calculados. "Estuvimos en reunión de comisión hasta la 1.30. Cuando ellos llegaron hacía unos minutos que nos habíamos ido", dijo, y precisó que luego del atraco encerraron en una oficina al gerente, Fabio Allemandi, para que no pueda pedir ayuda.

Tanto el conserje como los policías encerrados en la comisaría sufrieron golpes de puño y con las culatas de las armas. La banda utilizó un fusil FAL, cuatro pistolas 9 milímetros, una escopeta calibre 12.70, chalecos antibala, capuchas y pañuelos para cubrir los rostros.

Día negro. Para el presidente comunal de Montes de Oca, "hoy (por ayer) es un día negro como localidad. Lo vivimos con mucha tristeza y bronca porque evidentemente, por la forma en que se manejó la gente que vino a robar, tenía muchísima información. Y esa información sale de alguien que conoce el movimiento de la policía. Tenían pleno conocimiento de la cantidad de agentes que había en la guardia y cómo se manejan normalmente en estos casos. También tenían los datos respecto a la mutual. No eran improvisados y tenían información precisa del movimiento policial que, incluso yo como presidente comunal, desconozco".

"Esto da mucha bronca y al mismo tiempo, miedo, porque la línea de defensa que uno tiene para el pueblo contra los delincuentes es la policía. Si los primeros que caen son ellos quedamos todos indefensos y atemorizados", indicó. El jefe comunal precisó también que "hace poco tiempo, y a raíz de problemas de robos en domicilios, se cambió al personal policial y llegó un nuevo comisario. Pero evidentemente esta policía que tenemos en los pueblos no está en condiciones de repeler estos ataques. Ocurrió en varios pueblos de la región y eso debe hacernos reflexionar a las autoridades, encender la alarma y diseñar nuevas estrategias de seguridad".

"Tenemos un sistema de alerta con cámaras de vigilancia, pero si primero cae la policía, la población queda totalmente desprotegida y sin posibilidades de acción", dijo Dietschi, y agregó que "a partir de ahora como pueblo nos queda una sensación de miedo, indefensión y vulnerabilidad".

El presidente, que fue alertado de lo sucedido porque la esposa del gerente de la mutual le pidió ayuda a las 4 porque su marido no volvía, explicó que en la comunidad se conformó un comité de seguridad, "pero habría que dotarlo de más herramientas y directivas acordes porque, según evidencian los hechos, falta preparación y profesionalismo en la policía", y agregó que "detener o repeler este tipo de acciones conforma también un desafío para las autoridades provinciales".

Lo único que se supo respecto a la huida de los malvivientes fue que usaron el Renault Fluence con el que llegaron para huir por la ruta 28 hasta la 178 y desde allí tomar la autopista Rosario-Córdoba con dirección a Rosario. Se llevaron como rehén a un policía que liberaron en ese corredor entre Armstrong y Cañada de Gómez. A punta de pistola lo obligaron a correr por el campo hacia el norte. Tras caminar unos cuatro kilómetros, el hombre pidió ayuda en el hotel Alameda, en el kilómetro 388 de la ruta 9.

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