El Mundo
Martes 01 de Noviembre de 2016

El caso de los e-mails no deja tranquila a la candidata demócrata

Hillary Clinton ha estado enfrentando constantes revelaciones sobre su uso indebido de un servidor de correo electrónico privado cuando era la secretaria de Estado, durante la primera presidencia de Barack Obama (2009-2013). El caso fue revelado en 2015. El viernes, el FBI anunció que reabrirá la investigación, que había cerrado el año pasado. Aquella decisión de 2015 fue muy criticada. El viernes, el director de FBI, James Comey, tomó la decisión opuesta. Ayer se defendió de la críticas demócratas, alegando que no haberla comunicado al Congreso hubiese sido incorrecto, dijo en un memo que se publicó en los medios. Comey, sin embargo, dijo estar consciente de que podría ser "malentendido", ya que el FBI no conoce el contenido de los e-mails hallados recientemente. Por su parte, el líder demócrata en el Senado de Estados Unidos, Harry Reid, dijo que Comey pudo haber violado la ley. Comey es republicano, lo que acentúa las sospechas demócratas.

Ayer, el presidente Barack Obama salió en defensa del jefe del FBI. El vocero de la Casa Blanca, Josh Earnest, afirmó: "El presidente no cree que el director Comey esté tratando intencionadamente de influir en el resultado de la elección" o de tejer una estrategia "en secreto para beneficiar a un candidato o partido político", explicitó. Pero la prescidencia de la Casa Blanca no obliga a los demócratas. Ayer, el representante demócrata Elijah Cummings exigió que el FBI diga al Congreso y a la ciudadanía si está investigando al ex jefe de campaña de Donald Trump por lazos con Rusia. Cummings dijo quehan estado tratando de que se inicie una investigación de Paul Manafort, vinculado con el Kremlin.

Este panorama cada día más vidrioso para Clinton se ha reflejado en los sondeos, que se volvieron mucho más parejos que los conocidos luego del tercer debate, hace apenas 12 días, el 19 de octubre. Desde entonces, Clinton tenía tanta ventaja que se permitía mantenerse en silencio mientras Trump se desgañitaba con acusaciones contra la prensa y aseguraba que la elección del 8 de noviembre estaba "amañada", dando así a entender que ya había perdido. Trump ahora archivó ese discurso de victimización y se dedica a descalificar a Clinton por los e-mails.

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