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Sábado 13 de Septiembre de 2014

El costo de combatir las "malas hierbas"

En los últimos diez años, el incremento en el número y distribución de malezas de difícil control (tolerantes y resistentes a herbicidas) en Argentina, fue significativo, provocando importantes pérdidas de rentabilidad en la producción agrícola. Además de generar disminución de rendimientos y mayores costos para su control, estas "malas hierbas" obligan a realizar cambios en los sistemas, por ejemplo, llevando a abandonar determinados cultivos para sortear la presencia de malezas particulares. Además, originan costos externos por las malezas que se propagan afuera de los límites del lote.

Así lo indica un informe de la Red de Conocimiento en Malezas Resistentes (REM), que coordina Aapresid, donde se determina cómo los nuevos y mayores costos en que se debe incurrir para producir en un contexto de malezas difíciles, impactan en el margen bruto de la empresa agropecuaria de seis regiones del país.

En el trabajo se analizaron seis zonas agroecológicas: noreste (NEA), noroeste (NOA), norte de Córdoba (NCba), sur de Córdoba (SCba), zona núcleo (núcleo) y sudeste de Buenos Aires (Seba), y para cada una de ellas se calcularon los costos de producción de soja y maíz en dos situaciones: "sin malezas difíciles" (SMD) y "con malezas difíciles" (CMD). Dentro de las especies problema, se consideraron las malezas más mencionadas por los técnicos en los talleres de la REM. En tanto, las estrategias de control químico de las mismas fueron consultadas a asesores referentes de cada zona.

 

Amaranthus Palmeri. De acuerdo a lo relevado, se pudo determinar que el manejo de las malezas difíciles implicó un aumento en el uso de herbicidas y en algunos casos de las dosis aplicadas, lo cual derivó en un incremento de costos significativo que varió entre u$s121 y u$s18, alcanzando los máximos en el NEA, NOA, norte y sur de Córdoba. Esto concuerda con lo que se viene observando en el mercado de herbicidas a nivel nacional: en 2013 se gastó un 27 por ciento más en "herbicidas no glifosato" que en 2012, superando los 667 millones de dólares. Por su parte, en glifosato se gastaron 907 millones de dólares, un 3 por ciento más que el año anterior.

"En zonas como NOA, NEA, norte y sur de Córdoba, las malezas difíciles están impactando muy significativamente sobre el margen bruto de los cultivos de verano, haciéndolos más negativos donde ya lo son por los bajos precios de los granos; volviendo negativos los márgenes que son apenas positivos; o disminuyéndolos marcadamente y tornándolos apenas positivos, según zona y cultivo considerado. Esto, indica que hay situaciones en las que resulta inviable económicamente realizar un determinado cultivo", señaló Martín Marzetti, gerente de la REM. Por su parte, las zonas núcleo y sudeste de Buenos Aires son las que menor impacto han acusado.

Todos los márgenes brutos calculados no incluyeron el costo de alquiler, lo que deja en claro que en determinadas zonas y situaciones de malezas no queda margen alguno para poder pagarlo. "Esto indica que los propietarios de los campos deberán ser partícipes de la solución si pretenden conservar el valor de su propiedad", dijo.

Los números muestran que un manejo "reactivo" (cuando aparece el problema) hace peligrar el negocio agrícola cuando la problemática se incrementa marcadamente. En sentido contrario, el manejo "proactivo" (previo) tiene costos iniciales más elevados pero sensiblemente menores en el mediano y largo plazo. "Hay que tomar conciencia de que se debe trabajar en adoptar prácticas de manejo integrado de malezas y plagas, para lograr una mayor sustentabilidad de los sistema de producción", concluyó Marzetti.

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