Infraestructura
Sábado 26 de Noviembre de 2016

El calor extremo en el Artico genera retroceso de hielos sin precedentes

En el Polo Norte se están registrando temperaturas de más de 20 grados por encima de la media histórica para esta época del año.

La región ártica registra por estos días un récord de altas temperaturas y un retroceso sin precedentes de la banquisa, inmersa en un "círculo vicioso" que se anuncia cada vez más frecuente con el calentamiento climático.

"¡Cerca de cero grados en el polo Norte, es decir 20 por encima de la media!", alertó a mediados de noviembre el Instituto Meteorológico Danés (DMI). Y en estas últimas cuatro semanas, el termómetro se mantuvo entre 9 y 12 grados por encima de lo normal.

Ayer, un equipo internacional de científicos presentó en Estocolmo (Suecia) un nuevo estudio en el que se evalúa la situación climática del Artico y sus efectos a escala global. El Arctic Resilience Final Report advierte de que el derretimiento del océano Artico es cada vez más rápido y señala que podría tener consecuencias catastróficas en todo el mundo.

"Las señales de advertencia son cada vez más fuertes", dijo Marcus Carson, investigador del Stockholm Environment Institute y uno de los principales autores del informe.

La banquisa del Artico está en sus niveles más bajos en una región que juega un papel especial en el clima global y que ya se calienta generalmente el doble de rápido que el resto del planeta.

Entre marzo y septiembre la superficie de los hielos árticos era la segunda más baja jamás registrada (4,14 millones de kilómetros cuadrados), después de la de 2012, según el Centro Nacional de Datos de Hielo y de Nieve de Estados Unidos.

En octubre (con el descenso de la temperatura en el hemisferio norte), sólo aumentó a 6,4 millones de kilómetros cuadrados. Esto representa un tercio menos en relación a la media de 1981-2010 y la superficie más reducida para esta estación desde que se iniciaron los registros por satélite en 1979.

La climatóloga Valérie Masson-Delmotte no se muestra sorprendida: "Es un récord notable. Puede estar relacionado con los cambios meteorológicos, pero son el tipo de cosas que podemos esperar en un clima que se calienta".

Entre las causas de este récord están los vientos del sur y el calor de los océanos, a los que se añade este año el fenómeno cíclico de El Niño.

Pero en realidad el fenómeno se autoalimenta: el deshielo es una consecuencia del calor, pero también es una de sus causas.

"La banquisa tiene un papel aislante, que restringe el flujo de calor del mar (2 grados bajo cero cerca del polo) a la atmósfera, preservando así un aire frío", explica la científica, copresidenta del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

Al contrario, "la falta de hielo favorece el traspaso del calor del océano hacia el aire. Esto forma parte de los círculos viciosos" del clima.

Martin Stendel, investigador en el DMI, insiste en destacar el calor acumulado por el océano en los últimos años, bajo el efecto del desajuste climático. "Dado el calentamiento oceánico, el congelamiento es cada vez más tardío y el deshielo cada vez más temprano", precisa. "Desaparece hielo antiguo y ya no tienen tiempo de reconstituirse y recuperar un grosor suficiente para aguantar el verano", advierte.

Los investigadores anuncian que a medio plazo el océano Artico no tendrá hielo en verano, y estará recubierto de una fina banquisa en invierno. Esto podría producirse a partir de 2030.

"Con 2 grados de calentamiento global, prevemos una situación de este tipo, aunque todavía no sabemos cuándo", dice la climatóloga Masson-Delmotte.

Compromiso global. La comunidad internacional se ha comprometido a limitar los gases de efecto invernadero para impedir que la temperatura del planeta aumente más de 2 grados respecto a la era preindustrial.

El calentamiento generado por cada tonelada de CO2 emitida (es decir un vuelo entre Nueva York y Europa por pasajero) conlleva la desaparición de 3 metros cuadrados de hielo ártico, según un estudio reciente.

Entre los numerosos impactos del calentamiento, el deshielo de la criósfera ártica tiene consecuencias muy graves. La banquisa regula la temperatura mundial por su "efecto espejo" en verano, al permitir, gracias al blanco de su superficie, reenviar los rayos solares a la atmósfera.

Su retroceso amplifica el calentamiento global y lo acentúa particularmente en los continentes vecinos.

El derretimiento tiene también efectos en la densidad del agua de mar, porque la sal adicional "actúa sobre la formación de grandes corrientes oceánicas profundas", señala Masson-Delmotte.

"Todos estos efectos están íntimamente ligados", recuerda. Por eso la prioridad actual de los científicos es evaluar el impacto del retroceso de la banquisa en la dinámica de la atmósfera.

La situación afecta especialmente a regiones como el archipiélago de Spitzbergen, en el norte de Noruega, donde "2016 ha sido el año más cálido desde el inicio de las mediciones en 1889", según dijo el investigador climático Ketil Isaksen, del instituto noruego de metereología.

Se registró un calentamiento hasta una profundidad de 80 metros, afirma Isaksen. Si continúa esa evolución, habrá consecuencias para la infraestructura y las construcciones.

Longyearbyen, el mayor asentamiento en Spitzbergen, está levantado sobre permafrost y se ve amenazado cada vez con mayor frecuencia por corrimientos de tierras y avalanchas. Las fuertes lluvias, que normalmente apartan las masas congeladas, obligaron a evacuar muchos edificios hace algunas semanas. Hace un año dos personas perdieron la vida a causa de una avalancha desencadenada por el viento.

"Los territorios en el norte son considerados por los investigadores como un importante indicador sobre el cambio climático", afirma Isaksen. Cuando más se va hacia el norte, más se sienten esos cambios. "Los habitantes de Longyearbyen lo sienten cada vez más cerca. Lo que puede terminar de forma catastrófica si no hacemos algo".

Por lo pronto, la contracción de la capa de hielo puede contribuir al calentamiento de los océanos y a una alteración de los cambios estacionales hasta el sureste de Asia, con la anticipación de la época de monzones.

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