Cartas de lectores
Jueves 24 de Noviembre de 2016

El derecho a la vida

En su nueva intervención del 21 de noviembre, a través de una carta de lectores, el señor Carlos Borisenko vuelve a mostrarnos su visión sobre el aborto, y empieza su comentario refiriéndose al mío del 16 de este mes, al que califica, contradictoriamente, de extenso y simplificador.

En su nueva intervención del 21 de noviembre, a través de una carta de lectores, el señor Carlos Borisenko vuelve a mostrarnos su visión sobre el aborto, y empieza su comentario refiriéndose al mío del 16 de este mes, al que califica, contradictoriamente, de extenso y simplificador. Y nuevamente menciona varias circunstancias negativas a las cuales puede estar sujeta la concepción y que pueden derivar en un deseo de abortar de parte de la madre. Pero vuelve a eludir pronunciarse claramente sobre el meollo de la situación. El tema que estamos abordando no admite medias tintas porque a nadie se le escapa que pone en juego valores muy elevados desde el punto de vista ético y moral en cualquier escala humanística que se considere, no solamente desde un punto de vista religioso, de por sí extraño a mi enfoque. Una cosa es abogar por la paternidad responsable y respaldar los esfuerzos que se realicen para evitar los embarazos no deseados, donde son correctos los conceptos del señor Carlos, y otra muy diferente es realizar un aborto ante los hechos consumados. Y esto implica no perder de vista que lo que se debe decidir para adoptar una posición respecto al aborto es si le vamos a dar más peso a los inconvenientes que puede tener la madre o la pareja que engendró, a los problemas del niño luego de nacer en su mantenimiento e igualdad de oportunidades. Es decir a las cuestiones que rodean al hecho consumado y a las que no le quito su relativa importancia. O si por el contrario, vamos a poner al tope de la valoración al bien supremo que puede tener una persona que es su propia existencia. Y acá hay que ser muy preciso y directo: si para reducir o eliminar todos los problemas de los que intervinieron en la concepción hay que cometer un asesinato, creo que para la mayoría de los mortales no debieran existir dudas así como no la existe para nuestro Código Civil, que establece en su artículo 19 que "el comienzo de la existencia de la persona humana acontece desde la concepción", definición ampliamente avalada por el estado actual de la ciencia que deja en claro que abortar es matar a una persona. Entonces vuelvo a volcar acá el resto del concepto que omitió citar Carlos: la mujer es sin duda dueña de su cuerpo pero cuando por razones naturales éste aloja a otra persona que tiene su propio y diferenciado cuerpo, no tiene ningún derecho sobre la vida del huésped porque los hijos no son propiedad de los padres. ¿Qué parte no se entiende? El derecho a la vida es el primero y más inalienable que existe ya que si no hay vida ninguno de todos los demás derechos, sean de la índole que sean, podría ser ejercido por los ciudadanos del mundo, y nuestro país se enorgullece de no tener en su legislación la pena de muerte. Esto implica que no se condena a muerte a ninguna persona aunque haya cometido los hechos más aberrantes que puedan imaginarse. Pero, contrario sensu, los abortistas reclaman tener el derecho –incluso por encima del derecho del Estado– de aplicar la pena de muerte a una persona indefensa y absolutamente inocente de toda culpa terrenal. Tengo que decir que resumidas así las posiciones hasta resulta increíble que haya que argumentar en oposición a determinadas expresiones irreflexivas o por conveniencia personal de cierta porción de la población.

Carlos Oggero


La vereda de la hemeroteca

Desde hace largos meses, la vereda de la hemeroteca luce un aspecto desastroso, creando no sólo grandes dificultades a los peatones que se animan a transitarla, sino también dando lugar a caídas que pueden llegar a ser muy riesgosas, especialmente para los ancianos. Los múltiples reclamos formulados han sido hasta ahora totalmente ignorados. ¿Cabe tener alguna esperanza?

Carlos Fernando Bonazzi

DNI 4.073.208


Egresados

a bordo

No alcancé a escapar. Yo venía en el 133 verde, del lado de la ventanilla, tranquilo, leyendo mi librito como en el salón apacible de una biblioteca. Ya no me alteran el subir y bajar de los pasajeros, las charlas a viva voz entre ellos o de ellos con sus celulares. A todo uno se acostumbra; nada perturba el lindo viaje interurbano que finalmente se disfruta, leyendo o ensimismado en los propios pensamientos. Esta vez fue distinto. Antes que reaccionara, el 133 fue atacado como una diligencia en medio de la pampa. Los ranqueles treparon a los alaridos, pintarrajeados, brillosos, haciendo sonar bombos y tambores, y así como nuestras bisabuelas o tatarabuelas temían ser llevadas cautivas a las tolderías, temí ser degollado ahí nomás, como les pasaba a los paisanos. Me acurruqué en mi libro para pasar desapercibido, aunque no podría seguir leyendo con la abstracción que en otras ocasiones. Escuchaba cánticos con extrañas rimas que trataba de ignorar. Vibró mi celular (yo también uso celular). Alguien llamaba para saber por dónde andaba. Imposible responder en medio de la invasión y los gritos. Conecté el audio para que del otro lado al menos sintieran el sonido ambiente. No entenderían nada; en vez de tranquilizarse, vaya a saber qué irían a pensar. Ningún salvaje me acogotó por suerte, ni siquiera me miraron mientras seguían con sus cantos. Yo los espiaba de reojo; a diferencia de los ranqueles que dejaban a las "ranquelas" en las tolderías, aquí las indias arremetían más aguerridas que los indios. Si en vez de Sacheri, a quien estaba leyendo, y me parece buen autor, hubiera sido Bioy y su "Diario de la Guerra del Cerdo" me moría ahí mismo de pánico. Pensaba en el fondo: estos serán los viejos del mañana que añorarán sus aventuras y las contarán repetidamente, como hacemos los veteranos de hoy, a quienes se escuchan, también de mala gana. Se acurrucarán en un rincón de la nave aerodinámica en que viajen cuando irrumpan como hoy, festivos e invasores, los "egresados" de fin del siglo XXI. Porque la historia seguirá repitiéndose.

Pablo Kuhn


Los halcones de Donald Trump

El presidente electo de los Estados Unidos ha elegido a cuatro halcones para ocupar puestos clave de su futura administración. El Departamento de Justicia estará a cargo de Jeff Sessions, senador de Alabama. Si el Senado aprueba su nombramiento, Sessions pasará a ser el próximo fiscal general del país. El senador cuenta con 69 años y es considerado uno de los cinco senadores más conservadores del país. Hace 20 años que es senador y en reiteradas oportunidades ha manifestado su rechazo contra cualquier forma de migración, ha cuestionado el cambio climático y fue acusado en reiteradas oportunidades de racismo. Según Trump, es "una mente legal de primera clase". Mike Pompeo será el nuevo director de la CIA. Diputado por Kansas, cuenta con 52 años y es graduado de la Academia Militar en West Point. Está considerado un ultraconservador del Tea Party y es contrario al acuerdo con Irán. Además, está en desacuerdo con el cierre de la prisión militar de Guantánamo y ha solicitado la ejecución de Edward Snowden, ex informante estadounidense. Michael Flynn será el nuevo asesor de seguridad nacional. Es un veterano militar de 57 años y es conocido por su oposición al Islam, al que considera no una religión sino una política. Está a favor de prohibir temporalmente la entrada de musulmanes al país. Es partidario de aflojar las tensiones con Rusia y sus antiguos compañeros lo consideran un perturbado. En las últimas horas, Trump anunció que tiene en mente designar al general retirado James Mattis Secretario de Defensa. Entre 2010 y 2013 Mattis tuvo bajo su control, como director del Mando Central de las Fuerzas Armadas norteamericanas, dos escenarios altamente conflictivos: Medio Oriente y Asia Central. Al igual que Flynn es enemigo de Irán. El mundo, qué duda cabe, estará en grave riesgo a partir del próximo 20 de enero.

Hernán Kruse


Rutas

trágicas

Lo bueno debe destacarse. Me refiero a la labor del periodismo que tan profesionalmente nos informa al instante lo que sucede en nuestro país, descartando unos cuantos aventureros que realizan un trabajo vil por conveniencias personales o políticas. Nos llamó poderosamente la atención ver en la tele el mal estado de la ruta 16 que es eje de la integración regional de Chaco, Joaquín V. González de Salta, Santiago del Estero hasta Resistencia. Las peores tragedias se han registrado con la brillante "ausencia" de los gobernantes e intendentes, máximos responsables de estos inauditos siniestros. Aun están latente el accidente en Rosario de la Frontera, Salta, que trasladaba 60 gendarmes a Jujuy en el colectivo que cayó del puente al río Balboa, quedando aplastados 41 efectivos que acudían a controlar las violentas manifestaciones de los militantes de la Túpac Amaru de Milagro Sala. Las noticias mencionaron la presencia del gobernador de Salta, Urtubey, quien dijo que la cifra de los fallecidos era de 43 gendarmes y no 41. En este contexto, la sociedad se pregunta a casi un año del luctuoso suceso: ¿se preocupó Urtubey de arreglar la ruta tendiente a evitar más muertes? Es evidente la desidia y los muertos se siguen amontonando en las rutas, mientras los responsables, inmutables ante el horror, siguen escalando posiciones que los traslade a la cúspide del poder. Total, aquí no pasó nada. Agradecida

Alejandra Pérez Ortega

DNI 10.115.142

Tucumán


Historias de pasillos

J.D. es uno de los tantos habitantes de un barrio tan complicado como Tablada en Rosario. Cometió un delito y estuvo detenido como consecuencia. Al recuperar la libertad comenzó a trabajar en los pasillos de la villa para tratar de que otros chicos no cometan un error como el suyo. Su herramienta es el rap y con los mismos chicos filmó algunos videos que se pueden ver por internet. Hace muy poco fue detenido nuevamente por un homicidio cometido hace ocho años del cual él se declara inocente. En realidad no tengo la información necesaria para sostener si es culpable o inocente. Pero sí sé, por caminar el mismo territorio, que su acción era muy importante para frenar la violencia. Es por eso que quiero llamar la atención sobre esta historia real sobre el mundo y los "códigos del pasillo" en donde la diferencia entre ser bueno y malo es tan fina que se confunden permanentemente. Nunca se podrá encontrar una solución concreta a la violencia hasta que no se pueda comprender la realidad que se vive en esos lugares, de los cuales estamos separados por apenas una calle. Quien quiera tomar el desafío de mostrar esta nota que está detrás de cada árbol y al doblar cada esquina, que me lo diga y le podré dar información concreta y acompañarlo al lugar para escuchar las verdaderas historias.

Claudio E. Gershanik

D.N.I. 10.866.756

Cel. 3415320954

gershanikce@gmail.com

Comentarios