La ciudad
Domingo 10 de Julio de 2016

El Déjà Vu tras los siniestros

La Intendencia decidió en reiteradas oportunidades eliminar lo que causó una tragedia, como hizo con International Park.

Déjà Vu. La extraña sensación de haber vivido antes la misma situación, como la definen los franceses, es seguramente lo que muchos rosarinos experimentaron esta semana. Fue cuando la intendenta se reunió con un grupo de vecinos y le comunicó que el Laboratorio Apolo, la planta de elaboración de sueros que voló por los aires el pasado 27 de junio en el corazón de barrio Tablada, ya no será autorizada a reabrir en ese lugar.

   Es curioso, pero los siniestros y tragedias de magnitud suelen provocar esa reacción en la Municipalidad. En agosto de 2013 tomaron la misma resolución cuando dos nenas murieron al desprenderse una de las tazas de la Rueda Panorámica, el juego del International Park. Tras esa inexplicable tragedia en un lugar concesionado por el municipio, la decisión fue cerrar el lugar. Así, el espacio del parque Independencia que durante décadas se colmó de risas de niños, pasó a ser un lugar vedado al público.

   El sitio fue desmantelado. Sólo quedó en pie la fatídica atracción, mudo testigo de la tragedia. Y esta semana, tres años después, se anunció un plan que tiene por objetivo recuperar el espacio para disfrute de los rosarinos. Sin juegos, obviamente. Parece que en esta gestión prima eliminar lo que causó un siniestro, en vez de extremar los controles para que eso no vuelva a suceder.

   Los vecinos de Alem al 2900 se habían cansado de denunciar los padecimientos a los que los sometía el Laboratorio Apolo. Y a pesar de que la planta fue clausurada en cinco oportunidades, violó la clausura y volvió a abrir.

   Resulta extraño que con ese historial de violaciones el municipio no fuese a la Justicia a exigir la intervención de un magistrado. Ha tenido esa celeridad ante algunos boliches que reiteradamente violaban las clausuras, pero en el caso de Apolo todo indica que se actuó con mayor laxitud.

   Fuentes del oficialismo explicaron que el laboratorio atravesó por enormes dificultades (en 2012 hasta estuvo tomado siete meses por sus empleados, que establecieron allí un lavadero de autos) y que se priorizó mantener las fuentes laborales.

   Quizás sea esa actitud la que haya llevado al municipio a no conocer exactamente quién es el responsable del laboratorio. Esta semana esa pregunta no encontró respuestas claras en los despachos oficiales.

   Tal vez esa "preservación de las fuentes laborales" haya sido lo que determinó que el expediente con las tramitaciones de habilitaciones del laboratorio haya demorado una semana en llegar al despacho de los fiscales que investigan el siniestro. Un curioso contraste. Cuando el 11 de octubre de 2015 un músico falleció electrocutado en el Café de la Flor (Mendoza al 800), a las pocas horas la fiscal ya contaba en su despacho con todos los documentos referentes a habilitaciones e inspecciones.

   Siguiendo la lógica de cerrar todo, es extraño que no se haya impulsado un cierre masivo de bares culturales tras esa tragedia. Quizás esa idea no prosperó por el hecho de que aliados díscolos del socialismo tienen estrechos contactos con esas actividades. Pero esto es sólo una hipótesis.

   Por ahora la realidad indica que tenía que volar una caldera para que se tomara la decisión política de no habilitar más un laboratorio.

   En barrio Ludueña, República Dominicana 425, una fábrica de colchones tiene maltraer desde hace décadas a los vecinos. Ya se incendió dos veces, en uno de los siniestros hasta falleció un joven operario, pero la empresa sigue allí. Los camiones ya rompieron todas las calles y las denuncias se acumulan.

   En este caso hasta hubo un cambio en el patrón de conducta municipal: la tragedia no motivó cierre alguno, aunque tampoco (a juzgar por los padecimientos diarios que admiten sufrir los vecinos) derivó en mayores controles. Sólo resta esperar que no suceda otro siniestro.

   Por lo pronto, los vecinos de Tablada tienen una promesa oficial. Detrás de esa promesa aún quedan muchas preguntas sin responder. Y las respuestas no parecen fáciles de encontrar.

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