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Martes 20 de Noviembre de 2012

El derecho negado a Israel

Cuando se le pregunta a un argentino medio si piensa que Israel tiene derecho a existir, se mostrará sorprendido: “Claro que sí”, responderá. Agregará, eso sí, que él critica a Israel porque mata a civiles inocentes.

Cuando se le pregunta a un argentino medio si piensa que Israel tiene derecho a existir, se mostrará sorprendido: “Claro que sí”, responderá. Agregará, eso sí, que él critica a Israel porque mata a civiles inocentes. El problema es que en Medio Oriente el derecho de Israel a existir sí que se discute, o no, porque se lo rechaza de plano desde siempre. Es así desde 1947, cuando la resolución 181 de la ONU ordenó la llamada Partición para crear dos Estados.

Ningún país árabe reconoció esa resolución, pese a que toda resolución de la ONU es mandatoria, obligatoria. Recién lo hicieron Egipto en 1979, y  Jordania en 1994. Nadie más. A este rechazo al reconocimiento se suma un llamado activo a aniquilar a Israel de parte de Hamas y de numerosas facciones, partidos y gobiernos islámicos, como el Hezbolá libanés o el Irán jomeinista, verdaderos neonazis que, de tener el poder militar de Israel, cometerían un segundo Holocausto sin dudarlo un segundo. Hamas presenta en su estatuto fundacional como un objetivo central eliminar a la “entidad sionista”, como llaman los integristas islámicos a Israel. Usan esa expresión peyorativa para no tener que nombrar a Israel, porque nombrar a una nación es comenzar a reconocerla.

Se señala que Israel no obedece a numerosas resoluciones posteriores a la 181 de la ONU, pero es obvio que este hecho está vinculado con el conflicto iniciado en 1947/48, y que este conflicto, hoy inextricable, se resolvería si los pueblos árabes e islámicos reconocieran plenamente a Israel, de hecho y de derecho. No hay mayor violencia que se le pueda hacer a una nación que negarle su derecho a la existencia. Se dirá que eso precisamente hace Israel con Palestina, pero, ante todo, Israel no plantea exterminar ni “barrer del mapa” a los palestinos. Y en 1947 Israel acató de inmediato la resolución de la ONU, reconociendo así al vecino Estado palestino. Las guerras de aniquilación lanzadas por los árabes contra Israel, que comenzaron el mismo día de entrada en vigencia de esa resolución en 1948, sepultaron ese reconocimiento inicial. Pero es claro desde los Acuerdos de Oslo y las negociaciones del año 2000 que todo el arco político israelí reconoce el principio de los dos Estados. La raíz del conflicto es entonces la negativa cerrada árabe-islámica a admitir desde hace más de 60 años la existencia en Medio Oriente de un Estado-nación judío, cuya sociedad para colmo se muestra cada vez más  occidentalizada y laica.

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