Centros de salud
Domingo 07 de Agosto de 2016

El delicado equilibrio entre la crítica a la Nación y la gobernabilidad local

Esta semana Fein elevó su voz contra la gestión de Mauricio Macri y quedó en una incómoda situación ante sus coyunturales aliados del PRO.

Mientras la anunciada reactivación del segundo semestre demora en aparecer, los indicadores demuestran que la realidad está bastante lejos de la retórica. Esta semana, el secretario de Salud Pública de la Municipalidad, Leonardo Caruana, advirtió que entre abril y junio de este año más de 8 mil vecinos comenzaron a atenderse en los dispensarios barriales.

   La caída del poder adquisitivo del salario, que torna imposible pagar la cuota de las prepagas (cada vez más abultadas); o lo que es peor, la pérdida de fuentes laborales, se erigen como las principales causas que explican esta migración de pacientes hacia la órbita de la salud pública.

   Un sector que además está en plena reconfiguración de su modalidad de trabajo a raíz de la creciente violencia urbana. En la mitad de los más de 80 centros de salud, los médicos atienden custodiados por policías o guardias de seguridad privados.

   La llegada de nuevos pacientes a los dispensarios deja en evidencia un cuadro de situación que tiende a agravarse. El combo que configuran las políticas de tarifazos y apertura de importaciones está llevando cada vez más vecinos a codearse con la exclusión. Los bolsillos languidecen y las empresas aplican suspensiones.

   De prolongarse en el tiempo este incremento de la población que utiliza la salud pública, las autoridades de la cartera sanitaria local advierten que habrá que rediscutir y analizar el financiamiento y la organización del sistema.

   Cabe destacar que este año el municipio destinará el 56,35 por ciento de sus recursos (el presupuesto total es de 9.957.030.651 millones de pesos) a las áreas sociales, pero la mayor demanda de pacientes podría implicar una readecuación de las partidas.

   Eso sin dudas impactará en otras áreas y forma parte del delicado equilibrio que tendrán que hacer las autoridades para cumplir los objetivos propuestos en cada esfera de gobierno.

   Toda esa reingeniería tiene un origen: las políticas implementadas en estos primeros ocho meses de gestión por la administración nacional. Una gestión duramente criticada por el gobernador Miguel Lifschitz que recién esta semana sumó el acompañamiento de la intendenta Mónica Fein.

   Es que a nivel local los concejales macristas son los que hasta el momento le han dado gobernabilidad a la gestión apoyando proyectos que, de otro modo, no hubieran podido salir del Concejo.

   En plena crisis del transporte fue el PRO el que dio los votos para aumentar el boleto y lo mismo sucedió con la prórroga de la concesión del estacionamiento medido, por citar sólo dos ejemplos.

   Así, ante un monolítico arco opositor nucleado por kirchneristas, cavalleristas y la izquierda, el socialismo ha encontrado en el sector macrista el aliado inesperado que le allana el camino ante temas clave que necesitan apoyo legislativo.

   De allí que la crítica dura hacia la gestión nacional incomode a Fein y la ubique en un espacio difícil. Una encerrona que la obliga a tener chisporroteos con sus coyunturales aliados, esos que en las últimas elecciones estuvieron muy cerca de arrebatarle la conducción de la ciudad y que ahora hasta le disputan a sus socios radicales en el Frente Progresista.

La "operación". Hablando de crítica, parece que eso no ha caído muy bien en Ciudad Futura, cuyo líder optó por victimizarse y denunciar una "operación de prensa" luego que desde esta columna se detallara que la campaña de donación de sueldos que anunciaron con grandes carteles tenía como destino su propio espacio político.

   Se vio una "operación de prensa" en el hecho de que se narrara que el tambo que el movimiento administra en Nuevo Alberdi recibió subsidios del gobierno kirchnerista que le permitieron desarrollarse. La "operación" también contó que ese movimiento político no pudo acreditar titularidad de los lotes sobre los que se asienta el tambo y la Justicia ordenó su desalojo.

   Esa "oscura operación" también narró que los tres concejales de ese espacio político presentaron en siete meses tan sólo 5 proyectos de ordenanzas, de los cuales 2 tienen incidencia directa con su movimiento: uno pretendía allanar el camino hacia la expropiación de los terrenos que ocupa el tambo y el otro impulsa exenciones tributarias para bares como el que el partido administra en Ovidio Lagos y Córdoba.

   Así, la "renovada política" estalló en gritos (por cierto muy comunes en los últimos 12 años a la hora de intercambiar miradas), denunció conspiraciones y una suerte de fantasma de descrédito. Como se ve, las nuevas caras parecen tener las mismas mañas que las viejas.

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