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Viernes 13 de Abril de 2012

El desafío de aprender la lengua de Dostoievski

Irina Vagner llegó a la Argentina buscando un mejor porvenir. Hoy está feliz de enseñar el idioma ruso y su cultura

Irina Vagner llegó hace 10 años a la Argentina con su familia. Eligió Rosario para vivir y trabajar de lo que más le gusta y sabe hacer: enseñar su lengua materna, el ruso. Dice que no se arrepiente y que ya “es una más” del país. Irina cuenta las ventajas de estudiar el idioma de Dostoievski, aunque advierte que luego del chino y el japonés, es un desafío importante aprenderlo.

A sus clases —se dictan en el Instituto Planck— llegan personas de todas las edades, “desde los 12 a los 60 años”. “Las motivaciones para estudiar son distintas. Un 80 por ciento lo hace porque les llama la atención la cultura rusa, otros lo necesitan para trabajar, en alguna empresa o algo particular. También están los que lo hacen por curiosidad, porque ven que los caracteres son diferentes”, dice la profesora.

¿Y es fácil aprender ruso? “No es fácil aprenderlo, después del chino y el japonés es uno de los desafíos más importantes. Pero puede resultar más sencillo, todo depende de la metodología con la que se enseña. Nuestros cursos están abocados a enseñar a hablarlo y manejarlo bien”, aprecia Vagner.

La profesora dice que los que se animan a meterse de lleno en esta lengua extranjera no llegan azarosamente: “Generalmente el que viene ya buscó en internet y tiene alguna idea previa de qué se trata”.

A pesar del reparo inicial que pueda generar el acercamiento a este idioma, Irina asegura que “es posible aprender lo básico bastante rápido, con diálogos y presentaciones cotidianas”.

Inglés y español. Irina nació en Kajaztán, que antes formaba parte de la Unión Soviética. “Mis papás decidieron irse porque había problemas raciales en aquel entonces, también emigraron todas mis amigas, nosotros decidimos venir a la Argentina, que me recibió muy bien y ahora me siento una más. Estoy contenta de vivir acá, puedo trabajar de lo que me gusta sin olvidar mis raíces”, comparte sobre su llegada al país.

Hace una década, cuando llegaron a la ciudad, Irina sólo se manejaba con el inglés. En estos años no sólo aprendió perfectamente el español, sino que además se las ingenió para ofrecer clases de ruso. Confiesa que siempre tuvo facilidad y predilección por los idiomas.

Explica que los cursos que se ofrecen son acreditados por la Embajada Rusa en la Argentina. Pero, en especial, pide explicar que “además de la enseñanza propia de la lengua trata de ofrecer un mensaje, el cultural”.

“Para eso —continúa— hacemos encuentros culturales, compartimos comida rusa, vemos películas en ruso, todo se disfruta muchísimo. Y eso ayuda a meterse en el idioma, y es algo que los empuja a seguir”. En otras palabras, agrega Irina, “ayudamos a las personas de habla hispana a acercarse al mundo de la cultura rusa aprendiendo el idioma Pushkin y Dostoievski, que año tras año se perfila en el mundo globalizado como un importante medio de comunicación”.

Los cursos abarcan distintas edades, son presenciales y también está la opción de participar de las clases virtuales. En este caso, los ejercicios llegan vía correo electrónico y se utiliza el Skype para mantener clases en tiempo real.

Informes. Para tener más datos sobre estas clases se puede consultar en Riccheri 997, de lunes a viernes de 9 a 17, al 153471466, escribir al email: info@rusoparatodos.com o bien consultar en www.rusoparatodos.com

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