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Sábado 12 de Marzo de 2011

El despido de una maestra abre el debate sobre los concursos docentes

El reciente despido de una docente del Colegio Boneo desnudó dos temas críticos que hacen a la educación privada: la transparencia de los concursos docentes (selección y promoción de los educadores) y la necesidad de fiscalizar los fondos públicos que reciben las instituciones del sector.

El reciente despido de una docente del Colegio Boneo desnudó dos temas críticos que hacen a la educación privada: la transparencia de los concursos docentes (selección y promoción de los educadores) y la necesidad de fiscalizar los fondos públicos que reciben las instituciones del sector. Desde el Sadop anticipan que ambos tienen que ver con la "gran batalla por condiciones laborales que se viene" y desde el Ministerio de Educación admiten que muchos colegios no cumplen con la ley que obliga a confeccionar escalafones internos.

"Estás despedida, no reunís las condiciones para ser docente mía". Esas fueron las últimas palabras que la profesora Julieta Tripi escuchó del representante legal del Colegio Boneo, donde enseñó durante 11 años. Luego llegó el telegrama. Ocurrió pocos días antes del inicio de clases. El detonante fue un concurso docente para cubrir el cargo de directora del jardín que se realizó el año pasado. El Colegio ubicado en Gorriti 660 recibe el 100% de subsidios del Estado.

Triste y desolada Julieta trata de armar y encontrarle lógica al relato de cómo fue despedida del colegio, al que asegura se dedicó "profesional y espiritualmente" desde el mismo día en que ingresó. Tiene 38 años y desde hacía 11 enseñaba en el jardín de infantes. "Nunca tuve problemas, siempre trabajé con mucha predisposición, viví para la escuela, tanto desde lo educativo como de lo pastoral, porque estoy identificada con su proyecto". Una educadora que bien la conoce y la acompaña para la entrevista la define como "una maestra comprometida, de asistencia perfecta y siempre dispuesta al trabajo pastoral", entre otros méritos.

Tripi repasa que fue el año pasado cuando comenzaron los primeros desencuentros "con el sacerdote Fernando Bustamante, también representante legal de la institución". Fue a partir del concurso para cubrir el cargo de dirección del nivel inicial, que quedaba vacante por la jubilación de la entonces directora.

A la convocatoria, en la que intervino una consultora externa (ver aparte), se presentaron educadoras de la institución y otras de afuera de la misma. Quedó seleccionada una postulante externa. Y lo que sigue es una serie de desencuentros y acusaciones por parte del representante legal hacia Julieta, en particular señalándola —según repasa la profesora— de no responder a los mandatos Orionistas (por Don Orione, patrono al que responde la institución), y no darle la "bienvenida" a la nueva directora.

Al regreso de las vacaciones, Julieta retomó sus tareas. "Unos días antes del inicio el sacerdote me llamó a mi casa para decirme que estaba despedida. Cuando le pregunté por qué, me respondió que no reunía las condiciones para ser docente de él". "Me siento destruida, no sólo porque tengo que salir a buscar trabajo porque con el salario de mi marido no alcanza, sino más que nada por los 11 años que les dediqué al colegio", confiesa y afirma: "No sé si es común que esto ocurra en los colegios privados, sí que tienen poder para hacerlo".

Caso emblemático

Desde el Sadop definen al caso de Julieta como "emblemático de la educación privada", porque abre la discusión sobre cómo se manejan las instituciones del sector para elegir su personal y promocionarlo. El secretario gremial del Sadop Rosario, Martín Lucero, indica que "casi la totalidad de los colegios privados no cumple con la normativa provincial que dispone tener escalafones internos".

Ese incumplimiento —describe— "es la base de la discrecionalidad que tienen luego los empleadores en la selección y promoción de los educadores, destruyendo por completo la carrera docente". Es que "al no haber escalafón, por ejemplo la concentración horaria o el incremento de horas cátedra por mérito depende por completo de la voluntad del empleador y opera como disciplinador". Y recuerda que a esto hay que sumarle reglas no escritas como "la cercanía al carisma o adhesión al proyecto, que al ser tan difusas terminan siendo arbitrarias".

El Sadop percibe que allí está la gravedad en cómo se realiza la designación del personal directivo, "como pasó en el Boneo y en tantos otros colegios que realizan concursos que no son más que meras selecciones que legitiman algún perfil preacordado entre las patronales".

Lucero anticipa que la carrera docente "es la gran batalla por condiciones laborales que se viene". Considera inadmisible que "a esta altura de desarrollo de la profesión docente se siga conviviendo con designaciones voluntaristas que lejos de fomentar el progreso del docente estimulan el desencanto".

Pero, además, el secretario gremial considera prioritario que el Estado tome una postura clara respecto de la fiscalización de los fondos públicos y de los despidos. "No puede ser —concluye— que las entidades privadas reciban miles de pesos en aportes estatales y anclados en eso puedan pagar indemnizaciones que, si bien son legales, encubren despidos por causas totalmente arbitrarias".

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