Edición Impresa
Sábado 21 de Junio de 2014

El cabrito de la cuña boscosa sale en busca de los consumidores

Desde la cartera agropecuaria de la provincia impulsan la actividad caprina como factor de desarrollo rural. La integración productiva.

"La ganadería de animales menores es parte de una estrategia de apoyo al desarrollo local". La definición de José María Perrén, coordinador provincial para la aplicación de la ley de promoción de la actividad caprina, traza el mapa de la estrategia de apoyo a los pequeños productores del norte santafesino que lleva adelante, en esta área, la Secretaría de Agricultura provincial.

Fue en el marco de un encuentro que las autoridades de la cartera agropecuaria, los campesinos nucleados en la Unión de Familias Organizadas de la cuña Boscosa y los Bajos Submeridionales (UOCB) y dirigentes de la Asociación de Empleados de Comercio de Rosario mantuvieron en el centro operativo experimental que funciona en la estancia Las Gamas para acordar la comercialización de cabritos de ese origen en los canales de expendio que tiene el sindicato: la proveeduría y el comedor.

La consolidación de las patas industrial y comercial del emprendimiento es clave, explicó Perrén, para sortear el círculo vicioso de la asistencia a los pequeños productores, cuando se focaliza la producción primaria. El mejoramiento eleva la escala de producción, que choca contra estrechos canales de comercialización.

Para zafar de ese cuello de botella, además de una serie de inversiones y programas de asistencia focalizados a mejoras en la genética y el manejo de las majadas, la cartera agropecuaria invirtió en dos plantas de faena en el norte provincia. Están en Fortín Olmos y Villa Minetti. También financió bienes de capital para acercar el cabrito de la cuña boscosa a los mercados de los centros urbanos de la provincia. "El 70 por ciento de la producción es destinada al autoconsumo, y el excedente se vende puerta a puerta o por el traslado de los compradores al campo", señaló Perrén, quien describió que el objetivo es incrementar el volumen para llegar al mercado.

Teodoro Pino Suárez, presidente de la UOCB, señaló que ingresar a un mercado como el de Rosario podría significar una triplicación de los ingresos de las familias involucradas en la producción de cabritos. Las negociaciones con el gremio de los empleados de comercio, una organización que desde el brusco cambio de política económica se comprometió fuerte en la pelea contra los formadores de precios, podrían cristalizar en la conformación de una cabecera de playa. Daniel Baigorria y Eduardo Aseguinolaza, secretarios de Recreación y de Finanzas, respectivamente, participaron de las conversaciones.

política territorial. El desarrollo local, la relación entre productores y los canales de comercialización directa direccionan una política territorial que se lleva adelante en distintas regiones de la provincia, apuntando a preservar y potenciar sus históricas producciones. Los casos de las pymes queseras en el centro norte y de la porcicultura en el sur de la provincia forman parte de esta trama que se pretende reconstruir. "El objetivo último es defender y enraizar a la familia rural", señaló Raúl Steffanazzi, de la Secretaría de Agricultura provincial.

La promoción de la actividad caprina y ovina es la pata de ese plan en el norte. En Vera y 9 de Julio se concentra el 70 por ciento del stock caprino de la provincia, unas 52 mil cabezas según los registros oficiales, 100 mil según las estimaciones del gobierno provincial. Hay unas 2.100 familias que crían cabritos con majadas promedios de 50 animales, frente a una "línea de flotación" para garantizar la producción para el mercado de 200 unidades promedio. La mayor parte de la producción es para carne y está destinada al autoconsumo o la venta puerta a puerta, la faena era informal hasta la construcción de los dos nuevos frigoríficos, y la cría se realiza sin mayores estrategias productivas que apuntan a mejorar la genética, el peso de faena y la estabilidad en el tiempo.

Para recuperar la centralidad de esta actividad, lo primero fue adherir a las leyes nacionales de promoción de las actividades ovinas y porcinas, y nombrar un coordinador para ejecutarla a nivel local. También se incorporó a la ganadería menor en el plan Carnes Santafesinas, un dato no menor que ya pone a la actividad de pequeños animales a disputar recursos y asistencia con los grandes ganaderos que participan de ese programa oficial.

La UOCB, que agrupa a 680 familias de la cuña boscosa, y la cooperativa de Villa Minetti, constituyen la base social del programa. La organización tiene personería jurídica desde hace cuatro años pero hace veinte que sus integrantes comenzaron a unirse. Primero, por el reclamo de tenencia de la tierra. Hoy, para apoyar a los productores en actividades productivas, que incluyen ganadería, artesanías, apicultura y cabritos.

Perrén, coordinador de la ley caprina, destacó la inversión de la provincia en las dos plantas de faena, una de las cuales ya cuenta con una sala anexa de elaboración para permitir el chuleteado y el envasado de cortes al vacío y congelados.

La lista de cortes es amplia, y el 75 por ciento son de alto valor. Hacia el mercado, la apuesta es consolidar el esquema de industrialización y comercialización. Hacia la cría, la tarea es mejora los índices productivos.

En Santa Fe se produce el cabrito lechal, de 6 a 7 kilos (12 kilos vivo), que es el que demanda el gran mercado del sector. Pero el programa busca incorporarle valor agregado y aprovechar mayor parte del animal. Un camino es avanzar en el engorde de cabritos para llevarlos, mediante alimentación con maíz y alfalfa, a 20 kilos de carne. Esto requiere cambios en el manejo y también en la genética..

En este punto hay dos políticas claves impulsadas desde la Secretaría de Agricultura. Una es la creación de un fondo rotatorio de un millón de pesos para la asistencia en la producción. La otra, más abarcativa, es la recuperación de la estancia Las Gamas como estación experimental al servicio de los pequeños y medianos productores.

Las Gamas. La estancia Las Gamas, ubicada a pocos kilómetros de la ciudad de Vera, fue a principios de siglo uno de los centros de operaciones de La Forestal. Fue expropiada por el gobierno provincial en 1973.

Pablo Zancada, desde hace dos años coordinador de la estación, recordó que esas instalaciones estaban semi abandonadas y el predio era utilizado históricamente para hotelería de animales y provisión de forraje para grandes ganaderos. Desde hace un par de años, la apuesta es abrirla al público (incluso como lugar turístico) y como centro de atención a los pequeños productores.

El centro. Entre otras funciones, Las Gamas cuenta con un centro de inseminación bovina que, merced al cambio de política, atiende a ganaderos con menos de cien cabezas. Lo mismo con el forraje que cosechan para asistir en momentos de dificultades climáticas.

Ahora, la estancia, con su casco histórico y su "pueblo interior" en el que habitan 17 familias y cuenta con una escuela, se prepara para albergar hasta 50 mil animales a trasladar de las islas en la medida en que se mantenga la creciente del río Paraná.

Este establecimiento fue ubicado por la cartera agropecuaria como una verdadera experimental. Entre otros planes, se están adecuando las instalaciones del centro de inseminación para mejorar y estabilizar la genética de caprinos y bovinos. Allí, por ejemplo, se está investigando con el Magrario, el cordero desarrollado por la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

"Con un manejo adecuado de la genética y la majada se puede hacer que la producción de cabrito llegue pareja a la época de comercialización, que es en las fiestas de fin de año", señaló Perrén.

Bocas de expendio. Las negociaciones con la AEC intentan completar el circuito. En los próximos días, las autoridades firmarán con el gobernador un convenio marco para formalizar esta relación entre la representación de los trabajadores y los emprendimientos asociativos que la provincia fogonea bajo la marca genérica de "Productos de mi tierra".

Comentarios