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Viernes 30 de Septiembre de 2016

El caso de la chica de Casilda

Martina es una chica de Casilda que requiere el aceite de cannabis para el tratamiento de un trastorno neurológico crónico denominado síndrome de Angelman, producido por una alteración genética que provoca un retraso mental y alteraciones en el habla y el equilibrio.

Martina es una chica de Casilda que requiere el aceite de cannabis para el tratamiento de un trastorno neurológico crónico denominado síndrome de Angelman, producido por una alteración genética que provoca un retraso mental y alteraciones en el habla y el equilibrio.

Martina es una de las pacientes que requirió la administración del medicamento. Es que, como lo publicó oportunamente LaCapital, viene siendo tratada desde niña por diferentes profesionales, pero no respondió a la medicación indicada y sufre de convulsiones periódicas.

Ahora, y consultado por este diario, Jorge Táccari, su padre, contó que desde que se le suministra el aceite de cannabis las convulsiones disminuyeron en su intensidad, si bien todavía no lograron reducir la periodicidad. Pero la familia mantiene las esperanzas, ya que los profesionales creen que todavía no llegaron a las dosis convenientes.

Táccari contó que el Iapos le reconoció el reintegro del medicamento, aunque todavía no recibió el dinero porque tuvo que presentar el total de una documentación que obraba en la aduana, adonde va a retirarlo.

La familia comenzó el trámite el 30 de mayo, y a los 15 días la llamaron de la obra social para decirle que le iban a reintegrar el gasto, pero que necesitaban una documentación que estaba en la aduana. Jorge la presentó y está a la espera del reintegro. Pero lo más importante es que a partir de ahora, contó el padre de Martina, ya no tendrá que retirar en la aduana el producto, sino que le será entregado directamente por la obra social.

Táccari compra un frasco del producto cada dos meses, lapso autorizado hasta el momento por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica para adquirirlo. No obstante, la familia sigue en su lucha por lograr que el producto pueda producirse en la Argentina, ya que el frasco de 100 mililitros, cuya duración es de aproximadamente tres meses según la dosis suministrada, tiene un costo de 250 dólares, lo que podría abaratarse significativamente de producirse en el país, algo inviable de no despenalizarse el uso del cannabis para fines medicinales.

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