El Mundo
Viernes 20 de Mayo de 2016

El Congreso de Venezuela pidió a la OEA que intervenga en la crisis

Le presentaron al secretario general del organismo, Luis Almagro, la solicitud para que se active la Carta Democrática.

La Asamblea Nacional de Venezuela solicitó formalmente al secretario general de la OEA, Luis Almagro, que active la Carta Democrática Interamericana ante la grave crisis que se vive en el país. El gobierno de Nicolás Maduro se opone tajantemente a esta instancia. Ante el avance del gobierno sobre las instituciones y sus constantes amenazas, la Asamblea Nacional pidió formalmente a la OEA que active la Carta, el instrumento que tiene la organización panamericana para intervenir cuando se violan las reglas democráticas en uno de sus miembros. El gobierno chavista se encamina a desconocer el pedido de referendo revocatorio, o postergarlo sin fecha. El vicepresidente, Aristóbulo Isturiz, ha dicho que la convocatoria "no se hará", y Maduro ha afirmado por cadena nacional que la Asamblea "va a desaparecer", mientras decretó el estado de sitio en todo el país y ordenó unos enormes ejercicios militares con más de medio millón de tropas y "milicias bolivarianas".

El presidente de la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional, Luis Florido, entregó a Almagro un carta con la solicitud formal de activación de la Carta. "Recibí de Luis Florido a nombre de la Asamblea Nacional de Venezuela una carta solicitando la invocación de la Carta Democrática", confirmó Almagro en Twitter, incluyendo una fotoa de la reunión en la sede de la OEA en Washington. La oposición tiene abrumadora mayoría en la Asamblea Nacional tras las elecciones legislativas del pasado 6 de diciembre, en las que el chavismo salió categóricamente derrotado. Es el único poder político que no controla el chavismo, y por esto mismo sufre un continuo hostigamiento del gobierno, que controla tanto la Justicia y el Tribunal Supremo como el "poder electoral", como se designa al Consejo Nacional Electoral (CNE).

Informe. Florido también entregó al secretario general de la organización hemisférica "un informe completo" de la Asamblea Nacional. El informe detalla "la grave crisis en materia de derechos humanos, la grave crisis institucional que hay en Venezuela, la crisis humanitaria que vivimos todos los venezolanos y, por supuesto, la crisis política que ha conjugado la posibilidad de que tengamos un referéndum revocatorio", precisó Florido.

El enviado venezolano explicó que el reférendum revocatorio que está promoviendo la oposición contra Maduro es "una salida política, institucional y constitucional a la crisis". La Constitución de Venezuela, reformada por iniciativa de Hugo Chávez en 1999, sanciona esta figura para "revocar" a las autoridades ejecutivas,en lugar del más usual juicio político en el Congreso, como acaba de aplicarse en Brasil.

La pelea por el referendo. Como primera medida dilatoria, el CNE estableció que quienes deseen convocar el revocatorio deben reunir un 1 por ciento del padrón electoral, algo menos de 200.000 voluntades. En pocos días, la oposición reunió 1,8 millón de firmas. Fue un anticipo de lo que ocurriría en las urnas si efectivamente se habilitara en tiempo y forma el referendo: Maduro sería sin dudas "revocado", porque su impopularidad es hoy enorme y no deja de empeorar junto con la crisis económica. Los analistas venezolanos, como Luis Vicente León, aseguran que Maduro perdería el referendo en forma amplia. Ante este dato seguro, el CNE ha tomado la táctica de postergar su convocatoria mediante una serie de medidas arbitrarias. Técnicos de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que participan en el proceso de verificación de firmas denunciaron que las "cinco etapas" que creó el CNE podrían restar 800.000 rúbricas. Juan Carlos Caldera, denunció que se están "invalidando las firmas" de quienes firmaron en un Estado distinto al que votan, lo que podría restar unas 100.000; también aquellas en las que el nombre o la cédula de identidad no se leen con claridad, lo que podría restar otras 300.000 firmas, y aquellas que los expertos en dactiloscopia (solo con observarlas) desestiman porque consideran que las huellas no reúnen los requisitos. Caldera aseguró que las cinco nuevas etapas de verificación son innecesarias y solo buscan retrasar el proceso. De acuerdo con las normas que regulan los referendos revocatorios, esta etapa solo debería durar cinco días, por lo que debió culminar el 9 de mayo. Sin embargo, el CNE la extenderá hasta el 31 de mayo. "Crearon cinco etapas innecesarias, porque si hubiesen iniciado el proceso en el sistema de identificación biométrico (la siguiente etapa, que dura otros cinco días), se comprueba de una sola vez si una huella es verídica y si corresponde con el elector".

Almagro había solicitado hace una semana el informe sobre la situación en Venezuela a una delegación de la Asamblea Nacional con la que se reunió en Washington. El secretario general estudia desde hace varias semanas si activar la Carta Democrática Interamericana, pero todavía no ha tomado una decisión. Almagro podría invocar la Carta recurriendo a su artículo 20, que lo autoriza a convocar el Consejo Permanente, el cuerpo ejecutivo de la OEA, cuando en un Estado miembro se dé "una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático". Sergio Jelineck, portavoz de Almagro, explicó que "no hay fecha" para decidir si invocar o no la Carta Democrática y convocar al Consejo Permanente. Y adelantó que el secretario general, con la información que ha recibido de la oposición y del gobierno, prepara un informe sobre la situación en Venezuela.

Zapatero y ex presidentes buscan "diálogo nacional"

El grupo de ex presidentes iberoamericanos que busca intervenir en la crisis venezolana invocó a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), para activar en Venezuela "un gran diálogo nacional y definir un plan". Ayer estuvo en Caracas el ex jefe de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, quien visitó la Asamblea Nacional. Junto con Leonel Fernández, de República Dominicana, anunciaron que, "bajo el apoyo de Unasur", iniciaron acciones para intentar poner en marcha un proceso de "diálogo nacional'' en Venezuela. Zapatero aseguró que tanto el gobierno como la oposición le expresaron su voluntad de apoyar la iniciativa de diálogo. Zapatero se reunió el miércoles con Nicolás Maduro y la canciller Delcy Rodríguez y ayer sostuvo un encuentro con las máximas autoridades de la Asamblea. También estuvo con el líder opositor Henrique Capriles, y el secretario general de la oposición, Jesús Torrealba. Zapatero admitió que el proceso de diálogo será "largo, duro y difícil'', e implicará un trabajo "muy intenso''. Agregó que espera lograr en un "plazo razonable'' el inicio del diálogo y la definición de una agenda de las conversaciones que abarcarán los problemas sociales, económicos, institucionales, de convivencia pacífica, de libertades.

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