Ovación
Miércoles 20 de Julio de 2016

El Calcio Storico, el fútbol primitivo

Este deporte es una de las manifestaciones deportivo-culturales más fascinantes a nivel mundial.

Florencia es reconocida como la cuna del Renacimiento. Es una ciudad que es un verdadero templo de la cultura, al punto tal que caminar por sus calles es como hacerlo en un museo a cielo abierto. Fue la capital de Italia entre 1865 y 1871 durante la Unificación italiana y en la edad media, un importante centro económico y financiero además de cultural. Es precisamente en ese período (siglo XVI) cuando en esa maravillosa ciudad comenzó a jugarse el Calcio Storico, un deporte que muchos aseguran es el padre del fútbol y del rugby, y que proviene del Harpastum, un juego que se practicaba en los campamentos militares del Imperio Romano y que les servía a los soldados para mantenerse en forma.

El carácter brutal de las acciones siempre le hizo mala fama. De hecho, el rey Enrique III de Francia lo describió de una manera brillante: "Es demasiado pequeño para ser una guerra y demasiado cruel para ser un juego", dijo el soberano luego de presenciar uno de estos partidos en 1574.

El Calcio se practicó hasta 1739 y luego cayó en desuso. Después de casi dos siglos, en 1930, en un carnaval para marcar el aniversario del sitio de Florencia por los franceses durante el gobierno de Benito Mussolini, se decidió recuperar la tradición del Calcio y se volvió a jugar, siendo hoy en día una de las manifestaciones deportivo-culturales más fascinantes a escala mundial.

Desde su vieja estructura, la ciudad se divide dentro de sus muros en cuatro barrios, cada uno de los cuales tiene un color, un nombre y una iglesia. Están los Azules de Santa Croce, los Blancos de Santo Spirito, los Rojos de Santa Maria Novella y los Verdes de San Giovanni Battista, quienes año tras año pugnan por inscribir su nombre en la historia.

El Duomo como testigo. Todo arranca en Semana Santa. Para Pascua, tradicionalmente, en el Duomo de Florencia se hace el "scoppio del carro" (cuya traducción sería "cuando estalla el carro") celebración donde siguen perpetuando la tradición del fuego sagrado, en un ritual donde dos bueyes blancos empujan el carro del fuego pascual, que los florentinos llaman "Brindellone", escoltado por 150 soldados, músicos y los abanderados del Calcio Storico hasta la catedral. Es en ese momento cuando se sortean las semifinales, cuyos ganadores jugarán la final que, inexorablemente, se juega todos los 24 de junio, el día de San Giovanni Battista, el patrono de la ciudad.

La Piazza Santa Croce no sólo es el incomparable escenario de estos juegos (todos los partidos se juegan allí) sino que es la cuna de este deporte. Para el acontecimiento, el suelo de la plaza se recubre con arena para reflejar la forma en que se jugaba antiguamente y se la rodea de gradas, quedando convertida así en un verdadero estadio.

Además de lo que representa el deporte en sí, la fiesta se completa con 550 figurantes, todos vestidos de época, con armaduras, caballos con armaduras y cañones quienes -junto a los cuatro equipos- parten una hora antes de los partidos desde la plaza Santa María Novella, desfilan por todo el centro de la ciudad y terminan su peregrinar en la tradicional plaza Santa Croce, el gran escenario, armando un espectáculo único con la música y las banderas con los colores representativos de cada barrio.

Reglas

Las reglas del calcio se publicaron por primera vez en 1580 y no se puede decir que desde entonces hayan cambiado mucho. si bien hubo modificaciones, las mismas fueron sutiles, casi inexistentes.


Gladiadores modernos en un vale todo muy cercano a la locura
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El Calcio es un deporte que se juega con dos equipos de 27 jugadores, quienes pueden usar manos y pies, y tienen como objetivo sumar más puntos que el rival. Los equipos deben pasar la pelota por un arco poco convencional, ya que es una fina red de 50 centímetros que se extiende a 1,20 metro de altura en todo el ancho de lo que sería las líneas de fondo de un cancha de fútbol tradicional.

Los equipos están formados por cuatro arqueros y tres defensores, que tienen la tarea de dejar de atacar a los jugadores de puntuación, cinco halfbacks que juegan hacia la parte delantera del campo, y 15 delanteros que son los que se enfrentan cara a cara lo largo de la línea central. Ver los jugadores impresiona. Son como gladiadores de la era moderna. Los mayoría de los jugadores del Calcio Storico tienen sus cuerpos cubiertos de tatuajes. Juegan desnudos hasta la cintura, con pantalones que utilizaban sus antecesores en la Edad Media, cuando el juego se practicaba entre casas rivales y barones ricos. Un poco de cinta en los nudillos y alguna muñequera completan el atuendo de estos hombres que, entre golpes, patadas y corridas, están más cerca de la demencia que del amor al deporte. Los partidos duran 50 minutos y los jugadores tienen que ingeniárselas para avanzar y pasar la pelota, ya que están permitidos cabezazos, puñetazos, codazos y hasta estrangulación, pero se prohíben los golpes bajos o desde atrás y las patadas en la cabeza. En arranque del partido se libra, literalmente, una verdadera batalla y los jugadores abandonan el campo si lo sacan en camilla. No existen jugadores contratados, los que juegan lo hacen por mero placer y la única compensación que tienen es la de una comida tras el partido. Aunque no lo parezca hay un árbitro y seis jueces de líneas que tratan de mantener la paz, pero son desbordados por las múltiples peleas que se les presentan en simultáneo. En cada gol (llamado caccia) se disparan culebrinas y los equipos invierten el campo. El conjunto que se impone tiene la bandera alzada y el que cae derrotado la tiene arriada. Antes el equipo vencedor ganaba una vaca, la que luego mataban y se la comían. Hoy, esa vaca es simbólica, y tras la final se sirve un banquete al que puede asistir cualquiera.


Un rosarino suelto en Florencia que juegan en los Azules de Santa Croce

"La primera vez que lo vi me enamoré", confesó Marcelo Segundo, ex forward de Duendes.

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El ex tercera línea contó su experiencia personal con el Calcio Storico.
El ex tercera línea contó su experiencia personal con el Calcio Storico.

Hay sólo un rosarino que puede decir que jugó al Calcio Storico. Se llama Marcelo Segundo, un ex forward de Duendes que decidió erradicarse en Italia hace 18 años, dejando la Chicago Argentina para instalarse en Florencia.

De cómo nació el romance con este juego él lo explica de una manera simple. "Por historia los que practicaban rugby iban a jugar a los Azules de Santa Croce. Al principo no le di mucha importancia, pero después empecé a ver videos y a escuchar a la gente que hablaba de este deporte medieval. Y la primera vez que lo vi me enamoré. Algunos hablan de una revocación histórica del viejo fútbol, pero en realidad yo estoy con los que piensan que era un entrenamiento militar. Cuando la ciudad andaba en guerra o estuvo asediada, los militares florentinos salían de los muros de la ciudad para practicar este deporte y hacerle saber al enemigo «que no tenían ningún problema en ir a pelear». Era un juego de pelota con dos equipos que se pegaban en el que lisa y llanamente no había reglas", contó Segundo.

—¿Ser jugador de rugby te da ventajas sobre los demás?

—Sí. Muchos de los que lo practican son luchadores, pero el jugador de rugby es más completo porque sabe jugar con la pelota y sin ella.

—Las leyes son casi las mismas que se usaban en 1580.

—En líneas generales, sí. Yo empecé a jugar en 2002 y en 2006 hubo un cambio muy grande en cuanto a las reglas. Ese año, recuerdo que jugamos contra los Blancos de Santo Spirito y por problemas políticos jugamos 50 minutos a pelearnos. Fue una batalla de casi una hora en donde hasta tuvo que actuar la Policía armada para pararla. Se había degenerado todo al punto que había entrado al campo de juego gente de la tribuna.

—¿Y que pasó después?

—Ahí hubo un cambio muy grande porque se empezaron a interesar las grandes cadenas de televisión. Sky, por ejemplo, quiso patrocinarlo. Ahora pasa que todos los años son siete u ocho las cadenas internacionales españolas, alemanas y japonesas, entre otras, las que cubren el evento que llega a casi todo el globo. Entonces si seguía siendo una "guerra" como estaba planteada no se podía "vender" afuera, por lo que cambiaron algunas cosas.

—¿Qué cambió?

—Ahí se introdujeron reglas nuevas, las que tienen un límite muy sutil entre lo que se puede hacer y lo que no. Ahora, por ejemplo, hay una regla que dice que sólo te podés pelear uno contra uno y no todos contra todos como antes. Tampoco le podés pegar a nadie en el piso y los tackles de atrás están prohibidos. Las reglas están, pero muy pocas son respetadas.


"El jugador argentino es el más versátil"

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Segundo se resiste a dejar los cortos y seguirá despuntando el vicio de jugar y entrenar.
Segundo se resiste a dejar los cortos y seguirá despuntando el vicio de jugar y entrenar.


Cuando Marcelo Segundo llegó a Italia jugó en el desaparecio CUS Firenze (hoy Firenze 1931) y entre otras actividades relacionadas con el rugby fue y es preparador físico y entrenador de distintos equipos, entre ellos los seleccionados M16 y M18 de la Federación Italiana de Rugby. Su amor por la ovalada es incondicional, a tal punto que a los 38 años firmó un nuevo contrato con Reno Bologna que lo liga por dos años al club y si no fue más extenso es porque en Italia existe una ley que permite jugar sólo hasta los 40. Se casó con Giula y es papá de dos nenas: Martina y Sofía.


—¿Qué extrañás de Argentina?

—Extrañar se extraña todo. En realidad no es que extrañás Argentina en sí, extrañás los olores, los afectos, no el resto de las cosas. Lo que sí es muy pesado es que a nivel semántico hay palabras que se dicen igual y no significan lo mismo. Acá, por ejemplo, un amigo es una persona que conociste y que a lo mejor fuiste una vez a tomar un café, en cambio allá su significado es mucho más profundo.

—¿Cómo está hoy por hoy el rugby de Italia?

—El nivel no es bueno. Están muy bien físicamente pero muy mal con sus bases rugbísticas.

—Te arrimaste al fútbol...

—Tuve un restaurante que estaba prácticamente al frente del estadio de la Fiorentina y en ese lugar empecé a conocer a los argentinos que jugaban ahí: a Almirón, Santana, Bolatti, Osvaldo y a otros. Con ellos empecé a hacer una amistad y todos me decían por qué no hacíamos algo juntos y de a poco me fui metiendo en el mundo del fútbol. Ahora represento a un par de jugadores.

—¿Cómo es visto el jugador argentino en Italia?

—Argentina es el país que más jugadores pone en todos los torneos del mundo. Vas a China y la mayor parte de los extranjeros son argentinos. Vas a México y es igual. El argentino es técnica y tácticamente muy bueno. Se adapta rápidamente al clima y a cualquier tipo de lengua. Es muy versátil, dentro y fuera de la cancha.

—Por lo visto, en Italia lo idolatran más a Maradona que a Leo Messi.

—Sí, y tiene una explicación: Maradona ganó y Messi no.

—¿Qué imagen tienen del seleccionado?

—Nos dan como los eternos segundos... Perdimos el Mundial, la Copa América, pero saben todos que el jugador argentino es el mejor del mundo.

—Por eso nos quieren

—¿Y cómo hacés para no hacerlo con todos los ejemplos que hay?



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