Horacio Quiroga
Sábado 01 de Octubre de 2016

El desierto verde, en la Sonrisa de Beckett

La directora Cecilia Bolis explicó los motivos de su trabajo sobre el imaginario de Quiroga.

La obra del escritor Horacio Quiroga fue el origen de "Síncope blanco" que se estrena hoy, a las 22, en La Sonrisa de Beckett (Entre Ríos 1051). La directora Cecilia Bolis explicó los motivos de su trabajo sobre el imaginario de Quiroga.

—¿Cuál es el origen del proyecto?

—Originariamente el proyecto surge del deseo de plasmar en escena algo de la producción literaria de Horacio Quiroga. A medida que fuimos avanzando en la investigación la elección de un cuento o fragmento se nos hacía más difícil. Al elegir uno dejábamos afuera otros que nos resultaban igual o mas atractivos. Fuimos profundizando en su vida y la lectura de sus cartas a su amigo Ezequiel Martínez Estrada y sus ensayos sobre cine resultaron tan apasionantes como sus cuentos. Con todo este material nos dimos cuenta de que nuestro personaje era Horacio Quiroga y nos abocamos a construir teatralmente un universo quiroguiano. En "Síncope blanco" se respira y se vive la atmósfera de los cuentos de Horacio Quiroga teniendo a él mismo de protagonista de la obra.

—¿Por qué te interesó particularmente la obra de Horacio Quiroga?

—Soy admiradora de la obra de Quiroga desde hace mucho tiempo por varios motivos. Por la calidad de sus narraciones, por el estilo de vida que refleja en sus relatos, por sus frescos literarios de la selva y sus habitantes. Y eso de fascinante y aterrador que tiene la inmensidad de la naturaleza cuando nos sumergimos en ella.

—¿Qué representa ese personaje en el contexto de la sociedad?

—En su juventud Horacio Quiroga fue a París, la meca del arte moderno a desarrollar su carrera. Volvió pobre y vacío. Su meca artística la encontró en la selva misionera, en el despojo, en lo salvaje, en los hombres y mujeres que con trabajos extremos día a día le arrebatan un pedazo de vida a la muerte. Quiroga pone su ojo y su pluma en el último eslabón de nuestra sociedad: en los desterrados, los excluidos, aquellos que no tienen más patria que su propio corazón.

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