Central
Miércoles 10 de Agosto de 2016

El Chacho Coudet prepara la ofensiva del Central que se viene

La presencia de Teo Gutiérrez cambiará la fisonomía del ataque canalla, en el que Ruben y Lo Celso serán sus socios.

La ofensiva canalla tendrá la particularidad de la presencia de Teófilo Gutiérrez, lo que no es un dato menor. Será una atracción en sí misma. Pero Eduardo Coudet tendrá la obligación de volver a darle identidad. No sólo a la delantera, sino a un equipo que sufrirá modificaciones en todas las líneas. Pero lo que pueda ofrecer el Canalla de tres cuartos de cancha hacia adelante será un verdadero desafío, por los nombres que habrá en cancha. La conjunción futbolística que enarbolarán Marco Ruben y el colombiano abre un terreno en el que las esperanzas se potencian. A ese tándem deberá acoplarse Giovani Lo Celso o el propio Antonio Camacho. ¿Cambiará en algo su fisonomía el ataque auriazul? ¿La figura de Teo alterará algunos movimientos que Ruben ya maneja al dedillo? Algunos de los interrogantes que comenzarán a develarse cuando la pelota comience a rodar.

Hace varios meses era Marcelo Larrondo el encargado de acoplarse y hasta potenciar a Ruben. Es más, durante un buen tiempo hasta debió cargar sobre sus hombros la ausencia del capitán canalla en varios partidos. Después le tocó el turno a Germán Herrera, quien tomó la posta cuando el mendocino sufrió una lesión en la rodilla que lo marginó durante muchos meses. Lo que viene será distinto.

No es un razonamiento caprichoso ni mucho menos lo que tiene que ver con las especulaciones sobre lo que estará en condiciones de entregar esa delantera. Ruben es el jugador del momento en el fútbol argentino; Giovani Lo Celso, hoy en el seleccionado olímpico, irrumpió acompañado de un rendimiento alto, y quien se acopla es nada menos que Teo Gutiérrez, un jugador de características diferentes a las de Larrondo y Herrera.

La referencia más fresca de Teo Gutiérrez es por lo hecho en River. En esa etapa el colombiano dejó en claro algunas cosas. Una de ellas es que no le disgusta en absoluto retrasarse unos metros en el campo de juego, lo que le implica salir bastante del área. Quienes lo conocen bien y han seguido de cerca toda su carrera advierten que "le gusta mucho" participar de la jugada.

Algo de eso le cabe también a Ruben, quien es también de barrer todo el frente de ataque, ir en busca de la pelota y abrir espacios. En ese ítem se complementó muy bien con Larrondo. Una virtud de parte del capitán canalla, que fue efectivo dentro del área y solidario fuera de ella. Que Teo Gutiérrez tenga como prioridad transformarse en una especie de armador obligará a un acomodamiento con Ruben (Larrondo por ahí era más el encargado de bajar y aguantar la pelota, ya que él era el principal receptor de cada bocha larga que partía desde el fondo). Y por qué no con Lo Celso. Claro que esto es a priori, más teniendo en cuenta que el atacante cafetero no tiene aún ningún entrenamiento con sus nuevos compañeros, pero especialmente porque todo dependerá de la idea futbolística de Coudet.

Hay algo que reafirma la idea de este comportamiento del colombiano dentro del campo. Ramón Díaz llegó a decirle que jugara más dentro del área, que lo necesitaba más de 9. "Mucho no le gustó", confió alguien que estuvo siempre muy cerca del jugador durante su estadía en River. "Muchas veces parece un jugador lagunero, pero cuando se enchufa marca la diferencia", agregaron.

La jerarquía exhibida por Ruben desde su vuelta a Arroyito conduciría a un entendimiento rápido. Ocurre que en ese aprendizaje y reacomodamiento de piezas también deberá entrar en acción Lo Celso. Para él quizá resulte más sencillo, ya que su labor será moverse generalmente unos metros por detrás de ambos. Para Montoya, por derecha, Fernández o Camacho será lo mismo. Ellos también entrarán en ese reacomodamiento.

Quizá los cambios no sean tan pronunciados, pero todo indica que habrá una adaptación que llevar a cabo. Teo Gutiérrez seguramente establecerá nuevas coordenadas, lo que no quiere decir que él no deba engancharse a una forma de jugar ya establecida. A priori se viene una ofensiva con más juego que receptora de pelotazos largos, que hasta aquí no fueron una constante pero sí un recurso en el que Herrera y sobre todo Larrondo encajaban mejor.

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