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Viernes 21 de Octubre de 2011

El compromiso a la hora de actuar, escribir el guión o dar una mano

“Para mí es la primera vez y fue una experiencia maravillosa. Es que es difícil encontrar hoy adolescentes que se comprometan”, razona Sofía Labadié, estudiante de 17 años de la Brigadier López y protagonista clave en “Los tres mosqueteros”: le puso la piel al papel de D’Artagnan.

Al respecto, la histriónica adolescente cuenta sobre su experiencia: “No me esperaba esto. Uno iba con ciertos prejuicios y nos encontramos con un grupo de gente que quiere trabajar y muy responsable. Es difícil, es la realidad, pero los adolescentes no tienen ganas de andar preocupándose por estas cosas. Hay muy poca gente que se compromete. Conocí un montón de gente nueva, te vas haciendo nuevos amigos”.

Sobre su rol en la película explica: “Interpreto a D’Artagnan, soy nueva en el pueblo y una especie de iluminada que rápidamente entiende cómo están viviendo estos chicos (los mosqueteros), que realmente tienen buenos valores y que trabajan por causas nobles”.

“Cansados de tantas peleas —amplía—, D’Artagnan se ilumina y empieza a encontrar las cosas que los van a unir a ellos como mosqueteros. Sí está la idea de todos para uno y uno para todos. Entonces se empieza hablar de qué son los caballeros, qué deben tener hoy en día y también se hace hincapié en el valor de la amistad, del respeto, de creer en el otro, de luchar por lo que el otro piensa y cómo pasar a la reina a la actualidad. Piensan entonces cómo llamar a esta causa. Estonces se cruzan con un póster de Queen y dicen ‘la llamaremos la reina’. Ahí está la vuelta de tuerca. La causa es la reina”.

Valores. Paula Messina, del mismo colegio, tiene 15 años y es una de las encargadas de producir el guión. Al respecto plantea que “está bueno que la escuela proponga esto de hacer algo fuera de las aulas y que se invite a otros colegios. No nos quedamos solos con esto. Partimos de bases que son valores o cosas importantes para nosotros los adolescentes y está bueno que la idea esté hecha completamente por gente de nuestra edad. El guión está plagado de cosas que nosotros pensamos y sentimos. Aparte los personajes también son adolescentes”.

Eugenia Luna, también de 15 años y alumna de la López, cuenta que “lo que tomamos de la novela fueron los personajes y sus características principales y el hecho de que es una historia de aventuras; a partir de eso le incorporamos temáticas adolescentes, actuales”.

Sobre los personajes. Eugenia y Paula explican que son Athos, Porthos y Aramis. “Por ejemplo, —dicen— Aramis es una persona muy religiosa y quiere salvar a una adolescente que es prostituta y no puede creer que en su pueblo haya prostitutas menores de edad. El le paga todas las horas que sean necesarias para que ella no trabaje. Y en el mientras tanto le va enseñando cosas, a leer, le muestra el mundo que la rodea. Porthos es una persona enamorada de la idea del amor pero que no se involucra con ninguna. Eso está relacionado con un grave problema familiar. Su mamá fue abandonada por el padre y está todo el día sentada frente a una puerta esperando que regrese su esposo. Y eso no ocurre. Y Athos tiene una hermana que de pequeña sufrió un accidente. Sin querer la golpeó cuando era chica y eso provocó que tuviera que hacer un doloroso tratamiento médico, que incluye diálisis, que ya la tiene cansada. A ella no le gusta esta vida y quiere suicidarse. Hace un montón de intentos pero Athos descubre que él le puede donar parte del riñón. Pero hay un problema, por la culpa que siente por haber perjudicado a su hermana, se volvió alcohólico y arruinó su riñón. Lo que tratamos de rescatar es el valor de la vida y lo que significa el perdón”.

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