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Lunes 18 de Julio de 2011

El chiste educativo

A fuerza de concurrir a cientos de congresos educativos (de los buenos y de los malos), escuchar disertaciones de expertos y funcionarios (de las buenas y de las malas) se aprende a distinguir cierta lógica de estos discursos.

A fuerza de concurrir a cientos de congresos educativos (de los buenos y de los malos), escuchar disertaciones de expertos y funcionarios (de las buenas y de las malas) se aprende a distinguir cierta lógica de estos discursos.

Por ejemplo, si se trata de presentar una ponencia nadie olvida incluir palabras clave como dispositivos, habilitar, diálogo, encuentro con el otro, reflexión, propias prácticas y construcción, por citar algunas. Términos que al fin y al cabo sirven tanto para hablar de escuela secundaria, formación docente o nuevas tecnologías. Es común en este modelo que se agreguen citas (no muchas porque ya no es moda) de un pensador francés o latinoamericano (todo depende de quién organice el congreso, el debate o quién sea el público). Y desde ya pasar algún video cortito, porque el famoso recurso del power point propio de los 90 ya no va más.

Al final de la disertación está muy bien ofrecerse para que los asistentes pregunten "lo que quieran", total el tiempo para responder será siempre muy acotado.

En el debate organizado el sábado por La Capital, La Ocho y Canal 5, donde participaron los candidatos a gobernador de Santa Fe, hubo mucho de esta lógica en los discursos escuchados.

A la hora de hablar de educación, los candidatos se movieron entre defender lo gestionado, pedir la oportunidad para incluir nuevos proyectos y hasta improvisar un discurso apelando a relatos ocasionales y emotivos.

Antonio Bonfatti, candidato del oficialismo, repasó lo que llamó "logros de la gestión", como las 25 mil titularizaciones docentes, la ley de paritarias y la creación de 236 escuelas o establecimientos nuevos, entre otras cuestiones.

Las propuestas del candidato Santa Fe para Todos, Agustín Rossi, se centraron en la necesidad de crear más escuelas de jornada extendida, universalizar la sala de 4 años y la participación en la política educativa, en especial de los pibes con el impulso a los centros de estudiantes.

A la hora de las réplicas, Rossi retrucó a Bonfatti sobre la más que publicitada creación de las 200 y pico de escuelas secundarias, haciéndole notar que no se trataban de edificios como los que entran en el imaginario colectivo, sino mayormente de una ampliación de los primarios existentes para cumplir con el secundario obligatorio.

Bonfatti no tardó en responder diciendo que ellos hablaban de "establecimientos" no de "escuelas". Un eufemismo para el caso, más si se considera que en la misma página oficial de la provincia a todas las escuelas de su dependencia se las denomina establecimientos educacionales.

El capítulo aparte y que más encaja con esta lógica de exponer a través de palabras clave y relatos, además de valerse de recursos comunicacionales tales como presentarse como vocero de la "gente", se lo lleva el candidato a gobernador del PRO Miguel del Sel.

Del Sel habló como un viajante que cada tanto se detiene en un bar, en una esquina o en una villa, escucha a la gente, anota lo que quieren y lo retransmite sin demasiado análisis. Surgen así anécdotas muy parecidas a la famosa de María y Cacho que usó varias veces Macri para remitirse a la inseguridad.

Las propuestas para la educación del candidato del PRO no sólo son de una pobreza intelectual mayúscula sino que lo poco que mostró alcanzó para dejar en claro que se alimentan de las mismas ideas de derecha que sustentan su campaña. Un ejemplo claro lo dio al insistir con el mismo plan macrista de llevar el idioma inglés a las aulas de la primaria. Lo mismo sostenía el proyecto neoliberal de los 90 con la ley federal, desconociendo que hoy el mundo se mueve alrededor de la multiplicidad de voces y diversidad de culturas. Algo más que hablar bien un idioma. Y esto un candidato bien asesorado no lo puede desconocer.

De las dos horas que duró el debate, el tema educativo no insumió (cuanto mucho) diez minutos. Demasiado poco para una cuestión tan esencial en un gobierno provincial. Pero suficiente para entender que para Del Sel la educación es apenas un chiste más de su repertorio.

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