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Viernes 17 de Diciembre de 2010

El celular atraviesa la vida adolescente, urbana o rural

Un estudio cualitativo sobre dos poblaciones escolares de chicos de 14 años, un centenar de un colegio de Palermo, y otro centenar del colegio secundario de Capallán, arrojó como resultado que todos están fuertemente atravesados por los medios de comunicación, internet y principalmente, la telefonía celular. Una investigación cuyos resultados bien pueden leerse en otras provincias, como Santa Fe.

Al contrastar el barrio de Palermo de la Capital Federal —más de 150 mil habitantes— con un pueblo del interior de la provincia de Catamarca, Capallán — menos de 2 mil habitantes—, resulta obvio señalar que los separa un abismo. Cultural, arquitectónico, de modos y ritmos de vida, de escala económica, además de los largos mil kilómetros entre un punto y el otro. Sin embargo, un estudio cualitativo sobre dos poblaciones escolares de chicos de 14 años, un centenar de un colegio de Palermo, y otro centenar del colegio secundario de Capallán, arrojó como resultado que todos están fuertemente atravesados por los medios de comunicación, internet y principalmente, la telefonía celular. Una investigación cuyos resultados bien pueden leerse en otras provincias, como Santa Fe.

"La identidad de un adolescente de 14 se constituye con el tipo de relación que desarrolle con las industrias culturales e internet", explicó a La Capital Roxana Morduchowicz, directora del Programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación de la Nación. La afirmación vale para el adolescente que toma el subte y camina con sus amigos por luminosa, y ruidosa, avenida Santa Fe (Buenos Aires) como para el adolescente rural de Catamarca que va a la escuela a la mañana y a la tarde cuida las cabras en el cerro donde sólo se escucha el silencio ancestral, y algún gruñido animal. Porque, entre otras cosas, los dos pibes tienen en sus bolsillos, todo el tiempo, una poderosa arma que los iguala, el celular.

Como en Santa Fe

"El pueblo rural de Catamarca, Capallán, tiene menos de 2 mil habitantes y representa a los más de 1.500 pueblos rurales de esta dimensión que existen en la Argentina. Para este estudio se seleccionó un pueblo determinado, pero sin duda alguna, es un símbolo de los accesos y utilizaciones de los adolescentes rurales en todo el país", precisó Morduchowicz que estuvo a cargo de la investigación, para habilitar la lectura de los resultados hacia otras geografías.

Entre las sorpresas, y también desafíos, que dejó esta nueva investigación, Morduchowicz comentó el caso de los chicos que revelan dormir "con el celular debajo de la almohada, siempre encendido, por si algún amigo me necesita". Los formatos tradicionales de trasmisión de conocimientos como libros o diarios papel vienen muy rezagados entre las preferencias de esta franja de edades. "Necesitamos trabajar en eso", advirtió. Luego, el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, en el mismo sentido, comentó a La Capital: "No todo el sistema educativo debe ponerse a disposición de las oleadas tecnológicas o de mercado, hay que articular, y a la vez, también preservar aquello que es más permanente".

La investigación que encaró Escuela y Medios buscó saber cómo es un día en la vida de estos dos centenares de chicos de 14 años en tanto su relación con las industrias culturales. Televisión, internet, celular, diarios, revistas, cine, libros, radios, MP3, DVD, Ipod, entre los dispositivos donde se despliega la cultura y el entretenimiento.

Y con una consigna genérica, sin guía de entrevista pautada, se pidió a cada uno de los chicos participantes que escriban su propio diario de vida. La indagación fue realizada en simultáneo el 19 de abril pasado en Buenos Aires y en Catamarca, y también en otros cinco países de todos los continentes que participaron de la experiencia.

Los pibes de la escuela pública secundaria de Palermo, mayormente habitada por hijos de sectores medios profesionales del barrio, usan la TV para ver noticieros, música, películas y deportes. Internet para chatear (90 %), redes sociales (50 %), escuchar música (45 %) y hacer la tarea escolar (30 %). Los de Capallán, Catamarca, usan el celular (85 %) y la TV (70 %), en cambio, a internet sólo accede habitualmente el 10 %, a los diarios el 5 % y un 25 % a los libros en la escuela.

En los pibes rurales de Catamarca no aparece el uso de DVD ni MP3 ni el poderoso Ipod, muy desarrollado entre los adolescentes de Buenos Aires.

La coincidencia

Una coincidencia entre los pibes de 14 de estos "dos mundos", Buenos Aires y Catamarca (o una ciudad como Rosario y un pueblo pequeño del norte santafesino), es el uso en soledad que hacen de los medios: internet, y desde ya, el celular. Este rasgo, que viene apareciendo de manera recurrente en todas las investigaciones que promueve el ministerio, es tal vez el que más preocupa al titular del Palacio Pizzurno, Alberto Sileoni: "Vemos esa realidad con preocupación, la ausencia de los padres junto a los niños frente a internet, podría ser un problema".

La TV, el celular e internet ocupan para todos lo chicos investigados el lugar del "entretenimiento". Aunque para los porteños resulta una experiencia vital insustituible. Ante la pregunta sobre qué lugar ocupan los medios, los de Palermo dijeron: "Sin ellos sentiría un vacío enorme", "No sabría qué hacer", y hasta alguno extremó: "Sin ellos me moriría". Para los de Catamarca, en cambio, los medios y la tecnología ocupan un lugar "a veces, importante", pero nadie estuvo dispuesto a dar la vida por los medios, como expresaron sus pares porteños.

En el mundo rural, curiosamente, en la hipótesis de restricción tecnológica, no surge, como en Buenos Aires, el miedo "al vacío".

Al cabo, la diversificación en el uso de tecnología audiovisual tiene sus matices entre los muy dinámicos sectores profesionales de Palermo y los del mundo rural de Catamarca. Los de la ciudad son chicos de "tres pantallas": TV, celular e internet. En cambio los del campo son chicos de "dos pantallas", porque a internet la rozan en locutorios, o ahora, crecientemente, en la escuela, a partir la masiva incorporación de la computadora que está instrumentando el Gobierno nacional.

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