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Sábado 10 de Octubre de 2009

El desafío de la inclusión

“La educación secundaria siempre está en agenda”, disparó el director del programa de Educación del Cippec, Axel Rivas, antes de presentar al panel de invitados a disertar sobre el nivel que desde 2006 es obligatorio. Para debatir sobre el secundario los organizadores (Cipecc y las Fundaciones Noble y Arcor) invitaron a los ministros Mariano Narodowski, Mario Oporto y la directora provincial Letizia Mengarelli. También participó la titular de Ctera, Stella Maldonado.

“La educación secundaria siempre está en agenda”, disparó el director del programa de Educación del Cippec, Axel Rivas, antes de presentar al panel de invitados a disertar sobre el nivel que desde 2006 es obligatorio.  Las coincidencias pasaron por el desafío de incluir y enseñar a todas “las adolescencias”.

Para debatir sobre el secundario los organizadores (Cipecc y las Fundaciones Noble y Arcor) invitaron a representantes de la educación de tres jurisdicciones clave; como dato sirve saber que entre las tres alcanzan a casi un millón ochocientos mil estudiantes del nivel, poco más de la mitad de los que lo cursan en todo el país. Son la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires y de Santa Fe, representados por sus ministros Mariano Narodowski, Mario Oporto y la directora provincial Letizia Mengarelli. También participó la titular de Ctera, Stella Maldonado.

“Nuestra política educativa se basa en el diálogo”, dijo la responsable en Santa Fe de la secundaria, Letizia Mengarelli. Y renglón seguido agregó que la nueva gestión “se puso a trabajar para recobrar una relación de confianza con la educación”. Para ejemplificar el rumbo emprendido, citó “la puesta en marcha de la formación docente en servicio”. Todo mientras una secuencia de imágenes mostraba a los educadores debatiendo, bailando y hasta sumidos en una especie de meditación colectiva.

A su turno, Maldonado bromeó sobre el panel al definirlo “casi como una paritaria” y no perdió oportunidad para reclamar una vez más por un presupuesto educativo que contemple la obligatoriedad del nivel.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires corre con ventaja. Al menos esta es la apreciación que reiteró el ministro Narodowski, al valorar que sus antecesores no aplicaran el artículo 10 de la ley federal de educación. En rigor, significó que se mantuvieran la primaria y la secundaria.

Y sobre lo que se viene advirtió que las reformas “no pueden ser lineales ni fundacionales”. Esto por la práctica instalada en los 90, que suponía que los cambios llegaban de manera directa y se despreciaba lo hecho en nombre de lo nuevo.

“Hay que trabajar problema por problema, desde la lógica de la micropolítica, y no pensando que suscribiendo a un documento se cambia todo”, dijo. En la Ciudad de Buenos Aires, 185.451 alumnos están en el secundario. Y casi no hay diferencias entre la matrícula de gestión pública (97.096) con la de privada (88.355).

Para Oporto nada resulta fácil si se trata de problemas. La provincia de Buenos Aires recibe a un millón 400 mil alumnos en el secundario. Y hace muy poco le dieron el adiós a la EGB y al polimodal para dar paso a una primaria y un secundario de 6 años cada uno.

Se sinceró al reconocer “los problemas de infraestructura, cargos, retención escolar y de aprendizajes”, pero apostó a verles el lado positivo, ya que “son propios de una escuela que dejó de ser elitista”. Al final, compartió lo que considera “el mayor desafío de la escuela: que incluya y enseñe”.

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