Blanqueo de capitales
Domingo 23 de Octubre de 2016

El camino de los inversores en 2017

Durante el encuentro organizado por Rosario Finanzas, ejecutivos y analistas señalaron las oportunidades de inversión.

Después del Mini Davos le tocó el turno a Rosario. Durante dos días analistas y referentes sectoriales debatieron en Expo Inversiones sobre el contexto internacional, el cambio de ciclo político y económico en Argentina y las mejores oportunidades de negocios.

Más de 400 personas participaron del evento organizado por Rosario Finanzas. Ironías de la historia: ambos encuentros pro mercado se realizaron en espacios vinculados al período anterior. El de Buenos Aires, en el Centro Cultural Kirchner; el rosarino en el City Center, construido por una empresa de Cristóbal López.

En los distintos paneles especialistas analizaron el escenario global y la dinámica local. Caracterizaron un mundo a dos velocidades, con países centrales que no terminan de despegar y emergentes que motorizan gran parte del crecimiento del producto mundial, donde los inversores buscan en las Bolsa y bonos de riesgo la rentabilidad que no encuentran en los títulos soberanos.

Además, elogiaron el nuevo rumbo económico de la Argentina, aunque reconocieron restricciones políticas para imprimir mayor velocidad y profundidad al ajuste, sobre todo en el terreno fiscal.

También destacaron las oportunidades para desarrollar el mercado de capitales y el blanqueo como un catalizador de negocios en distintos sectores, especialmente el inmobiliario.

Escenario.

En el primer panel, los expositores resaltaron las dificultades que genera un mundo dominado por las tasas de interés de negativas. "Es difícil vivir en un mundo en el que el 70% de los bonos rinde 1% anual", planteó Claudio Zuchovicki, gerente de desarrollo de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

En efecto, la presión deflacionaria afecta a las economías más desarrolladas. Países como Holanda, Bélgica, Francia, Dinamarca y Reino Unido se mueven en la banda del 0% al 1%. Incluso Suiza, Japón y Alemania tienen tasas inferiores al 0%. "La 'japonización' del mundo puede durar mucho tiempo y ser muy complicada", agregó Zuchovicki.

Para Diego Martínez Burzaco, Jefe de Research de Inversor Global, la causa de este fenómeno es la crisis de 2008 y su consecuencia "un rally extraodinario" de las Bolsas globales. "Desde febrero de 2009 el Nasdaq acumula 285% y el S&P 500 193%", señaló.

De acuerdo a Martínez Burzaco existe un "exceso de liquidez en todos los mercados globales" y resaltó "cuatro razones para tener una fuerte señal de alarma en el mercado de bonos globales y por ende argentinos".

Estas se vinculan a situaciones internas de Estados Unidos pero tienen impacto global: la caída de por séptimo trimestre consecutivo de las ganancias corporativas, la aceleración de la inflación núcleo –referencia de la Reserva Federal para ajustar la política monetaria-, las elecciones presidenciales del 8 de noviembre y los errores de pronóstico de la FED. En este sentido, aconsejó: "No pensemos que el mundo de tasas bajas va a durar para siempre".

En sintonía, Augusto Posleman, director de Portfolio Personal, destacó que "los países centrales están estancados" y que el crecimiento global está traccionado "por los mercados emergentes".

En este marco, destacó dos datos positivos para la Argentina: cierto equilibrio en el precio de los commodities y la perspectiva de tasas bajas en el mundo. A diferencia de Martínez Burzaco, Posleman proyectó una suba más gradual de las tasas de interés en Estados Unidos.

También se refirió a la transición en Argentina y trazó una proyección optimista. Afirmó que en 2017 el PBI crecerá entre 3,5% y 5%, fogoneado por la obra pública y el repunte del consumo.

Además, sostuvo que el proyecto de presupuesto "es creíble" y "presenta racionalidad general en sus previsiones". En este sentido, destacó las coincidencias de la iniciativa oficial con las proyecciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), una encuesta que realiza el Banco Central entre analistas nacionales y extranjeros sobre el futuro de las principales variables macroeconómicas.

No obstante, Posleman advirtió sobre el déficit fiscal. A su entender "el gradualismo fiscal mayor al esperado es uno de los pocos puntos que se discute del presupuesto". De todas maneras, reconoció que no existen condiciones sociales ni políticas para un recorte drástico del gasto público. "Nadie está exigiendo hoy eso", afirmó, pero sí reclamó a los funcionarios "que expliquen qué van a hacer" en ese terreno.

A su turno, Germán Fermo, Head of Strategy de Argenfunds, opinó que las medidas económicas del nuevo gobierno se subordinan a sus objetivos políticos. Consideró que hacia las elecciones legislativas del año que viene habrá una "peronización" de Macri y será exitosa. "Tiene todas las cajas importantes, tiene deuda, se está poniendo keynesiano para generar rebote", evaluó.

Sin embargo, para Fermo una de las preguntas es cuán efímero es el gobierno encabezado por Macri. "Hasta que eso no se responda no va a haber inversión real significativa", sostuvo.

Palos, a la Bolsa.

En el segundo panel analistas debatieron sobre las perspectivas de desarrollo del mercado de capitales argentino.

Diego Fernández, gerente general de Rofex, sostuvo que "el mercado de futuros es pequeño de acuerdo a su potencial". Sin embargo, afirmó que se trata de un "producto consolidado, demandado por actores económicos" y un "mercado bien posicionado en términos internacionales".

Pese a las críticas hacia la administración anterior, Fernández elogió la nueva ley de mercado de capitales, sancionada en 2013. Al unificar los mercados de futuros y valores en una única categoría, señaló, forzó a la modernización de los mercados y que se abrieran los agentes.

Hacia adelante trazó una perspectiva de crecimiento, pero advirtió que "el potencial no sucede solo". Se requiere trabajar para capturarlo, subrayó, y puso énfasis en dos aspectos: tecnología y marketing por un lado, y recursos humanos, por el otro.

Fernando Luciani, director ejecutivo del Mercado Argentino de Valores (MAV), se explayó sobre el foco del MAV, que apunta al financiamiento de pymes, economías regionales. Se trata de empresas con baja liquidez, con diferencial de riesgo mayor.

En su opinión, los inversores deberían empezar a mirar a la base de la pirámide empresaria. Allí existen emprendimientos que "tienen una cultura diferente, con menos prejuicios que las pymes familiares".

Claudio Zuchovicki afirmó que la plaza local es un mercado chico. "Todas las empresas juntas valen 65 mil millones de dólares pero lo que flota es 19 mil millones de dólares", dijo.

En la relación tamaño del mercado con respecto al PBI Argentina queda rezagada frente a otros vecinos de la región. Chile tiene la mitad del producto que Argentina pero cuenta con 309 empresas listadas (el triple que Argentina) que cotizan 213 mil millones de dólares. Mientras que Brasil tiene 358 compañías listadas, por 350 mil millones de dólares.

Sin embargo, Zuchovicki destacó el rendimiento de los activos argentinos, que otorgan un 6,4% anual, por lo que en 11 años se duplica la inversión inicial. Para duplicar un bono brasileño se necesitan 13 años, 47 para uno estadounidense y 130 para uno alemán. "Esto para el mundo es un dato", resaltó.

Además, el también secretario general de la Federación Iberoamericana de Bolsas se refirió al blanqueo. Planteó que aquella persona que sincere sus activos "va a cambiar su calidad ciudadana" y sostuvo que "si el blanqueo es un éxito" no lo será por la cantidad de dinero exteriorizado si por la transparencia, "la mejor de las noticias" para los agentes de un mercado.

Finalmente, apuntó contra la presión tributaria. Afirmó que si no se la ataca "Argentina va a tener veranos económicos y financieros pero no crecimiento". Para eso se debe lograr mayor competitividad. El costo financiero, resaltó, "es mucho más importante que el tipo de cambio".

Rojo ladrillo.

En el segundo día, especialistas debatieron sobre el blanqueo de capitales y su impacto en el mercado de real estate.

El contador Guillermo Locane identificó un cambio de paradigma a nivel mundial con respecto a los activos no registrados. "Los grandes poderes han decidido no ser más complacientes con fondos no declarados", aseguró. Si no se tiene en cuenta el cambio de escenario, afirmó, no se comprende por qué el gobierno argentino impulsó el blanqueo. Es por esto, sostuvo Locane, que el blanqueo "es inevitable".

Además, se anticipó a una polémica reciente, cuando afirmó que "los bancos no están ayudando al blanqueo". Aunque el especilaista reconoció que el sinceramiento "todavía no tuvo mucho éxito" planteó que seguramente "no va a fracasar".

En tanto, el arquitecto Damián Tabakman, rector de EN Real State, planteó que se presentan una "enorme cantidad de cosas para hacer con los lanzados a blanquear", que implica la posibilidad de "capitalizar a partir del blanqueo" y realizar "transacciones que no se pudieron hacer por años".

En este sentido, Tabakman sostuvo que los inversores "van a querer hacer su mejor esfuerzo para mover ese capital, al menos de recuperar el 10%" de penalidad. De esta forma, el blanqueo puede actuar como "driver" del mercado inmobiliario.

Vinculado a esto, adelantó su visión del valor de los activos inmobiliarios. Recalcó que en Argentina el precio de los inmuebles "siempre estuvo inversamente relacionado con el tipo de cambio". En su opinión, la foto actual del mercado se parece más a la de 2003 que a la de 2013. "Las casas van a valer más de lo que valen hoy", indicó.

"El año próximo va a ser bueno por la obra pública"

En el marco de Expo Inversiones, La Capital dialogó con Gustavo Rodríguez, Director de Rosario Finanzas. Rodríguez planteó que "con aciertos y errores" el nuevo gobierno "tomó las medidas que había que tomar", reconoció que los empresarios demandan más señales con respecto al tipo de cambio, el déficit fiscal y la presión tributaria, y proyectó un 2017 "muy bueno" a partir del repunte de la obra pública y mayores inversiones en el sector primario.

– ¿Cuál es el balance de este nuevo gobierno?

– Con muchos aciertos, y muchos errores también, se tomaron las medidas que había que tomar. Se cambió el rumbo adónde íbamos. Si yo tengo una herencia y gasto más de lo que tengo está todo lindo hasta que se me acabó la herencia. Todavía no se terminó de ver el ajuste, se va profundizar, probablemente no sea tan fuerte. Por ejemplo, en tarifas es muy poco lo que se ha tocado hasta ahora.

– ¿Cuáles son los principales aciertos y errores?

– Los aciertos más importantes fueron la salida del cepo, que tengamos un valor de mercado del dólar. También el arreglo con los holdouts, el insertarnos en el mundo. Los errores fueron en la implementación de las tarifas. Pero no me quiero sumar a las críticas, porque cuando no tenés información es muy difícil. Hay gente que quiere que le vaya mal al gobierno. No está haciendo todo lo que puede.

– ¿De la política, o también de otros ámbitos?

– En el sector político, gremial y de la sociedad en general. Todos estos últimos años nos han dejado enfrentados y no queremos que le vaya bien a otro que piensa distinto. Es algo que me preocupa.

– El gobierno tomó medidas pro mercado pero la inversión cayó con respecto a 2015, ¿Cómo ven este fenómeno? ¿Cree que a partir del llamado mini Davos esas inversiones pueden aparecer?

– El mini Davos fue algo fenomenal, muy bien apuntado. No hay nada más cobarde que el capital. Está esperando, dice "confiamos, vamos a poner una fichita, pero no me pidas que juegue todo mi capital, necesito señales". Este gobierno está dando señales de que las cosas van a ser mucho más lentas. Tiene un gran problema: los que querían gradualismo le dicen que es salvaje, y los que pedían salvajismo dicen que es muy gradual. El empresario ve que no se están haciendo los ajustes de fondo.

– ¿Qué señales están esperando los empresarios?

– Piden tipo de cambio más alto, que se achique el déficit fiscal. Esperan algo que este gobierno quiere pero todavía no tiene muy claro cómo llevarlo a cabo: bajar impuestos para a su vez bajar el déficit. No sabe de dónde dejar de gastar. Eficiencia están haciendo por todos lados, pero con eso solo no alcanza, todavía hay un montón de gasto. Creo que va a haber muchísima inversión, pero va a ser complicada la creación de trabajo. Lo que se vio en el primer semestre no es lo que uno espera para el segundo. La obra pública se paró a cero porque no se sabía qué había. Va a ir cambiando. Si de algo sabe este gobierno es de obra pública.

– ¿Qué sectores creen que atraerán mayor cantidad de inversión?

– Principalmente los sectores primarios. El problema es que a Argentina no le alcanza con ser agroexportador de productos primarios: estamos muy lejos de las rutas mundiales y los productos sin procesar no tienen sentido. Si esto no termina desarrollando una agroindustria mucho más grande que la que tenemos, o no procesamos los productos mineros vamos a tener un problema. Subsidios no son una mala palabra. Si usás los subsidios para generar empresas que van a ser competitivas a nivel mundial, es lo que corresponde.

– ¿Cuáles son sus perspectivas con respecto al blanqueo?

– Creo que va a tener muy buen resultado. Van a tener que prorrogarlo: la ley fue muy buena pero toda la regulación posterior tiene muchas trabas innecesarias. Los bancos no están dando todavía la fluidez necesaria. Igual va a ser un éxito. El gobierno también tiene mucho trabajo por hacer: al haber más recursos acá debería bajar la carga fiscal. Se evadió tanto no porque todos sean malos sino porque no llegaban a fin de mes y no encontraban otro camino que el de la economía informal. Todos los actores tienen que sincerarse.

– ¿Cuáles son las proyecciones generales para 2017?

– Hay un consenso generalizado de que va a ser un año muy bueno. Además es un año electoral. El debate es si es un rebote o es un crecimiento, y de qué tipo. No sirve de nada crecer al 7% para en 2018 volver a caer.

– ¿Creen que Rosario y la región van en esa sintonía?

– Rosario no deja de estar muy en sintonía con el país. Ya pasaron los peores seis meses de la transición. Cuando crece a nivel nacional la construcción, crece en Rosario también. En Santa Fe hay mucha obra pública para hacer y un tipo al mando como Lifschitz, que conoce muchísimo de obra pública. Si coordina bien con la Nación y le dan los fondos que les prometieron, eso es mucho trabajo para la zona.

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