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Miércoles 06 de Mayo de 2015

El deporte visto desde las alcobas

"Infidelidad en River y escándalo en puerta”. “Daniel Osvaldo desmiente separación con Jimena Barón”. Estos fueron ayer sólo dos de los títulos de alcoba, nacionales, que se leyeron en los diarios, cables y webs deportivas.

"Infidelidad en River y escándalo en puerta”. “Daniel Osvaldo desmiente separación con Jimena Barón”. Estos fueron ayer sólo dos de los títulos de alcoba, nacionales, que se leyeron en los diarios, cables y webs deportivas. A nivel internacional, los problemas afectivos tampoco pasaron desapercibidos: el ex número uno del golf Tiger Woods declaró estar pasando “malos días” al romper su última relación sentimental (ver recuadro en esta página).

Woods es el mismo hombre y el mismo deportista que en febrero de 2010 lloró ante las cámaras al confesar haber sido infiel a su mujer y estar “arrepentido”. Nada nuevo. La vida privada se entremezcla con la pública como la ropa sucia en un canasto, y no pocos hacen su negocio.

Entretiene oír al lector de deportes, un público masivamente masculino, interesado por estos temas. Se supone que los chismes son coto de las mujeres, más si son amas de casa y van a la peluquería. Estereotipos. Tampoco nada nuevo. Meter las narices en la alcoba ajena, ya sabemos, entretiene con morbosa obsesión, pero no explica un golazo ni un hoyo en uno. El creador del Nuevo Periodismo, Gay Talase, dijo alguna vez, recordando a Mario Puzo, el autor de El Padrino: “Un abogado con un maletín puede robar más que 100 hombres armados”. Las y los periodistas también podemos armarnos fácilmente... de banalidad.

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