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Viernes 18 de Diciembre de 2015

El debut del gobernador

Miguel Lifschitz asumió la Gobernación el 11 de diciembre, pero hasta ahora no había concedido ninguna audiencia oficial.

Miguel Lifschitz asumió la Gobernación el 11 de diciembre, pero hasta ahora no había concedido ninguna audiencia oficial. La primera fue ayer, en la Casa Gris. El mandatario recibió allí a Carlos Zarlenga, el nuevo presidente y director ejecutivo de General Motors para Argentina, Paraguay y Uruguay. Zarlenga, un graduado en Economía de 41 años, sucede en el cargo a Isela Costantini, quien dejó la compañía que fabrica los autos Chevrolet para asumir como presidenta de Aerolíneas Argentinas. El encuentro entre Lifschitz y Zarlenga fue netamente protocolar y sirvió para que ambos destacaran el valor de la presencia de General Motors en la provincia. En mayo la compañía estadounidense lanzará aquí un nuevo modelo de la marca, algo que el gobernador ayer se encargó de resaltar con énfasis ante su visitante.

¿Por qué quiere ir a Panamá?

Ahora que ya se sabe que Mauricio Macri propone a Miguel del Sel como embajador en Panamá, cuentan que el ex Midachi y ex candidato a gobernador de Santa Fe está más que feliz. Es que al parecer fue él quien operó para obtener esa designación, y en el ambiente político -incluso dentro del PRO- hay quienes se preguntan cuál es su interés específico en ese país. Los más desconfiados no creen que su supuesta amistad con el músico Rubén Blades sea la única explicación. ¿Habrá otra?

La interna más caliente

Se sabe: el radicalismo hace rato que dejó de ser un partido de masas y en los últimos años su subsistencia depende mucho más de los acuerdos que sus dirigentes puedan hacer con otras fuerzas políticas que de si mismos. En el Concejo Municipal, por ejemplo, hay radicales aliados con los socialistas y hay otros radicales alineados con el PRO. A eso se le suma que, ante debates puntuales, a veces incluso hay radicales que votan con otras fuerzas políticas. La cuestión es que esos alineamientos individuales tensan las relaciones entre correligionarios y en algunos casos abren heridas que después pueden ser difíciles de sanar. Algunas son viejas y otras se abrieron en los recientes debates sobre el presupuesto municipal y la elección de autoridades en el cuerpo. Si siguen así, pronto no habrá puntos de sutura que alcancen para cerrarlas.

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