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Sábado 14 de Diciembre de 2013

El cambio climático podría afectar los nutrientes del suelo

En los ecosistemas terrestres, la interrelación entre diferentes procesos es clave para que no se degraden y la producción se mantenga. Así lo expresa un informe publicado en la revista Nature...

En los ecosistemas terrestres, la interrelación entre diferentes procesos es clave para que no se degraden y la producción se mantenga. Así lo expresa un informe publicado en la revista Nature por investigadores del Inta y del Conicet, el cual demuestra que las variaciones en las temperaturas del planeta afectan el acoplamiento de los ciclos de tres nutrientes —carbono, fósforo y nitrógeno— fundamentales para las plantas y los organismos que los habitan.

Para Mario Gabriel Gatica, becario doctoral del Conicet en la Universidad Nacional de San Juan y uno de los autores del artículo, hacia el final del siglo XXI se incrementarán las zonas áridas y semiáridas, que ocupan un 40 por ciento de la superficie terrestre y proveen alimentos, madera, biocombustibles y almacenamiento de carbono, entre otros productos y servicios, al 38 por ciento de la población mundial.

Ese aumento provocaría un desbalance de los ciclos de carbono, nitrógeno y fósforo, con un "efecto alarmante" en los servicios ecosistémicos a mayor escala. "Al incrementar la aridez, se reduce la cobertura vegetal y la riqueza de especies como consecuencia de que el sistema no soporta mayores organismos en ese sitio.

Los procesos biológicos merman y por lo tanto aumentan los físicos, que lleva a un aumento de los niveles de fósforo, mientras que se reducen los de carbono y nitrógeno en el sistema. Y ese fósforo extra se pierde al no ser capturado por las plantas", explicó Gatica.

Durante el estudio se analizaron 224 ecosistemas naturales áridos y semiáridos en todo el mundo, donde se midieron diferentes variables del suelo relacionadas con los ciclos de nutrientes, encargados de aportar fertilidad a la tierra.

Según los autores, los resultados preocupan puesto que entre los cambios que se prevén se encuentra la degradación del suelo y la desertificación lo cual representa una amenaza para los medios de vida de más de 250 millones de personas que viven en las tierras áridas.

Para David Wardle, profesor de Suelos y Ecología de Plantas en la Universidad de Umea, en Suecia, "con el aumento el desacoplamiento de los ciclos de estos nutrientes, disminuyen los niveles de materia orgánica del suelo y la disponibilidad de nitrógeno, que llevan a su vez a una menor fertilidad del suelo y la capacidad del suelo de proveer nutrientes para las plantas". Wardle, quien no participó del estudio, agregó además que esta situación es particularmente importante para las poblaciones que habitan tierras áridas y dependen de los cultivos y ganados de la zona para subsistir.

Argentina. En Argentina el 51 por ciento del territorio corresponde a regiones áridas y semiáridas y un 27 por ciento a regiones subhúmedas secas en el NOA, Cuyo, la región chaqueña y la Patagonia. Donaldo Bran y Juan Gaitán, investigadores del Inta Bariloche y coautores del estudio, advierten sobre los efectos que puede generar el desbalance de nutrientes: "En ese tipo de ambientes de nuestro país la actividad humana más extendida es la ganadería extensiva sobre los pastizales naturales".

"El aumento de las condiciones de aridez y el desbalance de nutrientes llevaría a una disminución de la fertilidad de los suelos, provocaría una menor productividad de los pastizales y, en consecuencia, una menor producción ganadera", agregan.

Los científicos que llevaron adelante la investigación resaltaron que según los resultados del trabajo publicado en la revista Nature, el desbalance se produce de manera abrupta al pasar de ambientes semiáridos a áridos. Las regiones más afectadas serían las semiáridas en las que el cambio climático aumente las condiciones de aridez.

Futuro. Wardle analizó la importancia de los resultados del estudio publicado en Nature: "Las consecuencias pueden ser a corto plazo, pero se agravarán con el tiempo, y darán lugar a una reducción de la fertilidad del suelo y la productividad de los ecosistemas, afectando la capacidad del suelo para soportar los 2 mil millones de personas que viven en estos lugares".

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