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Sábado 07 de Diciembre de 2013

El ciclo alcista de los commodities empieza a encontrar un techo

Los tiempos dorados en los que el precio de los commodities parecía no tener techo, que provocaron una renovada primavera en las economías emergentes, parecen haber encontrado su límite.

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os tiempos dorados en los que el precio de los commodities parecía no tener techo, que provocaron una renovada primavera en las economías emergentes, parecen haber encontrado su límite. "El mundo emergente no va como pensábamos y si bien no podemos hablar de crisis sí hay alertas para tener en cuenta", advirtió Roberto Vázquez Platero, consultor y asesor privado y ex ministro de Ganadería y Agricultura de Uruguay.

El especialista tiene una mirada singular sobre el boom de precios de los últimos diez años en el mercado granario externo y latinoamericano en particular. Considera que la suma de dos factores como las bajas tasas internacionales y la alta liquidez que provocaron flujos de capitales hacia los países productores, fueron "el círculo virtuoso" que determinó la suba de las cotizaciones.

"Esto fue en forma sincronizada desde 2003 a 2008 y sin eso difícilmente hubiésemos tenido en el mercado de alimentos la realidad que tuvimos", sentenció en el marco de la conferencia nacional sobre "Las necesidades del productor agropecuario argentino", en la cual se presentaron los resultados de la segunda edición de esta encuesta que realizó la Universidad Austral.

Vázquez Platero recordó que en esa década se produjo una sucesión de hechos con las siguientes características: suba de precios de los granos y de los valores de la tierra; un fenómeno que abarcó a muchos productos; y se dio en forma rápida e inusual.

Reconoció que durante mucho tiempo estuvo tratando de descifrar las razones de semejante comportamiento en el mundo emergente y señaló que en ese lapso echó mano de explicaciones vinculadas con el crecimiento de la demanda y la productividad, pero a su juicio, las variables financieras son las que determinaron este proceso.

"Los mercados de alimentos son altamente influenciados por los flujos de capital", dijo y recordó que en esa década y con bajas tasas de interés internacional estos movimientos de dinero se direccionaron hacia inversión directa, en bancos o fondeos en diferentes destinos. En ese escenario, los emergentes y la Argentina en particular recibieron esos beneficios", dijo.

nuevo ciclo. Sin embargo, aclaró que los tiempos que corren muestran un nuevo ciclo. ¿Qué va a pasar a futuro?, indagó Vázquez Platero y señaló que para tener una respuesta sobre eso hay que mirar qué va a pasar con los países emergentes y con el mercado de biocombustibles.

Ante eso su hipótesis no es alarmista, pero sí cauta. "Los emergentes están empezando a hacer agua. No son lo que eran en 2010", dijo y puntualizó que el debilitamiento en estas economías "no sólo es cíclica sino que conlleva cuestiones estructurales". Según puntualizó el especialista en los tiempos de bonanza no se realizaron las reformas necesarias y este grupo de países, entre los que incluye a los Brics, tienen riesgos que se potencian porque tienen una fuerte interdependencia. "Hoy Argentina le vende carne a Venezuela y Rusia pero cuando baje el petróleo no nos comprarán más", ejemplificó quien también es un especialista en el mercado cárnico.

También anticipó que el crecimiento de China se detendrá cuando alcance niveles de ingresos medios y aunque aún falta para que esto ocurra, precisó que esa evolución en rigor estuvo atada a bajos salarios y tipo de cambio reprimido, factores que no son sostenibles y terminarán influyendo en el tiempo.

De este modo, "los países emergentes no van a ser capaces de mantener las tasas de crecimiento que tenían hace una década y la demanda de alimentos se verá resentida", puntualizó.

Para Vázquez Platero, el mercado de alimentos en 10 años no seguirá con grandes subas más allá de problemas coyunturales que afecten el nivel de oferta. Además, se irá ajustando a un nuevo equilibrio con caídas suaves de precios en determinados productos. Vaticinó en ese contexto una soja a precios más moderados en torno a los 400 dólares la tonelada y un maíz a 180 dólares en términos nominales y con bajas en términos reales a futuro.

"El crecimiento emergente fue porque hubo factores que vinieron del mundo desarrollado como bajas tasas y flujo de capitales. Hoy eso se está evaporando. La liquidez va a cambiar y vamos hacia un mundo con precios de los commodities cayendo en términos reales", sentenció.

QUEDA VIENTO DE COLA. El titutar de la organización Producir Conservando, Gustavo Oliverio, coincidió con el especialista uruguayo en que el rango de precios tendrá otro nivel a partir de ahora, pero no es tan escéptico sobre la desaceleración de las variables que impulsaron las cotizaciones en los últimos años. "No creo que se haya acabado el viento de cola que fue la evolución del precio de la soja, factor determinante del crecimiento de Argentina", dijo.

A su juicio, "quizás haya un nuevo escalón de precio con soja en el rango de los 400 dólares y maíz en 180 dólares", ya que "no tenía lógica pensar en tasas de crecimiento de precios como las de antes".

"Pensar en una carrera alocada de precios es poco probable. No se acabó el viento de cola en el corto plazo pero con una estructura de costos crecientes como la que existe en la Argentina se pone en duda la sustentabilidad económica, social y ambiental", dijo el analista.

El desafío a su juicio es aplicar nuevas y viejas técnicas para mejorar la producción a costos competitivos.

Con ese escenario, reconoció que las oleaginosas siguen siendo las dominantes en la estructura agrícola porque se trata de la actividad más rentable. "Hoy estamos lejos de tener un sistema productivo sustentable", disparó Oliverio y recordó que se invirtió la relación entre oleaginosas y cereales en los últimos diez años. Mientras en 2002 las primeras representaban el 45 por ciento y los segundos el 55 por ciento del área, actualmente los porcentajes se corrigieron hacia 65 por ciento al 35 por ciento respectivamente.

Desde Producir Conservando estiman que en 2020 la producción de granos de la Argentina llegará a 135 millones de toneladas y en 40 millones de hectáreas y creen que para lograrlo en forma sustentable se deben equilibrar los factores sociales, ambientales y económicos. "Los países emergentes seguirán siendo socios estratégicos y es necesario dejar de discutir nimiedades y tener una verdadera política externa en ese sentido", aconsejó Oliverio.

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